
























暂无文章
Actualizado
Al cruzar más allá del Parque Grande, en lo más profundo de los Pinares de Venecia, una ventana al pasado se abre de par en par. Al cruzar su marco, todo lo que hoy damos por sentado se convierte en una incongruencia. Los teléfonos móviles están lejos de existir, los estampados están más de moda que nunca e incluso la democracia, aunque cercana, todavía parece imposible. Estamos en 1974, en el Parque de Atracciones de Zaragoza, un lugar en el que nada ha cambiado durante los últimos 50 años.
La falta de inversión y de interés ha llevado a este recinto a convertirse en un anacronismo en su esencia, con la casa magnética y el tren de la bruja como único reclamo para los más nostálgicos. El Parque de Atracciones de la capital aragonesa es un ejemplo de instalación olvidada, que se ha mantenido abierta durante cinco décadas consecutivas gracias al arraigo generado en el sentimiento de la sociedad zaragozana durante todo este tiempo.
Sin embargo, eso puede que no sea suficiente. El parque está muy cerca de afrontar la primera temporada de su historia cerrado al público como consecuencia de la ineficacia de sus gestores para renovar el modelo de negocio.
Jesús Morte, junto a su familia, ha sido el principal administrador del recinto desde su inauguración. Experto en el sector del ocio, este reconocido empresario aragonés es tan responsable del éxito que ha tenido la instalación como del fracaso que ahora cosecha, con 81 trabajadores a punto de caer en un ERTE.
Pero, para entender cómo se ha alcanzado esta situación, es necesario retroceder a septiembre del año 2025. En esas fechas, Jesús Morte alcanza un acuerdo con la compañía argentina Fénix Entertainment, experta en la organización de grandes eventos, para gestionar el parque de forma conjunta.
Como resultado de esta sociedad, ambas crearon Moncayo Leisure, una nueva empresa a la que, meses después, el Ayuntamiento de Zaragoza adjudicó la concesión de los terrenos para otros 50 años al ser la única candidata presentada al concurso de licitación y a pesar de que su proyecto únicamente obtuvo una valoración de 36 puntos sobre 100.
Morte volvía a ser dueño del proyecto del Parque y lo hacía a través de un contrato que entrañaba un grave error en su forma: no incluía una fecha límite para ejecutar la apertura de las instalaciones. «Se considerarán incumplimientos muy graves: retraso en la apertura de las instalaciones en más de XX meses, salvo causa justificada», decía el texto, sin detallar un tiempo concreto.
Una vez firmado el contrato, que ha sido subsanado recientemente después de más de tres meses en vigor, Morte, nombrado Hijo Predilecto de Zaragoza, declaraba la entrada de sus sociedades en preconcurso de acreedores, con una deuda que ronda los siete millones de euros, y se desprendía del Acuario Fluvial ubicado en la Zona Expo.
Este hecho generó una gran desconfianza en el Ayuntamiento, que emitió una orden de reapertura ajustándose a las condiciones establecidas en una de las cláusulas del pliego de concesión. Así, fuentes consistoriales consultadas por EL MUNDO «confían en que el Parque de Atracciones abra durante esta temporada mientras la empresa adjudicataria presenta el nuevo proyecto definitivo, que hará que el recinto sea más familiar y sostenible, porque va a cuidar especialmente el entorno de los Pinares de Venecia».
Por su parte, Fénix Entertainment, que posee un 80% de Moncayo Leisure, no tomará las riendas hasta el próximo mes de noviembre, ya que la entrada de la sociedad de los Morte en concurso de acreedores podría hacerles perder la propiedad de las atracciones y hacer que la sociedad estuviese obligada a adquirirlas. Con todo, el objetivo es reabrir en febrero de 2027.
De este modo, ante la falta de solvencia económica de Jesús Morte, con el que este medio no ha podido contactar, la actividad del recinto se ha limitado en los dos últimos meses a celebrar eventos puntuales como bautizos y comuniones, que ya estaban contratados con anterioridad.
Y mientras todo tipo de incógnitas rodean al futuro del parque, sus trabajadores son los principales afectados. La empresa ha decidido mandarlos al ERTE hasta el mes de julio, sin la garantía de que vayan a poder recuperar su puesto de trabajo. María del Pilar Casas, Mapi, llevaba trabajando en la instalación desde el año 2001 y asegura que ha llegado a montar en las atracciones «hasta a dos generaciones de una misma familia». En conversación con este periódico, asegura estar pasando un «mal momento» a causa del cierre, especialmente por la incertidumbre sobre su futuro. «Los argentinos y el Ayuntamiento dicen que van a abrir pronto, pero no sé si creerlo. De momento, voy haciendo algún trabajillo por ahí, aunque no demasiado», explica.
Su situación es la de todos sus compañeros, muchos de ellos por encima de los 50 años y con severas dificultades para conseguir otro empleo. Desde el comité de empresa solo pueden mostrar su «indignación» por todo lo acontecido en los últimos meses y esperan una «solución» que permita «no dejar morir este emblema de Zaragoza».
(1) La A-14 de la Ribagorza: la autovía que no lleva a ningún sitio
(20) La presa fantasma de Alcolea, que se podría haber llenado ya tres veces este año
(23) La 'maldición' del tranvía de Jaén: cogiendo polvo en las cocheras durante 15 años
(27) Embalse del Val: un pantano de 96 millones para regar el Moncayo, convertido en bañera de purines
(30) La senda verde de Lugo: 14 kilómetros de carril bici por 1,5 millones... para dos usuarios al día
*La serie 'Crónica... de las grandes chapuzas' se publica cada domingo en el suplemento CRÓNICA de la edición impresa de EL MUNDO.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。