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Aunque a priori no lo parezca, son muchas las cosas que pueden tener en común una joven española emprendedora en el sector de la salud, el creador de origen indio de una aplicación de viajes, la primera mexicana que ha viajado al espacio y la responsable de ejecución de proyectos de IA y Datos en una multinacional española. Todos ellos empezaron jóvenes a labrar su futuro, los tres primeros emprendiendo su propio proyecto, y todos, sin excepción, coinciden en que lo más importante que debe tener un joven que encare su futuro profesional es: curiosidad, ganas de aprender a lo largo de toda su vida, autoconfianza y mucho swing, ese balanceo entre el éxito y el fracaso que caracteriza cualquier plan hasta que se consolida.
"Consiste en tomar esos riesgos y en mucho swing, swing, swing... algunas veces triunfarás y otras fracasarás, pero hazlo", así animaba Narem Shaam, fundador de la plataforma de viajes Omio, al público que asistió el jueves a la primera edición de Future Makers, en La Casa Encendida, en Madrid. Este genio nacido en Bangalore relató cómo se le ocurrió crear una plataforma de transporte global que permite al mismo tiempo comprar un billete de tren en Japón que uno de autobús en Colombia. Su tecnología, de hecho, es la que alimenta hoy la aplicacóión de Uber en España y es la que está detrás de la información de horarios de Google Maps.
Desde que echó a andar en 2013, su compañía ha conquistado 46 países, cuenta ya con 1.200 millones de usuarios y, de 2019 a 2025, su negocio se ha multiplicado por entre cinco y seis, mientras la plantilla sólo ha crecido un 15%, dado que gracias a la Inteligencia Artificial (IA) es cada vez más eficiente. "Todo el mundo en la empresa está en esa curva de aprendizaje", explica. Su compañía ahora tarda semanas en entrar en un nuevo mercado -antes eran meses- y está enfocada en una nueva innovación para conseguir que todas las gestiones se puedan hacer sólo con voz, hablando con el teléfono.

Naren Shaam, fundador de OmioA. Di Lolli
La voz es, precisamente, la clave en la Inteligencia Artificial creada por María González Manso en su empresa Tucuvi. Esa voz tiene nombre: se llama Lola. "Es como un chat GPT que habla, contacta con los pacientes y habla con ellos con todo su conocimiento clínico para saber cómo están y decirle después al equipo médico cómo se encuentran, por si hay que hacer algo (...) No les corta, no les interrumpe, les escucha y les resuelve (...) Es precisa y empática; las máquinas no pueden sentir empatía, pero sí demostrarla", explica. Esta tecnología busca agilizar procesos, dar eficiencia al sistema y acortar las listas de espera en la atención primaria, al tiempo que ayuda a cubrir el déficit de personal. "En España tenemos 300.000 enfermeros y nos faltan 100.000, no son 2 ni 20, son 100.000 sólo para hacer lo que hay que hacer... la IA va a ayudar a cubrir ese gap", asegura.

María González Manso, creadora de TucuviA. Di Lolli
Su arrolladora juventud le permite admitir que ella comete errores todos los días, algo positivo porque "con esos minifracasos aprendemos cómo ser mejores", y que no siempre sabe lo que tiene que hacer; pero tiene claro que lo importante es "ser curioso" y seguir aprendiendo: "O tienes ganas de aprender todos los días o te vas a quedar atrás y te va a reemplazar alguien más eficiente que tú".
Coincide con ella Pilar Estrella, responsable de ejecución de proyectos de IA y Datos en Telefónica Tech, la unidad de negocios digitales de la firma, quien reconoce que no sabía qué quería hacer ni cuando empezó ni cuando terminó la carrera, pero que lo más importante es querer aprender. "Cuando eres joven y sales de la carrera no sabes nada y no pasa nada. A mí yo joven le diría: 'no tengas miedo, busca referentes'. Cada uno tiene que encontrar su portunidad, hay que seguir la intuicion".

Pilar Estrella, responsable de ejecución de proyectos de IA y Datos en Telefónica TechA. Di Lolli
Para ella, "innovar de verdad es un camino, primero tienes que detectar y comprender el problema, y después pensar si la tecnología -y concretamente cuál- les va a ayudar a solucionarlo. Es convertir la solución en producción y que esa solución se utilice y se mantenga a lo largo del tiempo".
Llegados a este punto, los jóvenes saben que no pasa nada por no tener las cosas claras y que lo importante es tener curiosidad y hambre de aprender, pero falta un ingrediente fundamental en esta receta: el creerse capaces de que pueden. "Lo más dificil es creer que tú puedes ser esa persona. Que cuando vemos algo tan complicado como puede ser llegar al espacio y no hay muchas oportunidades, lo más difícil es creer que si existe una oportunidad, un sólo asiento entre millones, tú puedes ser esa persona para esa única oportunidad, que te lo mereces y que vas a hacer todo lo posible para poder llegar a ese punto, porque nadie te lo va a regalar. Tienes que aportar todo lo que tienes a una oportunidad que parece imposible". Es el relato de Katya Echazarreta, ingeniera electrónica que se convirtió en 2022 en ser la primera mexicana en viajar al espacio.

Katya Echazarreta, ingeniera electrónica y activista espacialA. Di Lolli
En esa ocasión fue idea y vuelta en el día, pero ahora planea una próxima expedición que durará dos semanas y para la que tiene que entrenar durante diez meses. Ella a los 7 años ya sabía que quería ser astronauta y ha logrado su sueño gracias a la perseverancia y la autoconfianza. El futuro está ahí, sólo hay que hacerlo llegar.
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