Cristina Castaño cuenta con una gran experiencia en series de televisión y musicales, pero la actriz ha querido probar una nueva experiencia en Tu cara me suena esta temporada, convirtiéndose en una de las grandes sorpesas de esta edición

Cristina Castaño, en una de sus actuaciones más aplaudidas en Tu cara me suena.
Actualizado
Cristina Castaño ha llegado a la decimotercera edición de Tu cara me suena (los viernes a las 10 de la noche en Antena 3) con una mochila llena (y desconocida para el gran público) de tablas en el mundo del musical. Pero la actriz aceptó participar en el talent show porque quería algo más, un reto distinto. Cristina Castaño se ha atrevido a participar en el formato de Antena 3 con ganas de explorar un terreno nuevo y medirse a un tipo de espectáculo que, pese a su experiencia, le exige otra energía y otra manera de brillar.
Los espectadores llevan desde principios de siglo viéndola en televisión, primero en su Galicia natal en la serie Pratos combinados de TVG o cuando dio el salto a una ficción nacional en la recordada Al salir de clase de Telecinco, donde dio vida a Lydia durante más de 300 capítulos. Pero su gran salto a la fama fue en La que se avecina con el personaje de Judith Becker (también conocida como 'la bicho palo' por algunos de sus vecinos de Montepinar), una psicóloga brillante y neurótica a partes iguales. Con ese papel demostró una enorme vis cómica y una capacidad notable para sostener tramas largas, convirtiéndose en una de las actrices más reconocibles de la televisión.
No obstante, el teatro musical tampoco le es ajeno, ya que se trata de un terreno donde su voz y su formación brillan con fuerza. Títulos como Fama, Cabaret o La llamada han consolidado su prestigio como intérprete completa, capaz de cantar, actuar y sostener un directo con solvencia.
Confiesa que Tu cara me suena llevaba muchos años rondándole y que siempre decía que no porque "no era el momento". Ahora, la oferta le llegó en el momento "perfecto", aunque "estoy compaginando las grabaciones con el doblaje de una película de animación, y con otra película de cine": "Es mi momento a nivel personal y profesional indicado para hacerlo".
- ¿Qué fue lo que te animó a participar en Tu cara me suena?
- He hecho musicales, pero realmente enfrentarme todas las semanas a una canción diferente, de 14 artistas diferentes, es salir de mi zona de confort. Me he animado porque me gusta mucho cantar. Soy una gran fan del programa, lo he visto muchas temporadas como espectadora y como actriz a la que le gusta cantar, y siempre he imaginado a quién imitaría, o si hay una voz a la que me pudiera parecer... Pero, sobre todo, me he animado porque estoy disfrutando mucho de poder encarnar y poder prepararme 14 temas diferentes.
- Son como 14 papeles en una serie o una película, ¿no?
- Sí, exactamente. Y luego toda la producción que tiene el programa y que pone a tu disposición. Realmente, cada actuación es una historia diferente. Es muy espectacular poder verte vestida, maquillada y con una peluca, y parecer otra persona. A eso se suma hacer esas pedazo de actuaciones, ya que el programa no escatima en gastos para que cada número sea espectacular.
- ¿Y con los compañeros?
- Todos sabemos que estamos en un formato que tiene mucha audiencia, que funciona muy bien, que el público quiere ver cada temporada. Con una carrera ya consolidada, para mí es una aventura diferente y luego seguiré con mi carrera de actriz. Todos tenemos una sensación de sentirnos afortunados, de sentirnos agradecidos y de disfrutarlo. Y pese a que hay unas votaciones y una clasificación, todos disfrutamos con la actuación del de enfrente. Muchas veces somos muy conscientes de quién va a ganar cada gala, la disfrutamos, lo reconocemos y lo sabemos porque nosotros mismos estamos con ganas de volver a escucharle cantar.
"Me gustaría poder llegar a decir que he salido al escenario y he cantado con una libertad, con una tranquilidad y con una confianza absoluta"
- ¿Eres muy competitiva?
- Soy muy perfeccionista. Y de competitiva... compito mucho conmigo misma. Me gusta mucho superarme. Y también soy una mujer realista. O sea, sé a quién tengo enfrente. Entonces, también soy muy consciente de cuáles son mis armas. Pero creo que la competición tiene que ser con uno mismo. Me gusta que las valoraciones sean positivas, pero también que me digan por dónde puedo ir para que haya evolución. Soy consciente del formato en el que estoy, a lo que estoy jugando. Entonces, tengo que entrar en el juego. Aquí se juega así, y quiero ser una buena concursante.
- ¿Cuál está siendo el mayor reto?
- Disfrutar. Porque, como te digo, cada semana es una canción diferente que tardas en hacer tuya. Cuando haces un musical, estás un mes y medio ensayando canciones y las vas rodando hasta que esas canciones son tuyas ya todas las noches. Pero aquí es una canción diferente, con registros de voz totalmente distintos: graves, agudos, voces engoladas, voces finas... A mí me impone especialmente cantar. Aunque me gusta mucho, hay una parte que no domino tanto que es la actuación. Me gustaría poder llegar a decir que he salido al escenario y he cantado con una libertad, con una tranquilidad y con una confianza absoluta. Esto para mí sería el mayor reto. Yo me sentiría ganadora de Tu cara me suena si consigo encontrarme con mi versión cantante disfrutona y que no se pone tan nerviosa.
- ¿Tienes alguna línea roja, algún género en concreto que no te gustaría cantar, o estás abierta a que el pulsador te dé cualquier cosa?
- Estoy muy abierta a lo que me propongan. Creo que también vamos todos con confianza, porque es un equipo muy experimentado y no son tontos, saben lo que nos pueden poner. O sea, no nos van a hundir en público, no nos van a poner un registro que no podamos abarcar; pero estoy muy abierta a interpretar a un hombre, un número de comedia, una coreografía, a artistas que no conozco...

Cristina Castaño, en la presentación de Tu cara me suena 13.ATRESMEDIA
- ¿En tu sector hay cierto prejuicio hacia los programas de entretenimiento y a romper esa barrera de actriz a concursante de talent show?
- Es verdad que en España hay mucho más prejuicio que, por ejemplo, en Estados Unidos. En Estados Unidos, Zendaya te hace un programa de baile y lo rompe. Aquí en España estamos adentrándonos poco a poco. Yo, que lo estoy viviendo desde dentro, me parece una soberana estupidez porque creo que este programa no es fácil. Creo que hay que tener mucho valor para enfrentarse a la exposición que supone prepararte un número diferente cada semana. Y, además, es un regalo. O sea, lejos de quitarme, creo que me va a aportar porque el público, que es quien me acompaña en mi carrera toda la vida, va a ver muchos más registros de mí y va a poder disfrutar conmigo.
- ¿Tienes algún favorito entre tus compañeros?
- Hay grandes favoritos porque en esta edición hay muy buenas voces y muy buenos imitadores. En tu imaginario tienes posibles ganadores, aunque luego las cosas sorprenden. El año pasado, por ejemplo, llegó a la final Esperansa Grasia, que el público la llevó hasta ahí porque hizo un gran concurso y emocionó con ciertos números que llegaron al corazón de la gente. Hay diferentes armas para utilizar, pero al final del todo, uno tiene que saber qué concurso quiere, hacer más allá de estar ganando las galas.
- ¿Cómo estás compaginando las grabaciones en Barcelona con tu vida personal en Madrid?
- Me estoy llevando al pequeño a Barcelona. Al plató va a veces, porque quiero que se acostumbre a la vida de su madre. No era mi intención empezar a hacer este formato de televisión y separarme de mi hijo. Tiene pocos meses y debe de estar cerca de su madre. También tengo que trabajar, pero quiero que mi hijo sienta que su madre se lo lleva, que la vea todos los días y que disfrute conmigo de mi profesión.
- ¿Te ha hecho mejor profesional ser mamá?
- No sé si me ha hecho mejor profesional, porque soy una mujer perfeccionista y amo mi profesión. Lo que sí me ha hecho es relativizar muchas cosas de la profesión. Mi prioridad antes era la profesión porque soy una mujer que me gusta hacer las cosas muy bien, que soy artista por encima de todas las cosas, y mi carrera es algo muy importante. Pero ahora mi carrera es algo que me ayuda a que yo pueda tener una muy buena vida con mi hijo, que pueda disfrutar de la vida con él y hacerle disfrutar de una buena vida. Mi carrera ha pasado a ser una herramienta para darme felicidad personal.
























