












Cuando un amigo se va, algo se muere en el alma; cuando Cristina Pardo se va de laSexta, algo se pierde en la cadena. Y ese algo es la personalidad arrebatadora de una periodista que fue una niña de laSexta y hoy es un referente de laSexta, que da el salto al otro lado del pasillo, a Antena 3. De aquella chiquilla de Pamplona con su pelo largo, pero único gracias a unas capas que solo ella ha sabido llevar con dignidad, a la rubia de pelo corto y flequillo imposible han pasado 20 años. Empezó en la COPE, saltó a laSexta y ahora se va a Antena 3, donde tendrá su propio programa de prime time. No es una carrera meteórica, es la carrera de quien ha marcado un estilo único, de quien ha compartido su ADN con una televisión, de quien ha sentido que trabajar en la tele era mucho más que un trabajo.
Este viernes por la tarde, Cristina Pardo vivió su último Más Vale Tarde después de cinco años, y fue la última vez, después de 20 años, que recorrió los pasillos verdes de Atresmedia para pisar un plató de la hermana pequeña, rebelde y revolucionaria que es laSexta en el grupo audiovisual. Casi podría ser la descripción de la propia Cristina Pardo. No son casualidades. Cristina Pardo encontró en laSexta su refugio perfecto y laSexta encontró en Cristina Pardo una de sus patas.
Papel

Hace unos meses, este periódico entrevistó a Rodrigo Blázquez, presentador y director de las Noticias de laSexta de las ocho de la tarde. Al igual que Cristina Pardo, Blázquez llegó a la cadena cuando todavía no estaban ni las sillas. Ambos fueron de los primeros en construir una cadena que, al igual que ellos, no puede negar su personalidad única. En aquella entrevista, Blázquez dijo una frase que sirve perfectamente para describir a la cadena, pero también a Cristina Pardo; se podría decir que a casi todos los que trabajan en laSexta: "Ahí están los de laSexta, que, ya sabes, tienen su personalidad". Como el padre que tiene a varios hijos, pero a todos los quiere por igual, con sus defectos y con sus virtudes. Ahí está Cristina Pardo, que, ya sabes, tiene su personalidad.
Y es esa personalidad por la que estos 20 años Cristina Pardo ha ido pasito a pasito, suave, suavecito. Y es esa personalidad por la que este viernes, durante su último Más Vale Tarde, fueron sus compañeros los que no pudieron contener las lágrimas. Y es esa personalidad por la que hoy Cristina Pardo es un nombre, un rostro y un pelo que cualquiera reconoce solo al escuchar su voz, solo al oír su sonrisa, solo al mover su brazo de "generala", solo al ver un mechón de pelo.
Incómoda, como laSexta; rebelde, como laSexta; vehemente, como laSexta; insistente, como laSexta; intensa, como laSexta; "ni de rojos ni de azules", decía la poesía que este viernes le dedicaron sus compañeros. Porque hay pocos rostros televisivos tan, tan, tan unidos a su cadena como lo está Cristina Pardo a laSexta.
Cierto que no se va a la competencia, sino que la acoge en sus brazos la hermana mayor, Antena 3; pero Cristina Pardo será siempre la chica de laSexta, la periodista de laSexta, la "generala" de laSexta.
Creció entre los brazos de Antonio García Ferreras; pasó su adolescencia entre los pasillos del Congreso y sedes de partidos; tuvo su propio programa, Liarla Pardo; cubrió todo lo políticamente posible; fue sustituta y sucesora; y acabó sustituyendo a Mamen Mendizábal en Más Vale Tarde, que durante cinco años ha echado tales raíces que ahora es uno de los árboles que más protegen del sol de la finca de laSexta.
Este viernes sus compañeros querían por todos los medios y de todas las maneras posibles que Cristina Pardo llorase, se emocionase y les dedicase uno de esos vídeos para el recuerdo que se guardan en la hemeroteca y se sacan cuando uno menos se lo espera. Fue una tarde a lo Isabel Gemio, a lo "acompáñame una noche más", a lo Sorpresa, Sorpresa. Desde su compañero Iñaki López, hasta sus colaboradores, pasando por Bastida, su hijo adoptivo, hasta Ramoncín, y todo su equipo.
Cristina Pardo se fue sosteniendo, sin demasiado éxito, las lágrimas y recordando que sin el equipo que está detrás de cada programa ni ella ni nadie de los que se ponen delante de la pantalla triunfan.
"Han sido cinco años muy intensos. Esto parece una peli de Antena 3 a las 5 de la tarde. No es fácil trabajar conmigo porque soy una persona muy dispersa, muy caótica, complicada y muy olvidadiza y no se lo he puesto fácil a Cristina y siempre ha estado al pie del cañón", arrancó Iñaki López ante la estampa de Cristina Pardo, ramo de flores en mano y lágrimas contenidas.
Dicen que lo bueno, si es breve, dos veces bueno. Cristina Pardo no buscó una despedida larga, pesada ni llena de sentimentalismo cansino. Buscó una despedida a su imagen y semejanza:
"Yo solamente decir que muchas gracias a todos por estos cinco años. Estoy muy orgullosa de haber trabajado con este equipo, que en parte para mí simboliza a todos los equipos con los que he trabajado, y que nos hacen mucho mejores a los que damos la cara. Así que cuida al equipo, que merece mucho la pena", le dijo a su compañero, el cual todavía no sabe, o tal vez sí y lo dirán, quién será su nueva compañera o compañero la próxima temporada.
"Muchísimas gracias a esta cadena que me ha dado tantas oportunidades y tantas alegrías, que trabaja muchísimo por y para ustedes. Ténganlo siempre en cuenta. Han sido 20 años y ahora solamente espero estar a la altura del siguiente puesto de trabajo. Muchas gracias a todos por vuestro cariño siempre".
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