























No fueron los hechos, sino lo que provocaron esos hechos. Es innegable que La isla de las tentaciones 10 es una de las islas m�s extra�as de las que se han emitido hasta ahora. Ya es dif�cil despu�s de 10 ediciones. Y es que lo que se est� viviendo en el reality no solo sorprende, sino que es muy dif�cil de comprender por mucho que uno intente empatizar con las parejas. Tras ver los primeros programas y vivir anoche una de las hogueras m�s impactantes, no por el contenido, sino por lo que este produjo, uno solo puede pensar en una pregunta: �para qu� han ido a La isla de las tentaciones?
Lo habitual, aunque siempre ha habido excepciones, es que los primeros d�as de las parejas en La isla de las tentaciones sean un per�odo de adaptaci�n. Realmente, es adaptarse a la burbuja en la que vivir�n 35 d�as, adaptarse a olvidar lo que tienen fuera y dejarse llevar por las mieles de los y las tentadoras. Siempre ha habido parejas a las que les ha costado m�s esa adaptaci�n, a las que ver las primeras im�genes de sus parejas les ha costado m�s que un disgusto. Sin embargo, siempre regresaban a esa burbuja que dan las villas y parec�a que todo se olvidaba. En esta edici�n de La isla de las tentaciones no hay burbuja, no hay tentador o tentadora, no hay ninguna v�a de escape para dos de las chicas, Julia y Ainhoa.
Lo que se vivi� anoche en la primera hoguera de las chicas —tambi�n con Atam�n, pero de manera muy diferente— no se ha vivido nunca en La isla de las tentaciones. Y, tal vez, precisamente porque nunca se ha vivido, impacta de esta manera ver a dos de las chicas entre temblores, ataques de p�nico, ansiedad, terror y un sufrimiento desmedido que desarm� incluso a Sandra Barneda, completamente descolocada y aguantando lo que probablemente muchos de los espectadores estuvieran soportando en casa: el desconcierto.
Aunque la presentadora, antes de arrancar con las im�genes, fue explicando por qu� motivo todas est�n en La isla de las tentaciones, las reacciones de Ainhoa y de Julia (y lo que llevan pasando desde que empez� el reality) no se pueden explicar con frases sobre la confianza, la lealtad, la dependencia, el quererse a uno mismo o el descubrir si realmente est�s con el amor de tu vida.
Desde que se abrieran las puertas de las villas, Ainhoa y Julia son como dos �nimas condenadas a un sufrimiento que, me perdonen, es innecesario. Anoche, por ejemplo, Julia no dejaba de repetir que ella no hab�a venido a esto, que no lo pod�a aguantar m�s, que no iba a pasar por ah� y que no ten�a sentido estar en La isla de las tentaciones cuando ya se ha roto la baraja. Pero es que la baraja fue simplemente ver a Luis, su pareja, bailar, jugar, mantener las distancias con las tentadoras y soltar alguna frase fuera de contexto, que sin el previo y el posterior ni tiene sentido ni es toda la verdad.
Si fuera la primera edici�n de La isla de las tentaciones, uno podr�a entender que, como no saben a d�nde han venido, todo puede llevar a enga�o. El problema es que estamos en la d�cima edici�n, que, aunque no hayas sido seguidora ac�rrima del programa, uno sabe que van a jugar con tu mente, que te van a mostrar im�genes fuera de contexto, que te van a ense�ar solo trozos a los que les falta la imagen completa. Ainhoa y Julia dan la sensaci�n de que en su burbuja solo hay niebla, una niebla que no les deja ver m�s all�. No es que se dejen llevar y se l�en la manta a la cabeza olvidando a sus parejas, es que nunca debieron entrar en La isla de las tentaciones. Primero, por ellas; despu�s, por ellos; y, por �ltimo, por los espectadores.
El �xito de La isla de las tentaciones se basa en un equilibrio entre el morbo, el ver c�mo alguien reacciona a una infidelidad, el ser observador de las reacciones de otros en situaciones emocionales l�mite y el comprobar c�mo cada uno las va superando o, directamente, lo manda todo a fre�r esp�rragos. Si solo existe una cosa —sufrimiento, sufrimiento y m�s sufrimiento—, apaga y v�monos.
Julia y Ainhoa est�n viviendo una aut�ntica tortura. Es una tortura para ellas, para sus parejas, para Sandra Barneda, para sus compa�eras y, por supuesto, para quienes lo estamos viendo. �No sab�an d�nde iban? �Por qu� decidieron entrar? �Tanto pueden llegar a nublar los sentimientos, los miedos, las dudas y el p�nico?
No incluyo a Atam�n en esta quiniela porque, aunque anoche el canario vivi� una hoguera terrible en la que solo le sal�a pedir perd�n a Sandra Barneda por llorar, por abandonar la hoguera y por huir a la playa y al mar, Atam�n tiene la capacidad de entrar de nuevo en la burbuja y hacer borr�n y cuenta nueva. De hecho, el comportamiento de Atam�n, aunque reblandezca el coraz�n de los espectadores, es algo normal. Ves a tu pareja conectando con otra persona y sufres; por supuesto, si no fuera as�, uno no ser�a humano.
Sin embargo, en el caso de Ainhoa y de Julia, ning�n bien les puede hacer La isla de las tentaciones. Verlas temblar en la hoguera como dos ni�as peque�as, desamparadas, desvalidas, sin la capacidad de entender que lo que acababan de ver no es la realidad, sino solo peque�os trozos, como los de una memoria fragmentada, es desagradable, es agotador, es muy dif�cil de entender porque, de nuevo, volvemos a la misma pregunta: �por qu� est�n en La isla de las tentaciones?
No es cuesti�n de si lo que vieron de sus respectivas parejas era muy duro o muy suave, pues cada uno siente la traici�n al nivel que cada uno considere. Es cuesti�n de que el sufrimiento que est�n pasando no lo merece nada. Ni querer que tu pareja te d� tu sitio, ni querer que te demuestre que puedes confiar en �l, ni reducir la dependencia emocional, ni conseguir m�s confianza en una misma. Nada cuesta pasar por lo que pasaron anoche.
No hubo gritos, ni tablets volando por los aires, ni se sacaron los pies del tiesto, ni hubo faltas de respeto, ni Sandra Barneda tuvo que echar a correr detr�s de ninguna de ellas. Tal vez que no pasara nada de esto es la mejor demostraci�n de que el sufrimiento de estas dos chicas es m�s real que cualquier carrera por la playa gritando el nombre de tu amado.
La primera de las dos en ver las primeras im�genes fue Julia. Pong�monos en antecedentes. Julia lleva, desde que llegaron a Villa Deseo, llorando sin parar. Llora en la habitaci�n, llora en los pasillos, llora en los sillones, llora en las fiestas, llora por la noche, llora por el d�a. No deja de repetir que se quiere ir, que la experiencia le est� superando, que le est� comiendo, que no puede m�s, que esto no es para ella. Pr�cticamente no se ha relacionado con ning�n soltero y, si me apuras, ni siquiera con sus compa�eras. Lleg� a la hoguera anoche haciendo de tripas coraz�n. Aguantando las l�grimas o directamente esperando a que los conductos lacrimales se volvieran a cargar de l�grimas. Los ojos hinchados, la respiraci�n agitada y... llegaron las im�genes.
En ellas, Julia lo que quer�a ver era a un Luis que le diera su sitio, que la respetase, que pensase en ella y que demostrase que estaba pensando en ella. Las im�genes mostraron a un Luis que se divert�a, que se relacionaba, que bailaba, que jugaba... Es decir, mostraron lo que La isla de las tentaciones quer�a que Julia viese. Es el trampantojo de La isla de las tentaciones. No es que no sea real lo que se muestra, es que es solo una parte de la realidad.
Tras el primer visionado, Julia comenz� a temblar. Era incapaz pr�cticamente de conjugar una frase completa. Solo repet�a una y otra vez: "Le dije que el hielo no, lo trabajamos, se lo repet� y le dije que si esto pasaba, se acababa". Julia no quiere estar en La isla de las tentaciones y sigue sin saberse por qu�. Mientras su cabeza daba mil vueltas y su cuerpo reaccionaba con p�nico y ansiedad, pidi� a Sandra Barneda una hoguera de confrontaci�n. Es la �nica salida que le queda para marcharse, digamos, de una manera digna o de la �nica manera en la que no habr�a sanci�n, si es que la hubiera.
Peor fue Ainhoa. Si Julia es un alma en pena, Ainhoa es la pena del alma. Sus ojos, su rostro, su gestualidad son los de una persona completamente hundida, sumergida en un abismo de sufrimiento que hace sufrir a cada persona que la ve. Sufren los solteros, sufren sus compa�eras, sufre Sandra Barneda y estoy convencida de que hasta los c�maras, los t�cnicos y todo el equipo sufren al verla.
�lex, su pareja, en realidad est� en Villa Monta�a pas�ndolas canutas porque sabe que Ainhoa no est� bien. Sin embargo, no le iban a mostrar esas im�genes a Ainhoa. Las im�genes que vio fueron las de un �lex, igual que Luis, divirti�ndose, interaccionando, jugando cuando hab�a que jugar, socializando. No hubo besos, no hubo confesiones irrespetuosas, no hubo ning�n tipo de conexi�n con ninguna de las solteras. F�jate si no hay siquiera conexi�n que va de flor en flor viendo con qu� chica puede tener m�s feeling, porque no sabe ni lo que quiere, pues en su cabeza solo est� Ainhoa y lo que debe estar pasando Ainhoa.
Ver a Ainhoa temblorosa, suplicando no ver m�s im�genes, incapaz de mirar a la tablet, agarr�ndose a sus compa�eras, pero, sobre todo, ver que no se sacaba los pies del tiesto, que estaba tan paralizada que incapaz era hasta de reaccionar es lo in�dito de La isla de las tentaciones. No lo pudo soportar: se levant� y se march� a la playa. Se sent� en la arena mientras eran sus compa�eras las que miraban las im�genes. Ella se quedaba sentada temblando a niveles de que las manos, los brazos y la cabeza sufr�an espasmos; fue un sufrimiento innecesario.
De tal intensidad que, cuando Ainhoa regres� a la hoguera, tuvo que ser Sandra Barneda la que la sostuviera, la llevase a su asiento y se quedase junto a ella sujet�ndole la mano. "Han sido juegos... tienes que demostrarte a ti misma que eres fuerte. Tienes que ser m�s fuerte, pero por ti. No puedes basar tus relaciones en una dependencia por miedo. Y tienes que aprender a ser fuerte t�", le dijo una Sandra Barneda con el rostro completamente desencajado. Y volvemos a la misma pregunta: �por qu� han ido a La isla de las tentaciones?
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。