

























Mira que los investigadores lo advirtieron antes de que arrancase el programa: Mask Singer había jugado toda la edición con su mente. A los hechos me remito. Segundo programa y ni uno de ellos se acercó ni un ápice a las dos celebrities que se escondían debajo de Caracol y de Fregona, las máscaras que el público eligió para que fueran desenmascaradas, acabando así con su continuidad en el programa.
Hay algo que Mask Singer está visibilizando en esta edición, al público parece que lo que le gusta de una máscara es el salero, es poder moverse, es que no se queden patitiesos en el escenario. Pero, claro, si le metes a una de las personas con más salero del panorama nacional dentro de un caracol, por mucho arte que uno tenga, moverse, lo que se dice moverse, es imposible.
Es lo que le pasó a Caracol. Pese a que podía haber sido una de las máscaras fácilmente identificables, por la personalidad de quien se encontraba debajo, Caracol supo jugar muy bien sus cartas.
Pese a que Caracol protagonizó una de las actuaciones más meritorias de la gala debido a las dimensiones de su disfraz, un hecho que Juan y Medio quiso poner en valor por el enorme esfuerzo del famoso que se escondía debajo, destacando lo complicado que es moverse y cantar con una máscara tan voluminosa y pesada a las espaldas, de nada sirvió frente al resto de máscaras de su truelo. El público no tuvo piedad con Caracol y le eligió como la segunda máscara de la noche en ser desenmascarada.
Pero es que más allá del esfuerzo titánico que es moverse en esa máscara e intentar hacer una actuación medianamente satisfactoria, el éxito de Caracol no estuvo solo en esto, sino en cómo engañó a todos. Sembró el desconcierto en todo momento, jugando muy bien con el despiste. Ruth Lorenzo se lanzó a la piscina con una apuesta muy clara: el nadador David Meca. Boris Izaguirre también rebuscó en el mundo del deporte, pero con un perfil totalmente distinto, señalando al bicampeón del mundo de rallies Carlos Sainz. Juan y Medio, por su parte, se alejó de las teorías de sus compañeros, convencido de que Caracol no era un atleta, sino un maestro del humor, Florentino Fernández. Y, por último, Ana Milán prefirió apostar sobre seguro y quedarse en Atresmedia con una apuesta muy firme. La actriz apostó porque bajo la espiral de Caracol se encontraba la agilidad mental y el carisma de Roberto Leal. Pues ninguno.
Debajo de Caracol se escondía... Salva Reina. El actor malagueño bordó aquello de esconder lo que mejor te define y confundió a todos. El artista, que puso patas arriba el escenario con su versión de Sex Bomb, era Salva Reina, uno de los actores más reconocidos de este país. Reconocido para algunos, porque para los investigadores, naranjas de la China.
Salva Reina logró engañar a Arturo Valls, a los investigadores y a la audiencia con su máscara. Pero es que hay que ver cómo son las pistas, ¡madre mía las pistas!
"Mientras desayuna magdalenas con leche, dice que "lo bueno se hace esperar", y también comenta que puede ir donde le da la gana sin pagar hotel: al centro para "vida y ajetreo", o al sur para "solecito y buen tiempo"". Seguimos para bingo: "Caracol, quieto en una pista de tenis, desvela que es un crack del deporte: "No hay disciplina que se me resista", destaca, sobre todo por su físico". Y, por último, "también arranca desde una línea de salida, pero a su ritmo ya que "las prisas no son buenas"". Por mucho acento del sur que Caracol tuviera con estas pistas, pensar en Salva Reina es un milagro.
Se desenmascaró y dejó a todos a cuadros: "Me encantó la propuesta, me pareció muy divertida", reconoció el actor sobre los motivos por los que había dicho sí a Mask Singer. "Nunca he tenido un secreto tan secreto", remató.
Pero si Caracol dejó a todos estupefactos, la primera máscara desenmascarada anoche en Mask Singer provocó un pasmo. De tal calibre que Arturo Valls no se cortó ni medio pelo al asegurar que "es el mejor desenmascaramiento de la historia del programa". ¿Quién estaba debajo de Fregona? Redoble de tambores, por favor: Martina Navratilova. Después de desenmascarar la semana pasada a Elle MacPherson y Bernd Schuster, el programa reveló la identidad de Martina Navratilova, otra celebridad internacional.
La tenista, nacida en Praga, pero con nacionalidad estadounidense, dejó boquiabiertos a los investigadores al aparecer bajo una de las máscaras más carismáticas de la edición. Navratilova, que ganó 18 torneos de Grand Slam a lo largo de su carrera (9 de ellos en Wimbledon), ya forma parte de las grandes estrellas del deporte que ha traído Mask Singer a España.
La cara amigable de Fregona no tuvo nada que ver con lo que cantó, poniendo en pie a todo el público y montando una fiesta tremenda en Mask Singer. Eso sí, hubo un detalle que no pasó desapercibido para Boris Izaguirre: "No baila nada". Tampoco era fácil debajo de esa máscara.
Tras su actuación, Arturo Valls exclamaba, emocionado, que estábamos ante una "nueva máscara internacional". Ana Milán se fijaba en un detalle clave: creyó que el disfraz, aunque voluminoso, esconde un físico "muy marcado" y que se eligió precisamente para despistar sobre su verdadera figura. Y, al César lo que es del César, tenía más razón que un santo, pero se equivocó de tenista.
La seguridad de Ana Milán era de tal calibre que amenazó con pulsar el botón del delatador. La investigadora estaba convencida de que bajo los flecos de Fregona se escondía la leyenda del tenis Serena Williams. Una apuesta arriesgada que dejó al plató en silencio. No era Williams, pero sí Navratilova.
El resto del panel de investigadores también apuntó muy alto con grandes estrellas internacionales. Boris Izaguirre señaló a la actriz Brooke Shields, mientras que Ruth Lorenzo prefirió quedarse en Europa con la italiana Laura Pausini. Por último, Juan y Medio, libreta en mano y analizando cada detalle, aseguraba que se trataba de la actriz mexicana Salma Hayek. Pues tampoco acertó ni uno.
"¡No me puedo mover con esta cosa!", exclamó la leyenda del tenis cuando ya se había descubierto su identidad. Los que están debajo de las máscaras tienen que estar hasta el toto del calor que se pasa ahí debajo y de la falta de movilidad. De hecho, desde hace ya varias ediciones, se instalan dentro de las máscaras ventiladores para refrescar a las celebrities, porque aquello debe ser como la entrada al Averno.
"Si Rafa Nadal llevase esto, yo le ganaría", bromeó la deportista. "Siempre he querido ser una fregona desde pequeña", dijo con humor, confesando también ser una gran seguidora de Carlos Alcaraz. "¡Oh my God!", gritaron los investigadores al descubrirla, pero sin duda era Arturo Valls el que más estupefacto y en shock estaba. Un día Arturo Valls, de la emoción, nos va a pegar un susto.
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