

























Se suele decir que el tiempo todo lo cura, pero lo que no se dice es cuánto tiempo se necesita para curarse. Lo visto anoche en La isla de las tentaciones 10 tres meses después es el mejor ejemplo de que las heridas tardan en curarse el tiempo que cada uno necesita. Hay heridas, como las de Leila, que se curan en cuestión de horas; hay heridas, como las de Atamán, que no se curarán jamás.
Atamán y Leila decidieron acudir a La isla de las tentaciones 10 —dice Atamán que él fue presionado por Leila— porque su relación de 11 años no estaba pasando por su mejor momento. Después de 11 años, ¿qué relación pasa por su mejor momento? Leila no sabía si estaba enamorada de él y lo visibilizó desde el primer minuto de programa cuando Sandra Barneda, en el momento de despedirse en La isla de las tentaciones, le preguntó si estaba enamorada de Atamán. Leila prefirió no ocultar sus sentimientos —aunque piensa que igual no era el momento de decirlo— y contestó que no lo sabía. Aquella frase rompió a Atamán, pero fue mucho más: fue el aviso de lo que estaba por venir.
Leila tardó cinco días en caer en las redes de la tentación de David, su soltero y ahora, tres meses después, su pareja. Fue la causa de lo que Leila ya advirtió antes de separarse de quien entonces era su novio.
Si ya es dura una ruptura cuando a uno se le acaba el amor, pero el otro tiene para dar y tomar, imagina que esa ruptura la ve media España después de que tu pareja te haya sido infiel a los pocos días de separarte de ella. Como se suele decir, los trapos sucios se lavan mejor en casa. Leila se dejó llevar, confirmó lo que ella ya sabía desde incluso antes de ser una de las parejas seleccionadas para participar en La isla de las tentaciones: no estaba enamorada de Atamán y utilizó La isla de las tentaciones para ejecutar una ruptura que se veía incapaz de llevar a cabo sin el beneplácito de un programa de televisión.
Es difícil entender a Leila; es complicado ponerse en su lugar e intentar comprender por qué no rompió con Atamán en la intimidad sin tener que ir a un reality, pero si uno analiza el paso de ambos por La isla de las tentaciones y ve lo ocurrido anoche en el reencuentro de ambos en La isla de las tentaciones tres meses después, resulta más fácil entender por qué Leila hizo lo que hizo y por qué Atamán es incapaz de superar la ruptura con Leila, a la que estuvo a punto de perdonar para no perderla en su hoguera final.
La frase que mejor describe todo esto la dijo anoche Atamán cuando, en un momento de desesperación, huyó del reencuentro al grito de "no sé por qué coño viene a este programa". Es una de las fases del duelo de una ruptura: intentar pensar que si no hubiera aceptado ir a La isla de las tentaciones hoy seguiría con Leila, aunque la relación estuviera hecha pedazos.
Lo que hizo Leila en La isla de las tentaciones no es ejemplo de nada, pero su infidelidad con David no emborrona la cruda y cruel verdad: ella no quería a Atamán y la única salida que vio fue ir a un reality para poner punto final. Para Leila, al contrario que para Atamán, La isla de las tentaciones fue una liberación, la excusa que estaba buscando para que Atamán entendiera que ya no estaba enamorada de él, que quería dejarlo, que no podía seguir. Sin embargo, lo que para Leila fue un alivio, para Atamán fue su mayor desgracia. De ahí la frase que dijo al salir huyendo del reencuentro de anoche.
En su interior, Atamán sigue pensando que si no hubiera aceptado ir a La isla de las tentaciones hoy Leila seguiría con él. No le importa si ambos se estaban haciendo daño, si Leila no estaba enamorada, si ninguno de los dos era feliz, pues para Atamán lo más importante es que Leila estuviera con él. Se llama dependencia, y Leila se lo dijo anoche muy clarito a Sandra Barneda.
Es amor, pero es un amor malentendido, un amor tóxico, un amor dependiente, un amor donde la otra persona deja de ser libre. Y Atamán esto todavía no lo ha entendido y tardará mucho en entenderlo porque realmente él piensa que si La isla de las tentaciones no se hubiera cruzado en su vida, hoy Leila y él seguirían juntos. Pero, ¿a qué precio? Uno demasiado alto.
La isla de las tentaciones fue el empujón que Leila necesitaba para romper una relación de 11 años. En la hoguera final, Atamán decidió marcharse solo, pero Leila hizo caso a lo que había comenzado a sentir por David y decidió empezar algo con él fuera. Y así se separaron en una hoguera final en la que las lágrimas y todo lo vivido juntos desde su adolescencia salieron a flote. La isla de las tentaciones tres meses después era el reencuentro después de aquella hoguera final, de un vuelo de regreso a España de padre y muy señor mío, de una separación con perro incluido y del momento de dar la cara, tanto ella como él, con todo lo que se construye siempre alrededor de una relación.
Atamán llegó anoche al reencuentro hecho "un flan". Leila observaba desde la sala de visionado. "No sé qué Leila me voy a encontrar, todo lo que ha pasado me hace dudar si he perdido estos 11 años. Nunca hubiera imaginado llegar a esta situación, confiaba mucho en ella", fueron las primeras palabras de Atamán a una Sandra Barneda que desde el primer instante se dio cuenta de su estado.
"Volvimos juntos a Canarias, nos echamos muchas cosas en cara, más por mi parte. Tocó el momento de separarnos y me pidió un beso de despedida y yo le dije que no. También tengo orgullo", contó Atamán, mientras desde la sala de visionado Leila negaba el relato de su expareja.
"Yo dejo todo, yo me voy, ella se queda con la casa y con el perro. Tenía claro que no le iba a pedir nada". Además, contó cómo reaccionó su familia al conocer lo ocurrido, momento en el que Atamán se rompió por completo: "La veían como a su familia también. La cara de mi abuela fue un poema. Le dije que me había fallado y me había dejado por otro; sobre todo le pedí que no la juzgaran".
Atamán confesaba a Sandra Barneda que no está bien y que está luchando por seguir adelante, pero tiene claro "que no le va a suplicar más amor", aunque no ha sido nada fácil para él todo lo que ha pasado. Lo que hacía que Leila reaccionase desde la sala de visionado: "No podemos ser amigos, pensaba que ya estaba bien".
Tras esto, Atamán y Leila se intercambiaban los papeles: él se iba a la sala de visionado y Leila se sentaba con Sandra Barneda. La canaria confesaba cómo se sintió en República Dominicana, lo que le pasó con Atamán o lo que se encendió con David. Palabras que no gustaron a Atamán, que se saltó —una vez más— las normas y salió al encuentro de Leila: "¿Dónde sale la película que te estás montando? No valoras a la gente que te quiere, me tiraste por el piso. No sabes querer", le reprochó un Atamán que ya había perdido por completo los papeles.
"Tienes dependencia por mí, eso no es amor", respondía Leila, momento en el que Atamán salía huyendo hacia el jardín al grito de: "No sé para qué coño vine a este programa, qué hipócrita es".
Sandra Barneda salió al rescate y Leila fue detrás de la presentadora: "Estoy siendo muy sincera, te lo dije cuando salimos de la isla. Yo también te he querido más que a nada". Lo que provocaba un cruce de reproches y gritos entre ellos: "Tiraste 11 años a la basura, ojalá me hubieras querido como yo a ti".
"Necesito que te calmes, que la escuches y que vuelvas", le pidió Sandra Barneda, en medio de la oscuridad de la noche. "Él se dio cuenta de que estaba más enamorado de lo que pensaba y yo de que no lo estaba. No he matado a nadie", insistía Leila. Momento en el que Atamán volvía a entrar y Leila contaba cómo vivió ella la vuelta a Canarias con quien ya era su expareja: "Yo le pedí perdón, pero no tuve deseos de besarle otra vez".
Pero había más, porque las desgracias nunca vienen solas. Faltaba la guinda del pastel: la aparición de David. "Nos volvimos a ver al día siguiente, me cojo un avión y me voy a Madrid con él. No ha cambiado nada, incluso estamos mejor", contó Leila sobre cómo fue el regreso de La isla de las tentaciones.
El tentador de La isla de las tentaciones 10 entraba, saludaba de una manera cariñosa a Leila, con "un beso en la mejilla", lo que aseguraba que era por respeto a Atamán. "¿Ahora me lo tienes?", le espetó Atamán. Tampoco le gustó cuando David aseguró que ya quiere a Leila: "Cuando salga la película, que me llamen para ir a verla".
Pero como eran pocos... En medio de todo esto, entraba Irini, tentadora de Atamán, para echar más leña al fuego, asegurando que "todo el mundo en Canarias sabe que le ha sido infiel a Atamán" antes de haber ido a La isla de las tentaciones. Pero Leila dejaba claro que no había sucedido nunca cuando estaban juntos y Atamán reaccionaba: "Para mí no es verdad".
Y entre reproches, acusaciones, dolor y verdades, Atamán se marchaba sin despedirse de Leila, a la que no le gustó ni un pelo que se fuera sin darle un abrazo. Esto es como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer. Porque la verdad siempre tiene dos caras y los buenos no son tan buenos, ni los malos son tan malos.
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