























La isla de las tentaciones ha pisado el acelerador. Despu�s de varias semanas con la marcha atr�s puesta, el reality vivi� anoche el punto de inflexi�n que marca cada edici�n, el momento en el que la desinhibici�n se apodera de ambas villas y lo de fuera ya no importa absolutamente nada. Se podr�a decir que anoche La isla de las tentaciones casi, casi hizo pleno al 15: sexo, tablets volando, l�grimas, arrepentimientos y la gran sorpresa de la noche, una turbadora revelaci�n que para el que la escucha suena como a un chiste mal contado una noche de borrachera con tus colegas.
Despu�s de varias semanas de tortura, de l�grimas, de parejas a la fuga, de abandonos, de expulsiones, La isla de las tentaciones 10 parece que ha encontrado ya una estabilidad —como programa—. Todo y todos han empezado a fluir en el reality. Todos, menos Julia. No s� c�mo acabar� el paso de Julia y Luis por La isla de las tentaciones, pero para Julia participar en el programa est� siendo el mayor de los suplicios. Cuesta entender por qu� Julia sigue en La isla de las tentaciones. Se pasa las ma�anas, las tardes y las noches encerrada en su cuarto, como si fuera Rapunzel, pero sin un largo pelo para que venga su caballero a rescatarla.
Julia no encuentra el sentido a estar en La isla de las tentaciones porque, seguramente, para ella estar en La isla de las tentaciones no tiene sentido alguno. Tal vez, dentro de un tiempo, los espectadores descubramos la realidad de por qu� Julia decidi� seguir a Luis a La isla de las tentaciones. Y es que hay algo que ha dejado muy claro La isla de las tentaciones 10: Luis s� quiere estar en La isla de las tentaciones. Puede que sea una prueba de amor de Julia a Luis; puede que Julia est� cegada por las palabras de su hoguera de confrontaci�n con Luis; o puede que Julia no sea consciente de que nada ni nadie merece sufrir como est� sufriendo ella.
No s� si Julia y Luis llegar�n al final de La isla de las tentaciones 10, pero mientras tanto el camino de Julia est� siendo un aut�ntico v�a crucis. Hace unos d�as al menos se relacionaba con el resto de miembros de la casa, ahora ni siquiera eso. La marcha de Ainhoa, la compa�era con la que m�s encajaba, pues las dos eran las pla�ideras de la edici�n, ha sido el �ltimo golpe que Julia pod�a recibir.
Ahora, ni siquiera encaja con el resto de sus compa�eras, ni siquiera con Mar, que est� haciendo de tripas coraz�n para vivir la experiencia sin caer en el pozo de amargura de Julia. Que Julia siga en La isla de las tentaciones no tiene ning�n sentido, es un castigo inmerecido e innecesario, pues nadie, absolutamente nadie, se merece pasar por la tortura psicol�gica por la que est� pasando cada d�a. Por mucho que ella piense que lo hace para demostrar a Luis no tengo muy claro el qu�, es un precio demasiado alto el que est� pagando, un precio que no tiene ni debe pagar. Sobre todo porque Luis s� est� viviendo la full experience: ha encontrado su tentadora, Nieves; se est� dejando querer, tentar; se siente idolatrado, adorado, como un hijo de Zeus que habita en la Tierra. No exagero si digo que dentro de dos entregas, Luis est� cayendo con todo el equipo en la tentaci�n.
Ahora bien, los que ya han ca�do con el equipo completo son Leila y David. Ninguna sorpresa, estaban a puntito de caramelo y el caramelo se ha acabado derritiendo. Es curioso porque ha sido la primera pareja en caer y no ha tenido la explosi�n e implosi�n de otras ediciones. Ha sido como un polvete temeroso, un polvete donde el remordimiento llega antes de que se termine, un polvete soso, hablando claro. Tal vez sea porque era algo que todos sab�amos que iba a pasar antes o despu�s o, tal vez, porque ha pesado m�s la necesidad que las ganas reales. O, tal vez, es que en esta edici�n hasta para echar un polvo son petardos.
Los espectadores pasamos de las l�grimas de Julia, a los arrumacos de David y Leila; del "no quiero salir y me quedo en mi cuarto porque yo me desahogo llorando", a "lo �nico que me pidi� mi madre es que no hiciera esto aqu�, que hab�a tiempo de hacerlo despu�s".
A cambio, La isla de las tentaciones nos ha tra�do a Alba y a David, la pareja que ha sustituido a Ainhoa y �lex. Alba es como la hermana perdida de Elettra Lamborghini. Hay parecidos razonables y luego est� lo de Alba y la nieta del fundador de Lamborghini, que en sus tiempos mozos tambi�n fue carne de reality. Alba sufre, pero sufre lo justo, lo normal, ni mucho ni poco. Cuando se apagan las luces de la habitaci�n llora, cuando sale por la puerta de su cuarto disfruta. Y luego est� su pareja, David, que es harina de otro costal.
No s� qu� pasar� entre ellos, si acabar�n poni�ndose los cuernos el uno al otro, o si saldr�n m�s enamorados de lo que entraron en La isla de las tentaciones, pero la labor de David parece que va a ser la de dejar grandes frases para la historia de La isla de las tentaciones.
Imagina estar cenando en casa y, de repente, escuchar "es que yo me romp� el pene y me tuvieron que operar". As�, tal cual. Las caras de sus compa�eros y de las solteras eran las mismas de quien estaba cenando tranquilamente en su casa. "Me romp� el pene" teniendo sexo.
S�, s�, esta fue la confesi�n de David pr�cticamente en su primera fiesta en La isla de las tentaciones. "Me operaron y ahora ya todo normal; no se nota nada, pero pas� unas semanas terribles porque mi novia no se pod�a acercar a m�, ten�a que ir por casa con ropa de invierno, no se pod�a acercar (...) No es el peor dolor que he pasado en mi vida, pero...", pero Jes�s, Mar�a y Jos�. Nos faltaba un David en La isla de las tentaciones, un participante que se hubiera roto el pene y que fuese el primero en lanzar, cual jabalina de las Olimpiadas, la bendita tablet de La isla de las tentaciones.
Y luego tenemos a Atam�n. �Ay, Atam�n! Con lo que sufri� en su �ltima hoguera al descubrir los besos de Leila y David, con la carrera que se peg� para encontrar Villa Deseo y estar a punto de pillarles haci�ndose arrumacos en el sill�n a Leila y su tentador; con las l�grimas que ha vertido en tan solo unos d�as; con el sufrimiento que arrastraba... No hay nada como descubrir que tu pareja ha sido infiel y que ya ha ca�do en la tentaci�n para liberar al "monstruo". Eso, y un mensaje de su abuela, dici�ndole que ella sab�a que Leila iba a caer y que ahora hiciese lo que le viniese en gana. Pues si se lo dice su abuela...
Dicho y hecho. Primera fiesta tras la hoguera del sufrimiento y Atam�n cay� en las mieles de Claudia, su tentadora. Parec�a que no, parec�a que s� y... la bes� con tal ansia que por poco no convierte los labios de Claudia en la cabeza de una gamba. Y de ah� a lo siguiente hay un paso muy peque�o y fue su abuela la que le dio el empuj�n.
Lleg� la noche siguiente y tras una pool party donde Atam�n y Claudia se dejaron fluir —Atam�n no es infiel, Atam�n fluye—, invit� a Claudia a dormir con �l, aunque �l no es de dormir con gente. Me preguntaba anoche qu� hace entonces con Leila, si duermen en camas separadas, uno duerme en el sill�n y la otra en la cama. El caso es que Claudia se puso su pijama m�s apretado y se fue a dormir con Atam�n con toda la intenci�n de que dormir, durmieran pocos.
Pero, �ojo!, que la fuerza de voluntad de Atam�n es sorprendente. Estaban a puntito de caramelo, que si uno encima, que si luego la otra, que si azote en el culo, que si te lo estrujo, que si te como la boca, que si tiramos el vaso de agua de la mesilla... �Bendito (o no) vaso de agua! Fue como si el esp�ritu de Leila hubiera entrado en la habitaci�n solo para tirar el vaso de agua y cortarles el rollo. Y a Atam�n se le cort�. "Vamos a parar. Esto s� es aguantar la tentaci�n". Y, por supuesto, que par�. Todos sabemos que es cuesti�n de d�as.
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