


























Alessandro SalaCorriere della Sera
Actualizado
Publicaban v�deos desgarradores y conmovedores en TikTok y en YouTube mostrando im�genes de perros heridos, sufrientes y necesitados de cuidados. Ense�aban de cerca las heridas de los pobres animales, relatando las desgracias que supuestamente hab�an sufrido. Como en el caso de Russet, del que llegaron a mostrar incluso un hueso que sobresal�a del resto de la pata, present�ndolo como consecuencia de haber sido atropellado por un coche. Y a su lado, el propietario "desesperado", demasiado pobre para afrontar los gastos de una intervenci�n veterinaria. Historias construidas con esmero, guiones cuidadosamente elaborados, im�genes grabadas con la mirada de los "creadores de contenido". Y como tel�n de fondo, un pa�s, Uganda, que en el imaginario occidental aparece como una naci�n donde la miseria es generalizada y, por tanto, necesitada por definici�n.
Resultaba f�cil, en ese contexto, a�adir al final un llamamiento a realizar donaciones para conmover a personas de buen coraz�n que viven lejos, en Europa, Estados Unidos o Australia. As� es como varios estafadores digitales, h�biles en moverse con soltura en las redes sociales, lograron sacar grandes sumas de dinero a numerosos benefactores occidentales. Pensaban adem�s que podr�an seguir actuando con impunidad durante mucho tiempo, porque �qui�n iba a viajar a Uganda para comprobarlo? Pero alguien lo hizo: el equipo de investigaci�n de BBC Africa, que bajo cobertura document� todo y relat� el caso en un amplio reportaje y en un p�dcast titulado 'Por amor a los perros'.
Y fue precisamente el amor por los perros lo que llev� tambi�n a la brit�nica Nicola Baird a enviar una aportaci�n para Russet. Solo despu�s se dio cuenta de que hab�a sido v�ctima de un enga�o y decidi� convertirse en una de las principales pesadillas para estas bandas ugandesas.
Hay que hablar en plural porque no se trata de una sola persona, sino de varios individuos que operan con los mismos m�todos y, a menudo, con los mismos v�deos, como si fueran cedidos en subcontrata.
El equipo local de BBC, durante la investigaci�n encubierta, fingi� inter�s por esta actividad, preguntando de hecho c�mo entrar en el negocio. Y la persona con la que hablaron -gestor de una perrera en condiciones precarias que se utilizaba como escenario para las grabaciones, adem�s de antiguo propietario del perro Russet (nombre que le fue dado en Reino Unido por el color de su pelaje)- no tuvo reparos en ofrecer todos los detalles, incluidos consejos sobre c�mo encuadrar las im�genes, qu� contar para captar la atenci�n o c�mo aumentar los ingresos inflando de forma desproporcionada el coste de la comida o de los cuidados, sabiendo que en el resto del mundo nadie conoce los precios reales en Uganda. Incluso a�adi� una recomendaci�n: "No tengas compasi�n, a los blancos hay que exprimirlos y vaciarlos". Y remat� diciendo que con el dinero recaudado para los perros necesitados en realidad se pod�an "comprar coches o casas". Seg�n estimaciones de la BBC, circularon cientos de miles de euros, al menos en lo que han podido documentar: unas cifras que rondan los 750.000 euros solo en la zona analizada.
Los periodistas de la cadena brit�nica compararon los v�deos y detectaron que los perros eran a menudo los mismos, aunque publicados desde cuentas diferentes. Tambi�n se repet�an los lugares de grabaci�n, as� como las historias inventadas. Y los m�todos de recaudaci�n, a trav�s de plataformas como GoFundMe o PayPal, que permit�an reunir grandes sumas a partir de multitud de peque�as donaciones. A partir de esos indicios lograron avanzar hasta contactar con personas de la zona -el n�cleo de estas actividades se sit�a en Mityana, a unos 45 kil�metros de Kampala, muy reticentes a enfrentarse a los estafadores, que exhiben riqueza pero no gozan de buena reputaci�n. Gracias a algunas pistas consiguieron dar con el proveedor de perros, que 'revel�' las reglas del sistema en un v�deo grabado con c�mara oculta. El hombre, contactado posteriormente para comentar las pruebas recopiladas, lo neg� todo, incluido haber sido el due�o de Russet.
La historia de este perro tiene un desenlace especialmente tr�gico. Un grupo de donantes an�nimos logr� reunir una suma para rescatarlo y el animal fue recuperado, tras diversas gestiones, por una veterinaria que intent� operarle las patas traseras, inmovilizadas durante mucho tiempo por fracturas nunca tratadas. La intervenci�n fue t�cnicamente exitosa, pero el animal, ya muy debilitado, muri� pocos d�as despu�s. La mayor conmoci�n reside en la confirmaci�n de algunas sospechas que activistas ven�an planteando desde hac�a tiempo: las heridas y fracturas no se deb�an a accidentes de tr�fico ni eran accidentales, sino que se provocaban de forma intencionada para obtener im�genes m�s impactantes con las que apelar a la emoci�n de los donantes.
La investigaci�n podr�a contribuir a dar mayor visibilidad a las acciones contra estas estafas que impulsan grupos de activistas occidentales, en particular la campa�a 'We won't be scammed' (no nos dejaremos estafar), que busca explicar en redes sociales c�mo funcionan estos enga�os para evitar nuevas v�ctimas. Fue impulsada por Nicola Baird, quien, tras donar por compasi�n, empez� a publicar cientos de comentarios en publicaciones de recaudaci�n con caracter�sticas similares para alertar del posible fraude. Con el tiempo, lo convirti� en una causa personal, y con buenos resultados. El propio gestor de la perrera ilegal reconoci� ante los periodistas encubiertos que estas iniciativas hab�an reducido notablemente sus ingresos. La esperanza es que ahora la investigaci�n de la BBC contribuya a destapar a�n m�s este modus operandi.
Isa Lutebemberwa, la veterinaria que acudi� a rescatar al animal en Mityana, se�ala tambi�n la responsabilidad de los propios donantes, cuya falta de comprobaciones al enviar dinero a desconocidos habr�a incentivado estas pr�cticas. En la misma l�nea se expresan varias organizaciones animalistas locales. "Enviar dinero alimenta la crueldad contra los animales, la alimenta -afirm� Bart Kakooza, presidente de la Sociedad Ugandesa para la Protecci�n de los Animales, a la BBC-. Es como avivar las brasas". La propia Baird lo reconoce: "Nuestras donaciones prolongaron su agon�a. Si no hubieran existido, Russet no habr�a sufrido tanto tiempo como lo hizo".
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