
























En la historia del cine y de las series son muchos los actores a los que un personaje les ha cambiado su carrera, pero tambi�n su vida. Adrien Brody lleg� a renunciar literalmente a todo para meterse en la piel del personaje que le vali� un Oscar por El pianista. Practicaba cuatro horas diarias al piano, vendi� su coche, dej� su apartamento, apag� su m�vil y se fue a Europa con dos bolsas y un teclado. Su Wadysaw Szpilman nunca le ha abandonado desde entonces. Para Luc�a Mart�n Abello su Chesca en la adaptaci�n a la peque�a pantalla de la trilog�a de los libros de Carmen Mola es "el �nico personaje que probablemente se quede conmigo para siempre".
Para quien haya le�do La novia gitana, La red p�rpura y La Nena, y vaya a ver ahora la serie, la Chesca que crease en su mente va a desaparecer por completo para dar paso a un nuevo rostro, el de Luc�a Mart�n Abello. Su papel de Chesca es oscuro, es letal, es violento, es vulnerable, es traum�tico, es tan similar al creado por Carmen Mola que parece que la actriz naci� para convertirse en ella.
Nos sentamos con la actriz en una cafeter�a en el centro de Madrid y sin pretenderlo ninguna, las dos acabamos la entrevista entre l�grimas; y todo por culpa de Chesca -ya llegar� el momento-. Tras el estreno de las adaptaciones de los dos primeros libros, este domingo llega a Atresplayer la tercera entrega y la que cerrar� el c�rculo (aunque Carmen Mola escribi� un cuarto, Las madres). Producida por Buend�a Estudios Canarias y Diagonal (Banijay Iberia), la tercera temporada cuenta con ocho episodios en los que Paco Cabezas, su director, deconstruye y destruye a todos los personajes para mostrar el lado m�s oscuro del ser humano y hasta d�nde se puede llegar cuando el cuerpo dice basta.
Y es precisamente por esto por lo que en La Nena Chesca se convierte en la absoluta protagonista. Si en las dos primeras entregas era la inspectora Elena Blanco (interpretada por Nerea Barr�s) la que asum�a el peso de la serie, ahora es Chesca y, por tanto, Luc�a Mart�n Abello la que carga sobre ella el peso de una trama, de una serie y de una triolog�a que no es sencilla de ver, de leer y tampoco de asimilar.
"Iba andando por la calle y me temblaron las piernas. Me dije, "ya est�, lo hemos conseguido, Chesca es m�a". No me lo pod�a creer"
"Paco me tuvo muy en cuenta con determinadas secuencias muy delicadas. Adem�s, con �l intentaba marcar el nivel de material sensible con el que est�bamos currando, no solo a nivel de traumas, sino m�s la horquilla del personaje de Chesca. Ten�amos muy en cuenta lo que quer�amos contar, pero tambi�n a los espectadores, porque lo que estamos contando no se aleja tanto de la realidad. Hay religi�n, hay fanatismo religioso, hay mucha par de deep web, que son cosas que forman parte de nuestra realidad. Y est�n las torturas, los menores de edad, los abusos", se�ala actriz sobre esa capacidad de Paco Cabezas para no cruzar la delgada l�nea entre lo que atrae y lo que genera rechazo.

Luc�a Mart�n Abello no quiso leerse los libros antes de tener el papel en sus manos. As� que el d�a que Paco Cabezas la llam� por tel�fono y le dijo "quiero hablar con Chesca" fue el momento en el que recurri� a las novelas. La actriz recuerda esa llamada con la misma emoci�n con la que habla de su personaje: "Iba andando por la calle y me temblaron las piernas. Me dije, "ya est�, lo hemos conseguido, Chesca es m�a". No me lo pod�a creer".
Quien haya visto la interpretaci�n de Mart�n Abello en las dos primeras temporadas entender� ese temblor de piernas. Cualquier actor te dir�a que Chesca es un caramelito, un regalo para la interpretaci�n, para Luc�a es... Nos corta. "Te voy a ser honesta. Me ha pasado pocas veces en mi carrera, pero yo con el personaje de Chesca estaba cachonda, muy cachonda. O sea, me resultaba s�per atractivo. Y a la vez me gustaba que fuera un personaje dif�cil de cara a las lectoras y lectores porque es un personaje que facilmente te puede caer mal y lo puedes tener cruzado desde el principio del libro y hasta el final", explica la actriz.
Fue a partir de ah� desde donde empez� a construir a su Chesca, la perfecta Chesca. Luc�a Mart�n Abello se vio siete u ocho veces la docuserie de Prime Video sobre los Geos, engord� ocho kilos solo en masa muscular, aprendi� a gesticular como "una militar", se enganch� al rap franc�s para darle ese aspecto de chunga y macarra que desprende Chesca por todos los poros de su piel. "Vamos, que fui como pillando cosas para formarla, para darle su gestualidad, para ver c�mo respiraba, c�mo lat�a", cuenta.
Chesca es una de las inspectoras de la BAC (Brigada de An�lisis de Casos) descrita como el "perro de presa" del equipo: atl�tica, fuerte y a veces temeraria. Para ella, la BAC es su familia, as� que cuando en La red p�rpura tiene que ser ella la que se infiltre en este c�rculo criminal su lealtad por la inspectora Blanco le lleva a convertirse en "una kamikaze" y viajar hasta la mayor de las destrucciones.
Al final, "todo lo que ocurre en la segunda temporada es un destrozo f�sico y psicol�gico de todos los personajes", asegura Mart�n Abello. La BAC se est� cayendo en pedazos y termina con todos los personajes "bajando al averno" y tratando de buscar una salida. Sin embargo, a Chesca "se la llevan por delante". Ahora, en La Nena, Chesca tiene que repararse y elige el lado m�s oscuro. "Al final tambi�n lo bonito de La Nena es que vemos a una mujer que pasa por alto todo ese sufrimiento y el cuerpo, de forma inteligente, le manda avisos y le dice "hasta aqu�"", dice la actriz. Y es que "estamos hablando de abuso, de una rotura de esquema mental, de la personalidad, de absolutamente todo". La manera en la que Chesca superaba el da�o y el sufrimiento era pasando por encima de �l, ahora ya no puede.
"Lo que hace ella es la fantas�a que hemos tenido muchas mujeres y que no hemos podido llevar a cabo porque estamos en una democracia y porque las cosas se resuelven de otra manera"
"Lo que hace ella es la fantas�a que hemos tenido muchas mujeres y que no hemos podido llevar a cabo porque estamos en una democracia y porque las cosas se resuelven de otra manera, pero a m� me encant� el sentido de la justicia de Chesca, que es la fantas�a que tendr�an muchas mujeres despu�s de haber sufrido abusos".
A estas alturas, est� claro que interpretar a Chesca no ha sido un camino de rosas, sino m�s bien de espinas. Hab�a d�as de grabaci�n en los que Luc�a se iba a casa y tardaba m�s de seis horas en alejar a Chesca y a lo que hab�a ocurrido de su cabeza. "Hac�a muchos ejercicios de respiraci�n, ejercicio mental, de hablar con el cuerpo y decirle que todo lo que hab�amos transitado no era real, aunque hab�a veces que ni con ello consegu�a soltarlo". Ahora, habiendo pasado bastante tiempo desde que termin� el rodaje y estando en otros proyectos, la actriz reconoce que no tiene "especial intenci�n" en separarse de ella y que "he empezado a convivir con ella".

Llega el momento del the end, de esas l�grimas que avanz�bamos al principio. Fue culpa de una pregunta y de ese viaje de Luc�a con Chesca.
-�Si tuvieras a Chesca delante qu� le dir�as?
-�Uf! (Silencio) No me hagas esta pregunta porque me pongo a llorar. (M�s silencio). (...) no s� hasta qu� punto hablar�a con ella. Creo que le dar�a un abrazo, que la coger�a de la mano, que estar�a un rato con ella sin necesidad de hablar, pero con un abrazo, con una mano.
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