No solo dejó una larga carrera como actor de carácter en Hollywood, sino que también fue una de las voces tempranas dentro del sindicato de intérpretes que presionó por mejorar las condiciones contractuales en la televisión de las décadas de 1960 y 1970

William Smithers, en una imagen publicada en redes sociales.
Actualizado
El actor estadounidense William Smithers ha fallecido a los 98 años el pasado 26 de mayo de 2026 en Santa Bárbara (California), según ha confirmado su entorno y distintos medios estadounidenses.
Smithers es especialmente recordado por su papel del magnate Jeremy Wendell en la popular serie de televisión Dallas, donde apareció de forma recurrente durante la década de los 80. Su personaje fue uno de los antagonistas más destacados de la ficción, enfrentándose a la familia Ewing en las tramas sobre el negocio petrolero.
A lo largo de una carrera que se extendió durante más de seis décadas, Smithers participó en casi 400 producciones de televisión, además de cine y teatro. Entre sus apariciones más conocidas figuran series como Star Trek, Hawaii Five-O, Mission: Impossible o The Invaders, así como películas como Papillon (1973) o Scorpio (1973).
Nacido en Richmond (Virginia) en 1927, inició su carrera en Broadway en los años 50 y fue miembro del Actors Studio. También destacó en el teatro, donde recibió varios reconocimientos por sus interpretaciones en obras clásicas y contemporáneas.
En el plano personal, Smithers residía en Santa Bárbara, donde vivía retirado desde hace años. No se ha informado públicamente de la causa de su muerte.
William Smithers no sólo dejó una larga carrera como actor de carácter en Hollywood, sino que también fue una de las voces tempranas dentro del sindicato de intérpretes que presionó por mejorar las condiciones contractuales en la televisión de las décadas de 1960 y 1970.
Participó activamente en negociaciones colectivas que contribuyeron a reforzar los pagos residuales por reposiciones, a limitar ciertas cláusulas de exclusividad excesiva y a consolidar la idea de que los actores debían recibir compensación por la explotación continuada de sus trabajos en televisión y cine.
Aunque no fue la única figura clave en ese proceso, su implicación en el Actors Studio y en el sindicato ayudó a impulsar un cambio progresivo en la forma en que los estudios trataban los derechos económicos de los intérpretes, en una etapa en la que la industria todavía estaba definiendo muchas de sus normas modernas.
























