

























La quinta temporada de Machos Alfa ha aterrizado en Netflix este viernes y lo hace con la intención de superar en caos, emoción y descaro a todo lo visto hasta ahora. Los hermanos Caballero vuelven a poner a Fernando Gil, Fele Martínez, Raúl Tejón y Gorka Otxoa en una situación límite: ya no basta con cuestionarse a sí mismos, ahora toca resistir como puedan. Ese espíritu queda claro desde el arranque, cuando los protagonistas deciden fundar una especie de comuna masculina bautizada como Pacto Patriarcal S.L., una ocurrencia tan absurda como coherente con el camino que llevan años recorriendo para entender qué significa ser hombre en pleno siglo XXI. A este despropósito se suman nuevas incorporaciones, entre ellas María Adánez y Diego Martín, que llegan para agitar aún más las relaciones del grupo.
Tras el final convulso de la cuarta temporada, los nuevos episodios arrancan con los cuatro amigos enfrentándose a las consecuencias que habían intentado evitar: divorcios complicados, disputas por la custodia, hipotecas que pesan como una losa, vida en una autocaravana y un cansancio emocional que ya no pueden esconder. Santi se atrinchera en su soltería, Pedro se lanza a una relación que apunta a ser un campo de minas, Luis atraviesa un divorcio que lo deja descolocado y Raúl sigue atrapado en una deconstrucción interminable que amenaza con devorarlo.
En paralelo, Luz (Kira Miró), Daniela (María Hervás) y Esther (Raquel Guerrero) viven su propio vía crucis: citas desastrosas, un inesperado OnlyFans centrado en pies y hasta un retiro para 'reconectar con la feminidad'. La serie amplía así su mirada y muestra que las contradicciones y presiones no son solo cosa de ellos.
El sello de los Caballero se mantiene intacto: humor incómodo, situaciones que rozan lo inverosímil pero funcionan por pura precisión cómica y un retrato generacional que combina sátira y ternura. La convivencia forzada, ya clave en la temporada anterior, se convierte ahora en el motor de la historia, llevando al extremo la incapacidad de estos cuatro amigos para gestionar la vida adulta sin hacer el ridículo.
"Esta temporada, la serie entra en zonas más incómodas, más contradictorias"
Fernando Gil, actor
Dos de sus protagonistas, Fernando Gil y Fele Martínez nos han avanzado algunas de las tramas de sus personajes, Pedro y Luis, en esta quinta temporada, donde sus vidas darán un vuelco, viendo que deconstruirse ya no basta... Y es que estos dos hombres llevan años intentando descifrar un mundo que ya no funciona con los códigos que ellos aprendieron. Y, según cuentan, esta nueva entrega no solo aprieta las tuercas: directamente las revienta.
Gil lo resume afirmando que "esta temporada da un paso más en algo que la serie lleva haciendo desde el principio: mirar las relaciones humanas con humor, pero también con bastante mala leche y bastante verdad". Para el actor, Machos Alfa ya no se conforma con la broma fácil sobre la masculinidad. "Entra en zonas más incómodas, más contradictorias. Hay más capas, más humanidad y más sensación de que nadie tiene del todo claro cómo estar hoy en el mundo".
Su compañero coincide, aunque lo formula desde el caos controlado que vive su personaje. "Les aprietan un poco más las tuercas a todos. Este grupo humano no puede estar relajado, eso está claro", dice entre risas. Luis, el policía local más entrañable de la ficción española reciente, vuelve a ser el epicentro de algunas de las situaciones más delirantes de la temporada.

Fernando Gil, Raúl Tejón y Fele Martínez, en una escena de Machos Alfa.NETFLIX
En un momento en el que cualquier chiste puede convertirse en un campo de minas, Machos Alfa sigue avanzando sin miedo. Y sus actores tampoco parecen especialmente preocupados por las interpretaciones ajenas. "Lo primero es que estamos haciendo ficción, no documental", recuerda Martínez. "La serie solo quiere entretener. No pretende pontificar ni adoctrinar". Para él, la clave está en la intención: "No tiene voluntad de imponer creencias. Es entretenimiento puro".
Gil lo mira desde otro ángulo, pero llega al mismo punto. "El límite no está tanto en el tema como en desde dónde lo cuentas. Casi cualquier cosa se puede abordar con humor si hay inteligencia y precisión". Y añade algo que podría funcionar como lema de la serie: "Aquí no se busca provocar gratuitamente, sino observar conductas que están ahí, exagerarlas un poco y poner un espejo". Ese espejo, admite, puede incomodar. Y eso, en su opinión, es buena señal. "Peor sería la indiferencia".
La serie ha coincidido con un debate público sobre los roles masculinos, pero ninguno de los dos actores siente que Machos Alfa haya querido liderar nada. "El debate ya estaba", dice Gil. "Pero creo que la serie sí ha contribuido a meterlo en más casas. El humor baja defensas". Su compañero de reparto y aventuras reconoce que interpretar a Luis le ha cambiado la mirada. "Escuchas una burrada en la calle y enseguida se te activa el radar. Te saltan esas alarmitas". Y añade una reflexión que define muy bien al personaje: "Creo que es el que menos debería deconstruirse porque ya viene deconstruido de serie. Él va al cursillo porque van sus colegas, punto".
Luis, dice, es un tipo que ama a su mujer, concilia, respeta y no se siente ni mejor ni peor que nadie. "Tiene un punch de deconstrucción mayor que sus compañeros. Y aun así, lo que tiene alrededor a veces se lo hace pasar mal... y ahí está la comedia". Pedro, en cambio, vive un momento decisivo. "Llega a un punto de inflexión y se cierra un ciclo importante en su aventura personal. Tiene momentos de lucidez y momentos de autoengaño, y ahí está lo interesante", explica Gil.
"Mientras siga habiendo personas intentando entender cómo relacionarse, cómo convivir y cómo revisar lo aprendido, hay material"
Fernando Gil
Tras varias temporadas juntos, la relación entre los cuatro protagonistas se ha convertido en uno de los motores de la serie. "Estoy harto de todos ellos...", bromea Martínez, antes de matizar: "Pero es una hartura rara, porque tengo muchas ganas de verles y rodar. Lo pasamos muy bien". Gil lo describe como un proceso natural: "Ya hay una confianza, un código común, una escucha muy afinada. Eso se nota en la química, pero también en los silencios, en el ritmo, en la capacidad de sostener una escena".
Esa complicidad permite que las situaciones más absurdas funcionen con naturalidad. Y en Machos Alfa, absurdas hay unas cuantas. Martínez recuerda algunas de temporadas pasadas para no desvelar ninguna de esta quinta entrega: "El campamento militar: chuletones crudos, barro, tirarte a la piscina... O la gender reveal party con la mesa incendiada". Gil, por su parte, asegura que toda la temporada está plagada de momentos "disparatados, pero reconocibles".
Aunque la serie es profundamente española en referencias y tono, su éxito fuera sorprende incluso a sus protagonistas. "La esencia es compartida aunque haya detalles culturales", dice Martínez, que recuerda encuentros con fans de Uruguay, Alemania, Venezuela o Países Bajos. Gil lo explica desde la universalidad del desconcierto masculino: "La inseguridad, el miedo a quedarse atrás, la dificultad para entender los nuevos códigos afectivos... eso es bastante universal".

Gotka Ochoa, en Machos Alfa 5.NETFLIX
Ambos coinciden en que Machos Alfa exige un equilibrio delicado. "Me exige estar muy fino entre la comedia y la verdad", dice Gil. "No convertirlo en caricatura, pero tampoco perder ligereza. Aquí tienes que tocar varias teclas a la vez: ridículo, ego, vulnerabilidad, ternura...". Martínez, en cambio, siente que Luis ya camina solo. "Ya casi no me pide nada. Le dejo ser él. El primer día de rodaje es delicioso: yo doy un paso atrás y el que coge los mandos es Luis". Ambos imaginan futuros posibles para sus personajes. Gil quiere explorar "sus contradicciones" y ver qué pasa si Pedro deja de protegerse tanto. Martínez, más imaginativo, sueña con "una escena de acción policial brutal, rollo La jungla de cristal o, incluso, un viaje a Turquía para que Luis se ponga pelo".
Y aunque ninguno sabe cuántas temporadas quedan, los dos coinciden en que la serie aún tiene recorrido. "Mientras siga habiendo personas intentando entender cómo relacionarse, cómo convivir y cómo revisar lo aprendido, hay material", dice Gil. Martínez lo resume con un deseo sencillo: "Ojalá queden temporadas y darle un buen final".
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。