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El primer gran duelo del Mundial ha cumplido con las expectativas en un escenario de gala en Nueva Jersey. En un enfrentamiento que prometía intensidad, Marruecos se comportó como aspirante a sensación del torneo al someter de inicio y controlar después a la Penta, que tuvo que apelar a su grandeza histórica para equilibrar la balanza en un choque que terminó con un empate 1-1.
Con este resultado, se firman unas «tablas merecidas entre dos enemigos de cuidado» que presentan su candidatura para llegar lejos en la competición. Desde el pitido inicial, el conjunto africano demostró que no había llegado a Estados Unidos para ser un mero espectador.
Tal y como «avisó en la víspera Achraf que ellos eran el Brasil de África», los leones del Atlas presionaron con una ferocidad asfixiante, recuperando balones cerca del área de Alisson y dominando la medular. La superioridad marroquí encontró su recompensa gracias a la visión de juego de su gran estrella creativa. «Brahim abrió la puerta a los visitantes con un pase extraordinario a Saibari».
El mediapunta del Real Madrid, ante la mirada de Tom Brady en la grada, colocó un «pase de quarterback», exacto entre los centrales, que permitió a Saibari definir con un sutil remate picado para poner el 0-1. Mientras tanto, en el palco VIP, leyendas como Roberto Carlos, Kaká y Ronaldo Nazario se lamentaban ante el desajuste de la 'Canarinha'.
Cuando más sufría el equipo dirigido por Carlo Ancelotti, apareció la figura de su referente absoluto. «Vinicius hizo lo que se espera de un líder de la Seleçao», asumiendo la responsabilidad de tirar del carro en el momento más crítico.
El delantero aprovechó un retorno tardío de la zaga marroquí para encarar en el área, quebrar a su par y cruzar un disparo con «potencia a la red». Con este chispazo de calidad individual, Brasil logró aplacar el ímpetu de los "Leones del Atlas" antes del descanso. La segunda mitad fue una batalla táctica donde los guardametas se erigieron en protagonistas.
Ancelotti movió el banquillo para ganar cuerpo en el centro del campo, pero se topó con un Bono infranqueable que salvó ocasiones claras de Paquetá y Raphinha. En el otro extremo, Alisson evitó la derrota brasileña en el tiempo de descuento con dos intervenciones salvadoras ante El Aynaoui y Amaimouni.
Al cierre del encuentro, la sensación general es que «los grandes equipos necesitan grandes porteros», y ambos combinados demostraron tener guardas de seguridad de primer nivel. Aunque tanto Brasil como Marruecos deberán pulir detalles, este empate confirma que ambos tienen el potencial necesario para soñar con regresar a este mismo estadio para disputar el partido más grande del torneo.





















