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La selección de Corea del Sur logró imponerse por 2-1 a la República Checa, demostrando una capacidad de reacción encomiable tras superar el nerviosismo del debut. Aunque los focos estuvieron puestos en los anotadores, el gran referente del equipo sigue siendo su capitán y máxima figura, Son Heung-min, cuya presencia fue fundamental para la estabilidad del grupo.
A pesar de que el delantero estrella no logró anotar en este primer compromiso, su influencia en el terreno de juego fue destacada por el seleccionador Hong Myung-bo. El técnico aseguró no tener ninguna preocupación respecto a la falta de gol de su capitán, afirmando que Son es un jugador en el que "siempre puede confiar" y que "lo ha dado todo" para que el equipo funcionara colectivamente. Para Myung-bo, la madurez de Son permitió que los jugadores superaran la tensión superior a la normal que presentaron durante los primeros compases del choque.
El desarrollo del marcador fue una prueba de fuego para los asiáticos. La República Checa se adelantó primero gracias a un tanto de Ladislav Krejí, quien puso en jaque el planteamiento surcoreano. Sin embargo, la respuesta no se hizo esperar. La remontada comenzó con un gol de Hwang In-beom, quien devolvió la paridad al encuentro, y se consolidó con la anotación de Oh Hyeon-gyu, sellando así el 2-1 definitivo y los primeros tres puntos en la justa mundialista.
La clave de este triunfo residió en la preparación física a gran altura realizada por el equipo, lo que les permitió presionar y ser más agresivos en la segunda mitad, justo cuando los jugadores checos empezaron a mostrar signos de cansancio. Tras este éxito, Corea del Sur permanecerá en su campamento de Guadalajara para preparar el trascendental duelo contra México el próximo 18 de junio. En ese partido, ambas selecciones pelearán por el liderato solitario del Grupo A, en un ambiente que promete una gran presión por parte de la afición local.
























