F1
Las cancelaciones de los Grandes Premios en Bahr�in y Arabia Saud� cuestan un dineral al campeonato. Su modelo de negocio lo amortigua

Antonelli, tras su victoria en Suzuka.EFE
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A pocos kil�metros de la Meca, en Jeddah, el domingo pasado tendr�a que haber sido un d�a grande: monoplazas a toda velocidad, el mundo observando, los hoteles llenos, la ciudad -m�s bien aburrida- en su m�ximo esplendor. Pero no hubo nada de eso. Silencio y vac�o. La F�rmula 1 no fue a Arabia Saud� por culpa de la Guerra de Ir�n, el Gran Premio qued� cancelado, y s�lo hubo quietud en el circuito urbano del Corniche.
Muy lejos de all� en cambio s� hab�a movimiento, mucho movimiento. En las oficinas de Colorado de Liberty Media, la empresa organizadora del Mundial, la anulaci�n de las carreras en Bahr�in y Arabia oblig� a trabajo extra para arreglar el desaguisado. El certamen perdi� algo m�s de 200 millones de euros entre c�nones de organizaci�n y patrocinios asociados y todav�a no sabe si podr� ir a Qatar o Abu Dhabi para cerrar la temporada. Los pa�ses del Golfo pagan m�s que el resto por albergar una carrera -Arabia y Qatar superan los 50 millones, Bahr�in ronda los 45-, aportan una parte esencial de los ingresos por sedes y su estabilidad se ha convertido en un factor importante. No en vano Liberty lleg� a perder cerca de un 12% en bolsa tras anunciarse las cancelaciones.
Pero igualmente la compa��a insiste en que no hay crisis y, para mostrarlo, se apoya en su estructura de ingresos. En 2025 la F�rmula 1 factur� cerca de 3.870 millones de d�lares, y s�lo algo m�s de una cuarta parte proced�a de lo que pagan los pa�ses organizadores. El resto lleg� por v�as m�s estables: los derechos televisivos -que se mantienen intactos mientras el calendario supere las 16 carreras- y los acuerdos globales de patrocinio, dise�ados a largo plazo y desvinculados de una prueba concreta.

La lectura de las p�rdidas as� debe ser optimista. Aunque se cancelen Grandes Premios, el n�cleo del negocio sigue funcionando y el campeonato conserva su capacidad de generar ingresos a escala global. Incluso dentro del paddock el efecto no es lineal. Bajo el l�mite presupuestario vigente, cada carrera que desaparece del calendario reduce costes log�sticos -menos vuelos intercontinentales, menos transporte de material, menos personal desplazado- y libera recursos que los equipos pueden redirigir al desarrollo t�cnico. En un deporte donde las diferencias se miden en mil�simas, ese ahorro puede tener impacto competitivo. De hecho no es descabellado pensar que un par�n altere jerarqu�as y que, cuando la temporada se reanude en Miami el pr�ximo 3 de mayo, habr� equipos que habr�n sabido aprovechar el momento.
MotoGP, un problema a futuro
El impacto es distinto en MotoGP. El campeonato de motociclismo mueve cifras inferiores a la F�rmula 1 y depende m�s directamente de cada carrera. En 2024 cerr� su facturaci�n en 462 millones de euros, un 5% del curso anterior por culpa de la cancelaci�n de los Grandes Premios de Argentina y Valencia. Su estructura es m�s fr�gil porque no hay grandes contratos globales capaces de amortiguar un par�n prolongado, pero se salva de esta crisis porque su calendario est� menos diversificado. Este curso el certamen s�lo tiene en su calendario un viaje al Golfo, el Gran Premio de Qatar, y a�n espera salvarlo con el aplazamiento hasta noviembre.
Lo que preocupa m�s es el medio plazo. La perspectiva del campeonato siempre ha sido expandirse hacia Oriente Medio -se proyectaba una carrera en Arabia Saud� a partir de 2028- y la crisis actual ha puesto en duda ese crecimiento. La internacionalizaci�n del campeonato motero, clave para aumentar ingresos y reducir su dependencia europea, queda en suspenso. Si la F�rmula 1 ha sabido resistir el impacto de la Guerra de Ir�n, est� por ver c�mo afecta al futuro de MotoGP.


























