




























�La pelota, a la mierda! Fue el primer grito de Diego Pablo Simeone cuando lleg� al Cerro del Espino, lugar de entrenamiento del Atl�tico. Primero el orden, despu�s el movimiento, porque el segundo sin el primero es un caos. El Atl�tico que encontr� el argentino era como el puzle del que se han ca�do todas las piezas al suelo. La obsesi�n por la posici�n conecta a entrenadores que parecen estar en las ant�podas, como Simeone y Johan Cruyff o su disc�pulo Pep Guardiola. La realidad es que no est�n tan alejados, porque la pelota, como la Tierra, es redonda y se mueve. Una vez ordenado, todo equipo necesita a quien conozca las leyes de ese movimiento, indescifrables para la mayor�a, a su Galileo. Esta madurez de Antoine Griezmann nos ofrece, posiblemente, la mejor versi�n de esa representaci�n en los 14 a�os de la era Simeone, de nuevo frente al Rubic�n de la Champions. Es un Galileo que ha conocido la gloria y que ha sobrevivido a sus errores y a intrigas propias de la Inquisici�n, m�s convencido que nunca de lo que siempre se susurr� a s� mismo, fuera en el Calder�n como en el Stade de France: Eppur si muove. Y, sin embargo, se mueve.
�Hemos tenido un genio del f�tbol. Nos daremos cuenta con el tiempo. Ojal� que Dios y el destino le den lo que est� buscando�. Galileo, condenado a cadena perpetua, conmutada por una especie de arresto domiciliario, por los supuestos int�rpretes de Dios en la tierra, y ciego no pudo escuchar los elogios que le llegan a Griezmann de todas partes. En el caso del hombre de ciencia hicieron falta siglos. Por una vez, el f�tbol despide con amor, no con odio, en perfecta coordinaci�n el Atl�tico con su nuevo destino, Orlando, a la nueva estrella de la Mayor League Soccer.

Simeone da instrucciones desde la banda.JOSE JORDANAFP
Las reiteradas palabras de Simeone sobre el franc�s se condesaron precisamente en una emocionante declaraci�n de amor antes de enfrentarse al Barcelona en la Champions. �Te quiero�, proclam�, con los ojos h�medos, y a�adi�: �Pero si no corres, vas para fuera�.
Al Cholo se le quiere corriendo, hecho que todav�a otorga m�s m�rito a la adaptaci�n de este futbolista a un h�bitat para el que no parec�a predestinado por sus condiciones. Lo mismo ocurr�a en Francia, pa�s que tuvo que dejar porque la competencia f�sica con los futbolistas de raza negra le apartaba de las primeras selecciones de los t�cnicos en su periodo de formaci�n.
�Siempre estar� agradecido a la Real Sociedad, porque apostaron por m� cuando no lo hac�an en mi pa�s�, afirma el jugador. A�os despu�s, en 2018, Griezmann ser�a el epicentro de la conquista del segundo Mundial para Les Bleus y del final de los complejos por el peso del 98 para varias generaciones de futbolistas franceses.
�Antoine, tengo que decirte algo. Gracias por todo lo que has hecho por el f�tbol franc�s, la selecci�n y el f�tbol en general. Me has dado mucho�, afirm� Thierry Henry en directo, en el plat� de CBS Sports, despu�s de que el Atl�tico eliminara al Barcelona. Griezmann ya no estar� sobre el c�sped en el Mundial del pr�ximo verano por decisi�n propia. La suya ha sido una relaci�n de encuentros y desencuentros con el f�tbol franc�s y la selecci�n, sea por sus complicados inicios o por la decisi�n de Didier Deschamps de ceder a la petici�n de capitan�a por parte de Kylian Mbapp�, hecho que precipit� la primera renuncia a Les Bleus de Griezmann. El regreso nunca fue lo mismo. �Estar� en la grada con mi hijo y la camiseta de Francia�, dice, sin rencores.

Griezmann, durante el partido contra el Arsenal.JAVIER SORIANOAFP
El hombre que, hoy, le dice �te quiero�, ayer le hizo padecer. El salto de la Real Sociedad al Atl�tico le oblig� a un periodo de adaptaci�n que ha acabado con m�s de uno. Es la mili del Cholo. Pasado ese tiempo, Griezmann no s�lo se adapt� al ecosistema futbol�stico, tambi�n al emocional, incluso con el mate en las manos. El crecimiento le llev� a uno de los mejores contratos de la Liga, 20 millones al a�o libres de impuestos, y a la ambici�n por �sentarse a la mesa de Messi y Cristiano�, leg�tima, pero tambi�n a la confusi�n. El error no estuvo en la decisi�n de irse al Bar�a tanto como en las formas de hacerlo, con dos intentos cargados de indecisiones y pol�micas. Dej� a la vez a Simeone y al hombre que hab�a custodiado con criterio su carrera, el agente I�aki Ib��ez, y se enred� en un laberinto en el que aparec�an familiares y abogados que ped�an lo suyo. La chapuza cost� dinero al futbolista y al Barcelona de Josep Maria Bartomeu, y todav�a tiene recorrido en los juzgados.
Las intrigas de los despachos no eran menos en el vestuario, a ojos de Griezmann, que sent�a que lo miraban con celos por haber ganado el Mundial, desplazado por el Santo Oficio de Messi. No todo eran maravillas en el pa�s de Leo. La vuelta al Metropolitano fue como la de un penitente, de rodillas, con los brazos en cruz y sin condiciones.
A los 35 a�os, los partidos de Griezmann se han convertido en una especie de c�tedra en el Metropolitano. El franc�s ha dado pasos atr�s para convertirse en un organizador ofensivo colosal. �Cada bal�n suyo mejora al equipo�, reconoce Simeone. Lo hace sin perder su capacidad de llegar al �rea, al gol.
Griezmann no es el primer caso de delantero que al retrasar su posici�n, despliega su visi�n y calidad. No es lo mismo hacerlo con el aliento del rival en el cuello a que varios metros. Lo vimos con Juanito en su madurez, en alg�n partido del oto�al Ra�l, en el autodestructivo Wayne Rooney o en el incansable correcaminosSweinsteiger cuando se plant� en los medios.
Todos conoc�an las leyes del movimiento tanto como Griezmann, que intentar� mover el bal�n como si fuera la Tierra para provocar un eclipse en el Emirates de Londres. Si lo consigue, cuando el sol alumbre de nuevo encontrar� al Atl�tico en Budapest.
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