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Mikel Oyarzabal (Eibar, 29 años) es probablemente el futbolista más discreto de la selección española, una persona que prefiere la observación y el silencio antes que el foco mediático. Sin embargo, tras esa fachada de timidez se esconde un delantero descomunal que, en el último año, ha destrozado todas las estadísticas bajo el rol de "falso 9". Desde que en marzo de 2025 Luis de la Fuente le encomendara la punta del ataque en lugar de Morata durante los cuartos de la Nations League ante Holanda, el vasco ha registrado la intimidante cifra de 14 goles y siete asistencias en apenas 13 partidos.
Con un total de 27 tantos en 55 encuentros, Oyarzabal ya se sitúa como el séptimo máximo goleador de la historia de la selección, empatando con Fernando Morientes y a solo dos dianas de alcanzar a Fernando Hierro. Su trayectoria internacional ha sido un ejemplo de persistencia: debutó en 2016 como meritorio y, tras el duro golpe de perderse el Mundial de Qatar por una rotura de ligamento cruzado, regresó para darle a España la Eurocopa con su decisivo gol en la final ante Inglaterra. Su peso en el vestuario es tal que el seleccionador le incluyó en la terna de capitanes por su ascendencia sobre el grupo, anteponiendo su liderazgo al criterio habitual de veteranía.
En la actual concentración, el ariete de la Real Sociedad dio un "susto morrocotudo" en Chattanooga debido a unas molestias en el muslo. No obstante, tras descartarse una lesión grave, respondió con un lacónico «estoy» al técnico y brilló en el duelo contra Arabia con dos goles y una asistencia en solo 45 minutos. Mikel, que asegura que premios individuales como el MVP no le vuelven loco, prefiere centrarse en el trabajo y en el apoyo de su familia.
A nivel emocional, Oyarzabal vive este torneo como un círculo que se cierra: hace exactamente 20 años viajó al Mundial de Alemania 2006 como un niño aficionado junto a sus padres. Hoy, consolidado como un líder silencioso, se prepara para el enfrentamiento clave contra Uruguay, donde España iniciará la fase decisiva confiando en su delantero más atípico y efectivo.





















