Tenis
El franc�s venci� en la final por 6-2 y 7-6(2) despu�s de una exhibici�n de potencia y un tramo de errores

Fils celebra su victoria en Barcelona.EFE
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Hay una generaci�n entera detr�s de Carlos Alcaraz y Jannik Sinner con talento a raudales y f�sicos asombrosos, pero todav�a desprovista de la confianza necesaria. Tenistas que tiemblan cuando se aproximan al �xito. J�venes de enorme potencial y enfoques inciertos. Uno de ellos es Ben Shelton, que este domingo venci� en el ATP 500 de M�nich. El otro, Arthur Fils, campe�n horas despu�s en el Trofeo Conde de God�.
A sus 22 a�os, recuperado de la lesi�n de espalda de la temporada pasada, el franc�s podr�a ser considerado incluso candidato al t�tulo de Roland Garros, pero cuesta imaginarlo triunfar en un escenario tan grande.
En la final del ATP 500 de Barcelona ante Andrei Rublev, sus virtudes y sus defectos quedaron al descubierto. Tan pronto domin� al ruso para derrotarlo por 6-2 y 7-6(2) en una hora y 40 minutos, como tembl� en situaciones inveros�miles. En el segundo set ya se vest�a de campe�n con un 5-2 a favor cuando empez� a mandar todas las pelotas fuera y permiti� que Rublev alcanzara el tie-break. Para su fortuna, el ruso es todav�a m�s inestable que �l, y cerr� esa muerte s�bita lanzando la raqueta contra el suelo y chutando pelotas a la grada.
Durante una hora, Fils ofreci� un despliegue de potencia en sus golpeos y sus movimientos en el Real Club de Tenis Barcelona. El resto del encuentro fue para mirar a otro lado. El galo acab� alzando el trofeo y regresa al top 25 de la ATP, pero las dudas a su alrededor persisten.
La derrota en Doha
Ya ocurri� hace un par de meses, cuando alcanz� la final del ATP 500 de Doha. Su tenis fue excelso hasta que lleg� al partido decisivo ante Alcaraz y se deshizo como un azucarillo para perder por 6-2 y 6-1. En la entrega de trofeos, despu�s de haber roto una raqueta y de haber pedido perd�n al p�blico y a su equipo, mir� al espa�ol a los ojos y le solt� en un castellano muy claro: ��Cabr�n!�. Alcaraz se rio.
Su partido hab�a sido un desastre, pero todav�a le quedaba humor. Su partido hab�a sido un desastre, pero confirmaba la distancia sideral entre el Big Two y el resto.
No hay duda de que Fils, al igual que Shelton, Musetti o Rune, a�n tiene tiempo de evolucionar, pero la batalla mental parece muy desequilibrada. El franc�s, que de ni�o gan� la prestigiosa Orange Bowl y el Roland Garros j�nior, lleva toda su carrera en esa l�nea intermedia entre el asombro y el desencanto. Le quedan algunos pasos por dar; habr� que ver si los consigue. De momento parece que su uni�n con Goran Ivanisevic -ahora en su equipo- funciona y que sigue trabajando en ello. El Trofeo Conde de God� ya es suyo; ahora toca acortar la celebraci�n para analizar los problemas que a�n arrastra.























