El ruedo ib�rico

Prestianni se tapa la boca ante Vinicius.AFP
Carlos Toro
Actualizado
La llamaremos "La Ley Prestianni" o "La Ley Vinicius". Es igual. Seg�n su aplicaci�n en el Mundial, ser�n sancionados con tarjeta roja los jugadores que se tapen la boca para hablar con un contrario. El legislador presupone que entre rivales s�lo pueden producirse insultos, dicterios e invectivas. No ser�n castigados quienes oculten los labios a las c�maras para dirigirse a un miembro del mismo equipo. El legislador da por seguro que entre compa�eros s�lo existen los elogios, las felicitaciones y los halagos a propios y extra�os.
El legislador presupone, adem�s, que los insultos son de orden racial u hom�fobo, los �nicos considerados como tales en estos tiempos de correcci�n-coacci�n pol�tica. Al escandalizarse, eleva de categor�a a quien, por estupidez de cuna o deficiencia educativa, excreta un comentario de ese tipo. Le otorga al ofensor, un imb�cil o un lerdo, su minuto de gloria y reduce al ofendido a una quejosa e indefensa criatura que necesita mimos y sobreprotecci�n.
Dentro y fuera del f�tbol, y a tenor de la nueva catalogaci�n de improperios, algunos como "hijoputa" o "cabr�n" (perd�n por la ordinariez coloquial) no son m�s que vocablos malsonantes que, por frecuentes y extendidos, no alcanzan a denigrar al emisor ni a incomodar al destinatario. En cambio, "negro" y "marica", anta�o igual de coloquiales, suponen hoy un crimen de lesa humanidad que atenta contra los mism�simos cimientos �ticos de la especie.
Al parecer, Prestianni llam� "maric�n" y no "mono" a Vinicius. Tanto da. Vini podr�a haber respondido tildando al argentino de "boludo" o, atendiendo a su menor categor�a profesional, de "mediocre" o "fracasado". Unas cuantas lindezas por ambas partes, y a seguir jugando, como ha sucedido en el f�tbol desde sus albores. Seg�n los viejos c�digos, "lo que se dice en el campo, en el campo se queda". Vinicius, por contra, lo aire�. Volvi�, quisquilloso, a autoerigirse en el palad�n universal de la cruzada moral contra la xenofobia y el machismo. Como si s�lo lo agraviasen a �l.
Infantino quiere un Mundial de palabra culta y buenas costumbres. De �ngeles mudos y considerados. A este paso, para 2027, aparte de aspirar a la reelecci�n en la presidencia de la FIFA, ser� candidato al Premio Princesa de Asturias de la Concordia.
























