

















Carlos Toro
Actualizado
Vingegaard se autoelev� a la cuarta potencia. Cuatro etapas con llegada en alto, y cuatro victorias, camino de las seis que consigui� Tadej Pogacar en 2024. La etapa m�s corta del Giro, exceptuando, claro est�, la contrarreloj, conten�a, despu�s de la que nos aguarda el viernes, la mayor acumulaci�n de puertos: cinco. Dos de los cuatro primeros, cruzados dos veces: los de Torre (3�) y Leontica (2�). Eso, en 113 kil�metros entre Bellinzona (Italia) y Car� (Suiza) era un api�amiento, no una sucesi�n.
El quinto, de 1�, cerraba en su cumbre la jornada. Y al igual que en las tres llegadas anteriores en alto, Jonas Vingegaard impuso la ley del m�s fuerte. Del m�s rosa, que es aqu� el color de la realeza. A estas alturas de la carrera, su superioridad es de tal calibre que su desempe�o equivale a un entrenamiento de calidad de cara al Tour. Un entrenamiento con p�blico y c�maras. Un ensayo general con todo antes de la gran funci�n de julio. Gana en exhibici�n y, a la vez, en conserva. En esta ocasi�n pareci� exprimirse un poco m�s sin llegar a sufrir. Interpretamos semejante esfuerzo suplementario como una intensificaci�n de ese entrenamiento de calidad.
Car�, a 1.644 metros de altitud, 11,7 kms. con un desnivel de 932 metros, una pendiente media del 7,9% y m�xima del 13%, esperaba como juez de paz, antigua expresi�n del ciclismo ca�da en desuso. Vingegaard y el Visma hab�an permitido una escapada de 14 hombres que se fue depurando, en la que Ciccone, Van der Lee y Einer Rubio peleaban por la "maglia azzurra". Y Narv�ez amartillaba el rev�lver para, en los sprints, ir logrando puntos de cara a la "ciclamino" (no llegar�a al Red Bull). Ciccone coron� los cuatro puertos en primer lugar.
Antes de Car�, cedi� Ciccone (Lidl-Trek). Rubio (Movistar) y Harper (Pinarello) aguantaban. Tras el kil�metro Red Bull, ya en las estribaciones del gigante, Harper se desprendi� de Rubio. Por atr�s, el pelot�n se iba ya deshilachando. Harper abord� en cabeza la ascensi�n con medio minuto de ventaja. Una miseria. Y lo de siempre: el Visma, aunque esta vez no tan en bloque, imponiendo un ritmo alto para cazar a los de delante y descolgar a los del pelot�n.
Harper sucumbi� a 9,5 de la llegada. Seis hombres lo atraparon y lo dejaron atr�s hecho unos zorros: Piganzoli, Vingegaard, Hindley, Arensman, Gall y Bernal. Tres kil�metros m�s adelante, Piganzoli dijo basta. Y Vingegaard ech� a volar. Desde ese momento hasta la meta, fue aumentando una ventaja que termin� siendo de algo m�s de un minuto con sus cinco ex acompa�antes, m�s Derek Gee, que hab�a llegado a su altura, inhalando el espeso aire como peces fuera del agua. Se puede pedalear y boquear al tiempo. Con m�nimas diferencias entre ellos, Gall, Hindley, Arensman... terminaron escoltando a lo lejos, una forma de pleites�a, al rey de la funci�n. Figuras de atrezzo. Las mejores, despu�s de todo.
Etapa larga la de este mi�rcoles, entre Cassano dAdda y Andalo, ya en los Dolomitas, de 202 kms., una de las cinco de la carrera que llegan a los 200. Jornada siempre cuesta arriba con tres puertos de 3�, el �ltimo muy cerca de una meta rematada en una exigente subida.
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