LaLiga
Bar�a - Real Madrid
La grada del estadio azulgrana recibi� a los blancos recordando su convulsa semana. Tambi�n arrop� a Hansi Flick, de luto por el fallecimiento de su padre y reclam� con sorna la continuidad de Arbeloa

Tchouameni, con Eric Garc�a, durante el cl�sico.AP
Amadeu Garc�a Barcelona
Actualizado
No pod�a ser de otra manera, dada la ac�rrima rivalidad entre unos y otros: la grada del Spotify Camp Nou, con una entrada de r�cord, 60.213 espectadores, le pas� factura al Real Madrid por la convulsa semana que se ha vivido en el seno del vestuario blanco. Cuando los jugadores madridistas saltaron al calentar, el grito de los presentes fue un�nime: 'Que se peguen, que se peguen'. En los proleg�menos del encuentro, ya hab�a muchas ganas contra el eterno rival. Tanto, que los seguidores m�s radicales llegaron a confundirse de autob�s y lanzaron objetos tanto contra el propio como contra el ajeno, provocando en ambos casos rotura de lunas. El humo de las bengalas con el que se recibi� la llegada de ambos conjuntos, unido al poco sentido com�n que se gastan algunos, desde luego, tambi�n debi� jugar su papel.
Los seguidores azulgrana, cuya presencia se dej� notar por los alrededores del Spotify Camp Nou de hecho varias horas antes de que el bal�n empezara a rodar sobre el c�sped, tampoco se olvidaron de un �lvaro Arbeloa cuya continuidad al frente del Real Madrid llegaron a reclamar con algo m�s que sorna varias veces a lo largo del partido con gritos de 'Cono, qu�date'. En el exterior del estadio, adem�s, tampoco faltaron aficionados llevando gorros con forma de ese aparato se�alizador. E, incluso, alguno de esos propiamente dicho decorado con fotos del actual t�cnico madridista. Dentro del recinto, c�mo no, hubo un mosaico espectacular para recibir la entrada de los jugadores azulgrana, con el himno del club entonado incluso a capella. Durante el calentamiento, adem�s, estuvo sobre el terreno de juego uno de los grandes ausentes por parte de los locales: Lamine Yamal. El de Rocafonda, vestido de calle, no quiso perd�rselo. Apretando los dientes, tal vez, ante la imposibilidad de poder estar junto con sus compa�eros en un partido tan determinante.
Justo antes de iniciarse el choque, eso s�, hubo un multitudinario y sentido minuto de silencio en memoria del padre de Hansi Flick, fallecido en la madrugada del s�bado al domingo. Un instante culminado con aplausos y la grada coreando el nombre del t�cnico germano, quien agradeci� el gesto de cari�o levantando las manos al cielo y aplaudiendo los gritos de �nimo de los cul�s. Un momento antes del saque inicial, Jude Bellingham se acerc� a la banda para darle un sentido abrazo. Un gesto que, de hecho, Ferran Torres repiti� cuando marc� el segundo tanto de los azulgrana. C�mo no, tampoco falt� un canto tan cl�sico en este tipo de choques como el de 'madridista el que no bote', lanzado una y otra vez desde la grada. Tampoco faltaron exabruptos hacia Vinicius, con el tan manido ya 'Vinicius, bal�n de playa' ni tampoco insultos hacia todo jugador y seguidor madridista desde la grada de animaci�n, tan irreproducibles como innecesarios. Hasta que, una vez decretado el final, se desat� ya del todo la euforia en una grada que propici� r�cord de facturaci�n para el club: 16,2 millones de euros.





























