Tenis
Antes de su debut en el Masters 1000 de Roma, el n�mero uno alza la voz contra el actual reparto de premios en los Grand Slam

Sinner, durante su rueda de prensa en Roma.EFE
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Jannik Sinner ya no s�lo gana partidos. Tambi�n empieza a ganar peso pol�tico en el tenis. El n�mero uno del mundo se sum� este jueves en Roma a la creciente rebeli�n de los jugadores contra los Grand Slam, un pulso soterrado desde hace a�os y que ahora amenaza con hacerse p�blico justo antes de Roland Garros. Incluso hay una amenaza de huelga sobre la mesa
�Quiz�s estamos recibiendo demasiado poco�, dijo Sinner, con esa mezcla de calma y contundencia que le ha convertido en el jugador m�s dominante del circuito. No habl� �nicamente de dinero. O, al menos, no quiso que pareciera s�lo dinero. �Lo importante es el respeto�, insisti�. Pero el mensaje era inequ�voco: las grandes estrellas generan mucho m�s de lo que reciben.
Durante d�cadas, los Grand Slam han sido el gran negocio del tenis. Wimbledon, Roland Garros, el US Open y el Open de Australia concentran la atenci�n mundial, disparan audiencias y multiplican ingresos por televisi�n, patrocinio y entradas. Sin embargo, los jugadores llevan tiempo denunciando que el reparto econ�mico sigue lejos de otros deportes donde los protagonistas tienen una porci�n mucho m�s alta del pastel. Si en el f�tbol los jugadores se llevan alrededor de un 70% de los ingresos y en la NBA el dinero se reparte 50/50, en el tenis la situaci�n es muy distinta. Las estrellas no alcanzan a cobrar ni el 15% de lo que generan.
"Sin nosotros el torneo no existe", resumi� Sinner. Y ah� est� el coraz�n del conflicto.
Un comunicado conjunto
El italiano forma parte del grupo de jugadores y jugadoras -entre ellos Coco Gauff y Aryna Sabalenka- que, seg�n adelant� The Guardian, firm� un comunicado mostrando su malestar por los premios previstos para Roland Garros. Ser�n 61.7 millones de euros, pero lo ven insuficiente. La protesta tiene un componente simb�lico importante: por primera vez hombres y mujeres aparecen alineados p�blicamente en esta cuesti�n.
No es casualidad que sea Sinner quien d� el paso. El tenis masculino atraviesa un cambio de era acelerado. Con Novak Djokovic entrando en la recta final de su carrera y Carlos Alcaraz con problemas f�sicos, el italiano se ha convertido en la referencia m�s estable del circuito. Y eso le otorga una autoridad distinta. Cuando habla el n�mero uno, el circuito escucha. Tambi�n los torneos.

TIZIANA FABIAFP
Detr�s de esta discusi�n hay una batalla mucho m�s profunda: qui�n controla el negocio del tenis. Los Grand Slam son entidades independientes, poderos�simas, acostumbradas a imponer condiciones. Los jugadores, en cambio, han vivido hist�ricamente fragmentados entre ATP, WTA y calendarios imposibles. La sensaci�n en el vestuario es que esa desuni�n les ha hecho perder fuerza durante a�os.
�Hemos estado callados demasiado tiempo�, dijo Sinner. La frase son� menos a queja y m�s a advertencia.
En Roma, mientras persigue el �nico Masters 1000 que falta en su colecci�n, el italiano llega como gran favorito. Juega en casa, evita a Djokovic hasta una hipot�tica final y aterriza con el aura del campe�n inevitable. Pero esta vez el foco no est� s�lo en su derecha o en su rev�s. Tambi�n en su capacidad para liderar una reivindicaci�n que empieza a crecer en el circuito.
Y que amenaza con convertir Roland Garros en algo m�s que un torneo de tenis.


























