El estadounidense logra su segundo US Open después de liderar el torneo desde el primer día

Wyndham Clark posa con el trofeo tras ganar el US Open.Getty Images via AFP
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Doce meses son más que suficientes para pasar de la ira a la gloria. Wyndham Clark ganó este domingo el US Open en uno de los escenarios más hostiles, Shinnecock Hills, jugando en casa y donde solo tres jugadores lograron finalizar el torneo bajo el par.
Hace precisamente un año, el ganador del tercer major de la temporada salía de este mismo torneo señalado. La misma mano firme con la que este fin de semana apuntaló su triunfo embocando hasta nueve putts de entre dos y cinco metros destrozó, en la edición de 2025, dos taquillas del exclusivo club de Oakmont. Clark falló el corte el viernes y descargó su frustración con un ataque de ira incontrolado.
"Después de lo que pasó [hace un año] en Oakmont llegó, obviamente, lo más difícil", reconocía Clark este domingo tras su victoria. El norteamericano habló de dos o tres días especialmente duros, de apenas salir de casa, de sentirse en "un lugar oscuro, muy negativo. Sentí que mi carrera, mi ranking mundial, mi reputación, todo, se estaba desmoronando. Fue una sensación terrible", añadió.
Clark se reencontró esta semana con su mejor versión, que le llevó a salir el domingo en el partido estelar con seis golpes de ventaja. Sin embargo, había una presión añadida con la que Clark no contaba. A su lado, el número uno del mundo, Scottie Scheffler, en el día de su 30 cumpleaños y con una posibilidad de remontada que le hubiera dado el Grand Slam de carrera.
Y el ganador tuvo que luchar con el público en contra. Era una especie de villano en territorio hostil. "Desde luego, no querían que ganara", resumió el estadounidense. Scheffler canalizó todo el apoyo con vítores, felicitaciones y cánticos constantes. "Es bastante raro en un Open o en un major que haya aficionados abucheando tus golpes o celebrando tus fallos", explicó el ganador, con más mérito aún por haber resistido en el domingo más complicado y extraño. "Al final, no puedo controlar el comportamiento de los aficionados". Clark no es un jugador especialmente querido y la popularidad de Scheffler crece a golpe de victorias.
Sufrió el jugador de Colorado para mantener su renta y convertirse en doble ganador del US Open, tras el conquistado en Los Ángeles en 2023. Clark llegó con un golpe de ventaja al hoyo 18. Sam Burns, que hace un año salía de líder en Oakmont, dejó ayer una ronda de 67 golpes para presionar con -3 y liderar la casa club. Clark perdió golpes en los hoyos dos, cinco y siete, pero nunca la calma y remató la victoria con un trabajado par en el hoyo 18. La secuencia fue prácticamente idéntica a lo que sucedió en su victoria de hace tres años.
Ángel Hidalgo fue el único jugador español que pudo terminar el torneo. Se marcha satisfecho de Nueva York, con el objetivo cumplido de superar el corte, el primero que pasa en sus tres únicas participaciones en majors, pero su posición 53 no hace justicia a la pelea y al juego desarrollado por el malagueño. De hecho, Hidalgo, en lo que califica como la mejor semana de su vida desde el tee, fue el líder durante toda la semana en la estadística de precisión desde las barras de salida. En los cuatro días solo falló seis calles. Hidalgo siente que en un campo tan complicado como Shinnecock jugar desde la calle le tendría que haber ofrecido más opciones de las que refleja su +9 final. Pero el putt le abandonó, especialmente durante el fin de semana.
El viernes, el campo hizo añicos al debutante Rocco Repetto, a David Puig y especialmente a Jon Rahm, protagonista de un colapso solo comparable a los JJOO de París.
El coreano Tom Kim finalizó tercero en solitario y Scheffler, con 71 golpes, nunca llegó a ser una amenaza para el ganador final. Wyndham Clark se convirtió, con su tarjeta definitiva de 73 golpes, en el primer ganador que conquista el torneo siendo líder desde el primer día hasta el último desde el triunfo de Martin Kaymer en 2014.




















