F1

Lewis Hamilton celebra su victoria en el GP de España este domingo.
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Según la mitología griega, el fénix era un ave de larga vida que se regeneraba de su predecesor. Un ser mágico capaz de consumirse por completo y renacer de sus cenizas. Un símbolo de inmortalidad, de resiliencia, que se purificaba en las llamas de la desolación para resurgir en un vuelo majestuoso aún más esbelto, más brillante. Un símbolo de muerte y resurrección.
En Barcelona, el lugar donde Michael Schumacher ganó su primer gran premio con Ferrari en 1996, Lewis Hamilton ganó también su primera carrera vestido de rojo. Aquella victoria del kaiser bajo el diluvio fue una obra maestra. La de Hamilton, en la canícula de Montmeló, ha sido uno de los triunfos más memorables del británico y, al mismo tiempo, su renacimiento. Su ritmo, al igual que el de Michael hace 30 años, fue inalcanzable. El coche de seguridad virtual que generó el abandono de Fernando Alonso fue una ayuda extra, pero Lewis habría ganado de todas formas. En Barcelona, donde ya es el piloto con más victorias de la historia, siete, esta vez era imparable.
Las historias de Schumacher y Hamilton comparten muchas coincidencias, pero las separan algunas grandes diferencias. Michael nunca alcanzó el nivel de sufrimiento que ha resistido el británico. Hace menos de un año, en su desolación, se desnudó ante los periodistas reconociendo que era un ser inútil que Ferrari debía despedir. La generación de coches con efecto suelo se le atragantó a todo un heptacampeón como él y le hizo parecer vulnerable, frágil, agotado. Ahora, con los coches de 2026, Hamilton ha recobrado el ritmo, el hambre y la confianza.
Muchos le dimos por muerto. Era tal el nivel de abandono y abatimiento que pensamos erróneamente que ya no podría regresar. Ferrari soportó la desolación de 2025 y le empujó a no tirar la toalla, le convenció de que debía resistir. Él pidió cambios estructurales en el funcionamiento del equipo y de componentes en el coche. Cambió el material del sistema de frenos que históricamente siempre había usado Ferrari por otro que tenía en Mercedes y le daba más confianza. Sugirió un cambio de ingeniero de pista y ha encontrado junto a Carlo Santi, un veterano de la escudería de Maranello de perfil bajo, a un socio de confianza en las carreras. Pequeños y grandes detalles que nos han traído a Lewis de vuelta.
Primera victoria de Lewis desde Bélgica 2024 y primera victoria de Ferrari desde aquel lejano triunfo de Carlos Sainz en México ese mismo año. Fin de una sequía mutua y comienzo esperanzador de una batalla que podría significar dos hechos históricos: el primer título de Ferrari desde aquel afortunado que le cayó venido del cielo a Kimi Raikkonen en 2007 y el octavo título para Hamilton que le convertiría en el piloto más laureado de la historia. No será fácil, pero solo la posibilidad de luchar por ello hará que Hamilton se vacíe en la empresa. Es el escenario soñado, el guion perfecto, la razón por la que Lewis fue contratado. Batir el récord de Schumacher con otra leyenda vestido de rojo.
Hamilton sale de Barcelona con 41 puntos de desventaja sobre Kimi Antonelli a falta aún de 15 carreras para el final. Ferrari introdujo evoluciones aerodinámicas en España que han funcionado. Con el sistema ADUO tendrá dos pasos de evolución de su unidad de potencia esta temporada. Si lo hacen todo bien como este fin de semana, si Hamilton sigue en esta versión 3.0 y si Mercedes sigue teniendo problemas de fiabilidad cada vez que estalla la guerra civil entre George Russell y Kimi Antonelli, la diversión está asegurada. Como refleja Hamilton en su casco: "Still I rise". Algo así como: "Aun así me sigo levantando".


























