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El candidato pide un careo para confrontar ideas que el presidente no pretende conceder porque supondr�a riesgos de puesta en escena y dar rango a quien considera un 'outsider'

Florentino P�rez, en el palco.EFE
Actualizado
La escenograf�a de un debate colocar�a a Enrique Riquelme al nivel de Florentino P�rez, y eso es lo que el presidente del Madrid quiere evitar a toda costa, al presentar a su rival como a un outsider. El empresario alicantino se ha ganado su condici�n de candidato y es leg�timo que reclame un cara a cara, pero no hay norma electoral que obligue a Florentino, cuyos mejores aliados son su obra y su silencio. La �ltima rueda de prensa del dirigente, en la que lanz� la convocatoria electoral, present� a un Floretino desconocido para sus socios, desgastado y vulnerable. Es la segunda raz�n por la que el debate reclamado por Riquelme es un debate imposible.
El empresario lo pidi� en la apertura de la sede de su candidatura, junto al Bernab�u: �Debatir las veces que sean necesarias dos proyectos de forma sana y respetuosa�. Sabe que en la situaci�n actual, despu�s de dos a�os de crisis deportiva y con muchas incertidumbres sobre el futuro, estar�a en una situaci�n favorable para un debate, en el que el corto plazo suele imponerse a los an�lisis globales. La juventud de Riquelme, adem�s, le concede ventaja frente a un Florentino en el que, a sus 79 a�os, es innegable el desgaste. Nada aconseja, pues, en el entorno del dirigente aceptar el envite.
Las encuentas de consulta
Florentino ha utilizado a lo largo de su mandato las encuestas entre los socios para conocer su opini�n, incluso acerca de entrenadores. Posiblemente tambi�n en el caso de Jos� Mourinho, la elecci�n para la pr�xima temporada, ahora pendiente de un proceso electoral. El tiempo es, hoy, escaso para conocer la penetraci�n de Riquelme, un reci�n llegado a la vida de los socios. Pero otra cosa es la disconformidad de los socios con algunos aspectos que pudieran generar un caladero de votos para el candidato. Considerar que son unos �ni�os�, como dijo con desprecio en la rueda de prensa, es un acto de suficiencia peligroso.
Riquelme sabe que hay descontentos y por eso aludi� a los inconvenientes de ubicaci�n que, seg�n sus informaciones, habr�a generado la reforma del Bernab�u, �despu�s de 1.700 millones gastados�. Una cr�tica especialmente dolorosa para Florentino, porque ataca a su prioridad en el �ltimo ciclo: el estadio.
La penetraci�n del candidato
El hecho de que el Madrid eliminara el aval de las firmas y �nicamente dejara el econ�mico impide testar con que nivel de respaldo social llega el candidato, aunque s�lo sea indicativo. El pecado de la soberbia puede ser, pues, peligroso. Para Florentino la victoria no es ganar, es aplastar, como hizo la �ltima vez que tuvo un rival, Arturo Baldasano, con m�s del 90% de los votos. Desde entonces, tras su regreso, lleg� siempre bajo palio.
De eso hace 22 a�os y, pese a las seis Champions que siguieron a su primera, en 2002, y al crecimiento patrimonial, existe mayor masa cr�tica entre los socios de la que el l�der m�ximo tiene a su alrededor. Hay cosas que es necesario explicar m�s all� de una pancarta, aunque no sea en un debate. El socio que mantiene su confianza en el actual presidente necesita recuperar otra versi�n despu�s de la desafortunada rueda de prensa.
El tiempo para hacerlo va a ser corto, con la fecha de las elecciones todav�a por fijar. Riquelme lo va a aprovechar al m�ximo y la impresi�n es que elevar� el tono. Florentino no aceptar� el cara a cara, pero debe decidir si afronta una campa�a de una sola cara.





















