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Lo de Marruecos ya no puede calificarse únicamente como una sorpresa. El cartel de selección revelación se le ha quedado pequeño a un equipo que lleva tiempo demostrando que pertenece a la élite del fútbol mundial. Su histórica participación en Qatar, donde alcanzó las semifinales, no fue fruto de la casualidad, sino el inicio de un proyecto sólido y ambicioso que continúa creciendo en este Mundial. Y si todavía quedaba alguna duda sobre sus aspiraciones, el conjunto africano se ha encargado de disiparla con actuaciones cada vez más convincentes. Tras dejar una magnífica impresión ante Brasil, selección a la que consiguió incomodar y neutralizar durante largos tramos del encuentro, Marruecos volvió a exhibir toda su fortaleza frente a Escocia.
El resultado fue la consecuencia lógica de una superioridad evidente de principio a fin. Los de Walid Regragui dominaron el juego, controlaron los tiempos del partido y apenas concedieron opciones a un rival incapaz de encontrar respuestas. La declaración de intenciones llegó de forma inmediata. Apenas habían transcurrido dos minutos cuando Brahim Díaz encontró un espacio entre líneas y filtró un pase preciso al corazón del área. Allí apareció Saibari, uno de los nombres propios de este Mundial, para definir con contundencia ante Gunn y adelantar a los suyos.
El tanto confirmó el excelente momento de forma del atacante marroquí, que sumó así su segundo gol en el torneo y volvió a demostrar su importancia dentro del esquema ofensivo del equipo. Más allá del marcador, Marruecos transmitió sensaciones de selección grande. Ordenada en defensa, dinámica en el centro del campo y peligrosa en ataque, mostró un equilibrio que pocos equipos han logrado alcanzar en esta competición. Con futbolistas experimentados, talento diferencial y una enorme confianza colectiva, los africanos se han convertido en un rival temible para cualquiera. A estas alturas, ya nadie debería sorprenderse. Marruecos no solo quiere competir contra los favoritos: quiere sentarse en su misma mesa y luchar por el título.





















