


























Un tifo con un oso enfadado junto a un madro�o y la Copa del Rey con la leyenda �Una pasi�n, un campe�n� y una enorme efigie de Aitor Zabaleta destacaban en las gradas de La Cartuja antes de escuchar el himno ante la presencia del Rey Felipe VI. Pugna entre silbidos y tarareo de �Lo, lo, lo,lo� en un estadio azul y rojo. Los atl�ticos fueron mayor�a ante un unos txuri-urdin que tambi�n pitaron a los ex Le Normand y Sorloth.
Una final que comenz� desde muy pronto en Sevilla. Caminaba Andr�s Serrano por Triana escoltado por los hermanos DeGregorio, Santiago y Javier, con la hija de Santiago como guardesa. M�s de dos siglos entre los tres amigos. Andr�s, con 86 a�os, 72 como abonado, y socio n�mero 80 del Atl�tico llevaba una camiseta de la generaci�n de Luis Aragon�s, con varios pins del club de sus diferentes �pocas. Llegaron en AVE y andaban con miedo a la irregularidad de los rojiblancos. �Con el Atleti nunca se sabe�, reflexionaba Andr�s para luego preguntar: ��C�mo puede ser que gane a los fuertes y pierda con los peque�os?�.
Su andar era lento, claro, por el calor que pegaba en Sevilla, 33 grados a la sombra. Unos metros m�s adelante, les esperaba junto a la Catedral de Sevilla el grueso de los aficionados de la Real, unos 2.000, a los que su club recomend� juntarse sobre ese punto de la ciudad mientras que la afici�n rojiblanca, otros 2.000, hizo lo propio en la Alameda de H�rcules, lugar que hace un par de a�os vivi� una desagradable batalla campal en la final Athletic-Mallorca.
Precisamente, en la calle Placentines, una de las v�as que dan acceso a la Catedral bajaban cantando un grupo reducido de integrantes del Frente Atl�tico hasta que se encontraron con la masa blanquiazul. �Aitor, Aitor, Aitor Zabaleta�, les devolv�an los txuri-urdines mientras los rojiblancos daban media vuelta para evitar una confrontaci�n. Por la ma�ana, la Polic�a identific� a 91 personas e intervenido objetos contundentes, cuchillos, palos, cadenas, pasamonta�as y 95 barras de hierro.
Miles de rojiblancos atravesaban la ciudad para llegar hasta el parque del Alamillo, �ltimo paso de peregrinaci�n camino del primer gran momento de la temporada. Muchos c�nticos para el Cholo y un gran n�mero de ac�lios se qued� en la puerta del hotel del equipo madrile�o.
No estaba Sevilla de enfrentamientos, de hecho era m�s habitual ver a aficionados rivales haci�ndose fotos juntos, especialmente en las Setas, donde la Real Federaci�n Espa�ola de F�tbol hab�a dispuesto una especie de festival futbol�stico de confraternzaci�n entre aficiones.
Y eso que en la capital hispalense se desayun� en vaso, como le gusta decir a Carlos Alcaraz. Desde las 11 de la ma�ana, numerosos bares del centro serv�an m�s cervezas y whiskys que caf�s, especialmente en la Alameda de H�rcules donde paseaban F�lix Apalategui y su familia: tres hijos y dos nietos, que llevaban las camisetas de Guedes y Oyarzabal, la zamarra m�s habitual en la afici�n realista. �He estado en las �ltimas finales invitado por Adidas�, mientras se dirig�a rumbo a Triana.
Diego L�pez, un rojiblanco de 20 a�os, hab�a llegado desde Madrid y esperaba a su padre, que viajaba desde M�laga. El joven le hab�a regalado por el D�a del Padre las entradas para la final. �Soy socio del Atl�tico desde antes de nacer porque �l est� tan loco como yo�, confesaba mientras ense�aba en su brazo los tatuajes del tridente de Neptuno y la fecha de nacimiento del club, 1903.
Sevilla fue tomada desde toda Espa�a y no s�lo desde San Sebasti�n o Madrid. Fagogaga vino desde San Juan de Luz para animar a una Real de la que es socio desde hace 18 a�os y visit� la silla de Guip�zcoa en la Plaza de Espa�a, donde hab�a una cola de 50 metros para poder hacerse una foto. Desde Logro�o llegaron �lvaro D�ez, �ngel L�pez y Francisco Gonz�lez. �lvaro llevaba una camiseta de Simeone del doblete que se gan� en la 1995/96 con Antic en el banquillo. Consiguieron entradas a trav�s de la Federaci�n porque no son socios del Atl�tico y los dos se centraban en la Copa antes de mirar la Champions. �Vamos a empezar primero por hoy�, dec�an sobre la posibilidad de otro doblete este curso. Como buenos cholistas, partido a partido. Las piernas no tienen que pesar, hay que jugar con el coraz�n�, conclu�a �ngel.
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