Demi Moore
La Pen�ltima
El body positive naci� como una lucha contra el estigma de las personas obesas. Pero hoy, al evitar criticar los cuerpos, estamos normalizando la 'cultura Ozempic'

Demi Moore, en el Festival de Cannes.AFP
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"Dios m�o". Junto al whatsapp de mi amiga, hab�a un v�deo: una mujer de rostro cadav�rico, grandes ojeras, p�mulos afilados. "Preocupaci�n por Olivia Wilde", explicaba el clip apuntando a un culpable: Ozempic. La actriz se cachonde� de los trolls en redes ("No estoy muerta") pero, cuando todo parec�a haberse quedado en un mal �ngulo y luz nefasta, apareci� en la Gala Met. Cara Ozempic, pens� inc�moda.
El malestar que me generaba criticar aquel rostro me hizo ver algo m�s perverso: tememos tanto juzgar el f�sico ajeno, que hemos acabado callando ante lo que es preocupante. Y s�, hay cuerpos, hay modas, que deber�an inquietarnos.
El movimiento body positive se abri� paso hace m�s de una d�cada como una forma de cuestionar los estereotipos de belleza. Hab�a que luchar contra el estigma de las personas obesas (hace tiempo que sabemos que no es falta de voluntad, como se dec�a antes, sino un problema con bases gen�ticas y qu�micas), contra el se�alamiento de los cuerpos que no se ajustan al canon.
Marcas, famosos e influencers se sumaron a la moda. Ya no se criticaba el f�sico, sino a quien lo criticaba. Se acab� el mofarse de carnes fl�cidas, celulitis, michelines; las webs donde compramos comenzaron a incluir otros tipos de mujer; modelos m�s mayores, incluso con m�s curvas. Hasta la revista Cuore, creadora de los famosos Aaarg...!, acab� por echar el cierre.
Pero el movimiento de la positividad tambi�n tiene un reverso negativo. "El otro d�a tuve un paciente que me dijo: 'Mi IMC no importa porque la salud es individual'. Ten�a un �ndice de masa corporal de 40 [obesidad m�rbida]", contaba un m�dico al periodista Johann Hari en Adelgazar a cualquier precio, el libro sobre el fen�meno Ozempic.
Del "no estigmatizar" se pas� a pretender saludable lo que no lo es. Del mismo modo, el miedo a criticar hace que ahora pasemos por alto la cultura Ozempic que ha colonizado las alfombras rojas (ya saben: pinchazos antes de una Gala Met, un estreno, un festival de Cannes...). La gran paradoja es que el culto a la delgadez no ha desaparecido con el body positive: hoy se ha medicalizado y ya ni siquiera sabemos c�mo criticarlo.
Para saber m�s
Se�alar el rostro sin grasa de Olivia Wilde o la extrema delgadez de Nicole Kidman y Demi Moore es juzgar un cambio mucho m�s profundo. "Ozempic es un espejo de nuestros valores y obsesiones. M�s que una cura, esta sustancia es imaginada como un ant�doto contra la verg�enza, el estigma y la desgracia que representa la gordura en las sociedades obsesionadas con los cuerpos esbeltos", escribe Naief Yehya en el ensayo Sobre la belleza.
Porque hablar de la cara Ozempic no siempre es frivolizar. A veces es una se�al de alarma.




















