Temporada
Destaca en su presentaci�n en Madrid con una deslucida novillada de S�nchez Herrero

Lance de Pedro Andr�s este domingo en Las VentasPlaza 1
Actualizado
Pedro Andr�s, novillero de Vitoria, se present� en Las Ventas como un escal�n m�s en su carrera. Lo es para todos los novilleros pero m�s si cabe para �l habiendo nacido en una ciudad que no da toros y que ya est� en el proceso de eliminar la posibilidad de organizar corridas de toros en su recinto multiusos. La autoridad moral del animalismo no oprime vocaciones. Pedro Andr�s hizo su hatillo para viajar a Salamanca donde se ha formado. All� se ha hecho un hueco aprendiendo de la mano de Jorge Manrique, que mataba con la izquierda.
En su presentaci�n vente�a demostr� arrojo. Valor de querer ser torero de verdad. Su planteamiento fue querer y querer. A veces por encima de la raz�n. Eso tambi�n es estar en novillero. El toreo lleva una deriva demasiado t�cnica que la biso�ez o la ambici�n del novillero vasco permiti� recordar la importancia de poner el coraz�n.
Se fue a la puerta de chiqueros a recibir al sexto. Un toro de L�pez Gibaja que vino a remendar la novillada de S�nchez Herrero. Fue un novillo que tuvo transmisi�n y buena humillaci�n por el pit�n derecho. La faena tuvo sus altibajos pero en ning�n momento baj� la intensidad del compromiso de Pedro Andr�s. Importante por la capacidad para tirar hacia delante. La estocada lleg� tras un pinchazo e incluso tuvo que emplear el descabello. Se le pidi� una oreja de manera minoritaria. La ovaci�n reconoci� el esfuerzo. Ante su primero, descoordinado, poco pudo hacer adem�s del err�neo planteamiento de inicio dobl�ndose con �l.
Aquella fue la �nica ovaci�n de la tarde, en el sexto adem�s. La tarde, con la amenaza de tormenta latente, se puso plomiza. Ni las buenas formas de Jes�s Romero ni la cadencia capotera de Mariscal Ruiz permitieron romper esa t�nica. Romero cincel� muletazos verticales de corte cl�sico a sus dos novillos -el primero, con posibilidades de triunfo-. La estocada a ese primero mereci� una ovaci�n. Muy voceado en la suerte (silencio tras aviso y silencio).
Mariscal Ruiz se encaj� en magn�ficas ver�nicas por el pit�n izquierdo. Echando el capote y llevando la embestida. Aquel segundo novillo resultar�a soso despu�s en la muleta. No pudo pasar de discreta la labor muletera. Por cierto, complet� con las banderillas un buen tercio en aquel turno. En el quinto se fue a la puerta de chiqueros, en un violento encuentro que a punto estuvo de costarle un percance. Novillo duro, que se venc�a mucho por el pit�n izquierdo. Resolvi� con capacidad. La espada cost� tres ocasiones en entrar afeando la esforzada actuaci�n (silencio tras aviso en ambos).
...



















