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El pasado, dicen Faulkner y Cercas, no existe. El pasado, en efecto, es el presente. Y al rev�s. No Other Land, de Basel Adra y Yuval Abraham, habla de la Cisjordania de hoy. El documental ganador del Oscar en 2025 relata la erradicaci�n de manera persistente, sistem�tica y cruel, casi a c�mara lenta, de los habitantes del poblado Masafer Yatta. La voz de Hind, de la directora tunecina Kaouther Ben Hania, cuenta un episodio de ayer mismo, uno de los m�s sangrantes del genocidio siempre a la vista de Gaza. El 29 de enero de 2024, la ni�a del t�tulo, Hind Rajab, de seis a�os de edad, era asesinada junto a sus dos t�os y sus cuatro primos por el ej�rcito israel� en el barrio gazat� de Tel al-Hawa. Y, sin embargo, nada de lo narrado en estas dos producciones pese a su visceral y evidente crueldad es nuevo, viene de atr�s, procede de un tiempo borrado, un tiempo cuyo relato se ha silenciado, callado o, m�s corto, censurado. Esta es la tesis de Todo lo que fuimos, una pel�cula hist�rica que habla del pasado y que, sin embargo, se antoja puro presente. El pasado, en efecto, es el presente. Y hasta el futuro.
Se trata de un drama hist�rico y, como le gusta decir a su directora, "de algo m�s". La cinta cuenta la historia de tres generaciones de una familia palestina. Desde 1948 a 2022 con paradas en 1978 y 1988. El devastador impacto de la Nakba es relatado y retratado con una grave profundidad entre el dolor, la rabia y una extra�a y muy amarga lucidez. La cineasta que debutara con Amerrika y que lleva a�os entregada a la realizaci�n de series como Orzak y Ramy hizo que todas las miradas del festival de Sundance de 2025 se volvieran hac�a ella y hacia su pel�cula. Por primera vez quiz�, el pueblo palestino aparec�a como tal, con su historia, sus padeceres, sus errores incluso. Es decir, con su propio pasado que, de nuevo, es su presente.
Protagonizada por la propia directora y por Saleh Bakri, Todo lo que fuimos arranca con un joven herido de manera fatal en plena intifada, en 1988. Desde ah� salta hacia atr�s, al momento de la formaci�n del Estado de Israel poco despu�s de que los brit�nicos abandonaran la que era su colonia. La pel�cula se coloca del lado de la historia m�nima, de la historia cotidiana, de cada uno de los llantos diminutos de cada uno de los miembros de una familia que se ve obligada a abandonar el lugar en el que naci� para, poco a poco, convertirse, todos ellos, en prisioneros en su casa, en extranjeros de s� mismos, en pr�fugos de una vida de nadie.
Dabis opta por el relato transparente, frontal y crudo por momentos muy cerca del melodrama, a ratos a distancia escasa de la cr�nica sencilla. Su puesta en escena evita sutilezas, giros narrativos o despliegues de estilo. El cine es presentado (o utilizado, incluso) casi como una herramienta para asuntos tales como la comprensi�n, el di�logo o la simple informaci�n. A nadie se le escapa, y mucho menos a su directora de origen palestino y residente en el pa�s que en buena parte financia la ruina de su gente, que una pel�cula en su modestia, adem�s de recrear hechos, confecciona emociones, sentimientos y hasta realidades. No es tanto denuncia, que tambi�n, como simple memoria, una memoria que, de nuevo est� ah� para recordarnos ella misma que el futuro solo tiene sentido desde el pasado, que es el presente. Lo dicen Faulkner, Cercas, Cherien Dabis y viceversa.
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Directora: Cherien Dabis. Int�rpretes: Cherien Dabis, Saleh Bakri, Mohammed Bakri. Duraci�n: 145 minutos. Nacionalidad: Palestina.
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