Asesino en serie
Como Girls, Autodefensa o Sexo en Nueva York, la serie de Victoria Mart�n recoge la idea de que la amistad femenina es distinta a la masculina

Macarena Garc�a y Anna Castillo, en Se tiene que morir mucha gente
Actualizado
Hartas de ser consideradas un subg�nero televisivo, las series de chicas (verg�enza me da utilizar esta expresi�n) han utilizado a su favor lo que, seg�n los creadores de la etiqueta anterior, en teor�a las hace un producto de nicho. Ahora las series de chicas lo son sin cursiva enf�tica. Lo son orgullosamente, rabiosamente, hasta-el-co�o-mente.
Se tiene que morir mucha gente, reci�n estrenada en Movistar Plus+ es una serie de chicas. Como Girls, Sexo en Nueva York, C�mo llegar al cielo desde Belfast, We Are Lady Parts, Autodefensa o Valeria, ficciones muy distintas que sin embargo tienen algo en com�n: la idea de que la amistad femenina es distinta a la masculina. Esta �ltima ha sido el centro de, oh sorpresa, muchas menos series (de Men of a Certain Age a Machos Alfa). Porque se supone que puedes hablar de arquitectos sin hablar de que son t�os. O de actores. O de presidiarios. Pero cuando las protagonistas son mujeres parece inevitable (�es inevitable?) hablar tambi�n de su g�nero, de lo que �ste implica y obstaculiza. Se tiene que morir mucha gente lo hace, pero deja claro que no le gusta. Y eso mola mucho.
Para saber m�s
�Otra serie de una pandilla de t�as chupy-guays� es algo que yo mismo escrib�a hace unos a�os cuando, en la estela de Sexo en Nueva York, varias series compet�an por recoger su testigo, obviando los elementos revolucionarios de Sexo y qued�ndose con Nueva York, la ropa y los zapatos. Esas ficciones ten�an todo el derecho a existir, desde luego. Tambi�n lo tienen proyectos como Se tiene que morir mucha gente, donde las t�as son cafres, caen mal, se equivocan, se peinan regular y derrapan. Creada por Victoria Mart�n, una de las personas m�s graciosas de Espa�a, Se tiene que morir mucha gente cuenta la historia de tres amigas que, ya adultas, siguen estancadas en errores, arquetipos y paranoias que se gestaron cuando eran ni�as. B�rbara (Anna Castillo) no termina de entender que el mundo no le debe nada; Macarena (Laura Weissmahr) lo entiende demasiado bien y eso, al final, tampoco es bueno. Por su parte, Elena (Macarena Garc�a) elige salir de su propio bucle de negaci�n de la realidad (de su realidad) en el peor momento posible. Embarazad�sima, fantasea con romper con su vida acomodada en busca de... �de qu�?
�Si ya tienes lo que quer�as�, le dice B�rbara, que al tiempo es incapaz de admitir que ella misma no sabe qu� quiere, cuanto m�s d�nde encontrarlo. Y encima tiene que bregar con su propio yo oscuro (personificado en Sof�a Otero). En un mundo de t�os que, sin embargo, no la trata a ella mucho peor que a ellos, B�rbara, �lter ego de Victoria Mart�n, se sabe muy bien unas teor�as que, en la pr�ctica, funcionan regular.
Mart�n es a la vez establishment y underground. Su p�dcast con Carolina Iglesias, Estirando el chicle, es todo un fen�meno y Se tiene que morir mucha gente, la novela, fue un �xito. Ella es una estrella y una curranta, una influencer incuestionable y una c�mica que se pitorrea de las que se autodenominan as� sin pudor ninguno. Un desastre de mujer, una t�a chul�sima, una woman in control, una pringada que recuerda perfectamente c�mo era la casilla de salida y una guionista que sabe hacer que su serie vaya de menos a m�s. Se tiene que morir mucha gente habla de jefas, de locas, de payasas, de buenas amigas, de malas madres, de tipas a las que no prestar�as ni un euro y de hermanas elegidas a las que confiar�as las llaves de tu casa sin pensarlo. De chicas, vamos.













