























Actualizado Viernes, 17 abril 2026 - 22:47
La resaca emocional de Morante de la Puebla se tem�a mala, pero fue todav�a peor, verdaderamente terrible. Un dechado de mansedumbre, un volquete de sopor, un tr�iler de vulgaridad. Una escalera de Domingo Hern�ndez, de muy pobre seriedad por fuera y desbravada por dentro. Un conjunto deplorable. Fue como mil veces m�s sevillana, arm�nica y hechurada, la corrida de Fallas que �sta. Y, por supuesto, otras mil veces mejor. No s� si el manejo y la preparaci�n acabaron por determinar semejante aparici�n.
A las 20.34, Roca Rey cortaba una oreja de esas que valen para titular Roca Rey salva la tarde; en todo caso val�a para maquillar la suya, porque a la tarde, lo que dice la tarde, no la salvaba ni Dios. A las 20.57, Pablo Aguado cobr� una voltereta, al descararse con el �ltimo, que le sac� el arrebato ausente para poner al personal en tesitura de pedir el trofeo. El puntillero enfri� el entusiasmo desaforado -el segundo aviso en su cuenta- tras el bonito broche a dos manos y la estocada. Una vuelta al ruedo en modo cosm�tico tambi�n.
De esos dos toros, el quinto se convirti� en el mejor de la funci�n -dos horas y media- y el sexto pudo ser: cuando Aguado se arre� tras la cogida, pareci� haber contado con m�s opciones de haberse apretado antes, pero ciertamente no lo s� con su espesura. El pen�ltimo, que parec�a de El Pilar, tan altote, estrech�n y lavado de expresi�n, descolg� y embisti�, sobre todo por la mano derecha; por la izquierda, arrollaba m�s. Roca Rey anduvo m�s suelto que en Valencia y Resurrecci�n y tambi�n m�s convencido de sus registros, pero sigue faltando algo, ritmo, evoluci�n o revoluci�n. Entendi� bien la mano buena, firme, largo y ligado, todo por abajo; recurri� a circulares cuando necesit� subir el impacto; aguant� un par�n que puso a la gente en situaci�n; no acab� de acoplarse al natural y no debi� insistir por esa mano. La derecha levant� el final de faena, pisando a fondo el acelerador. Una estocada suelta, que escupi� el toro, y una oreja no para salvar la tarde, ya digo.
A las 19.50, la sinopsis de la corrida no daba para cinco l�neas: tres mansitos de Domingo Hern�ndez y el capote de Pablo Aguado. Del trap�o y la bravura no hab�a noticias, tan ani�ados y vac�os los tres. A las 20.10 se arrastraba el �nico cinque�o de la corrida, con una seriedad cierta, una guasa sorda y el mismo resultado: la nada absoluta. Un apunte en este punto: hay modos de estar o de andar en tarde deslucida, pero el sonambulismo de Talavante clama al cielo. Qu� malamente.
Aguado aprovech� su turno de quites en la lidia del primero de Roca Rey y dibuj� un manojo de ver�nicas que art�sticamente descollaron como lo m�s rescatable.Hizo parecer otro al huidizo toro. Hasta ese instante hab�a reinado el caos, con el astro peruano sin br�jula en la lidia, pegando lances desnortados: ni para el picador de tanda ni para el que guardaba puerta. Todas las cosas mansas lo bordeaban como una �rbita satelital, sin tomar un camino ni mover los caballos. El toro cambiaba las velocidades, cambiaba la cara sin colocarla nunca y en su descargo s�lo queda que el principio de faena convino poco, con aquel trallazo que lo cruji� en un volat�n. Result� todo muy aperreado, a pesar de que por momentos RR trat� de ordenar aquello.

Tardaron tanto en aparecer los toreros en el pase�llo, tanto en salir en primer toro y tanto en morir amorcillado en toriles, que pas� media hora sin que pasase nada. Los terrenos de su muerte resumieron c�mo fue: un mansito sin celo, ni m�s intenci�n que buscar querencias. La humillaci�n mostrada en las f�ciles ver�nicas de Alejandro Talavante result� un espejismo. Perdi� pronto el inter�s; Talavante tambi�n. AT sali� en el tercer torete de escaso perfil a hacer un quite de medias tintas. Aguado le peg� un repaso por aladas chicuelinas. Su capote fue escaso consuelo. Luego, la faena fue de recorrer mucho terreno merodeando tras el manso desde un planteamiento nefasto: el arte nos ha tra�do una molienda de molinetes. Ni mucho menos tan cansina como esta tarde de resaca emocional de Morante, que se tem�a mala y fue terrible.
PLAZA DE LA MAESTRANZA. Viernes, 17 de abril de 2026. Sexta de feria. Lleno de �no hay billetes�. Toros de Domingo Hern�ndez, un cinque�o (4�); mal presentados en conjunto; una escalera; mansos y deslucidos; destac� el buen 5� por la mano derecha y en mucha menior medida el 6�.
ALEJANDRO TALAVANTE, DE MALVA Y ORO. Estocada f�cil (silencio); media estocada y descabello (silencio).
ROCA REY, DE RIOJA Y ORO. Estocada (silencio); estocada suelta que escupe (oreja).
PABLO AGUADO, DE MAQUILLAJE Y ORO. Pinchazo y estocada (silencio); estocada. Dos avisos (petici�n y vuelta).
PARTE: Pablo Aguado fue atendido de un varetazo en el muslo derecho de pron�stico leve.
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