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Se oye el aullido de un perrro y, entre la penumbra, se deja ver una embarazada, desaparece y ese aullido es ahora humano. Una mujer da a luz en mitad de ning�n lugar y el grito lo traspasa todo. La escena, tan cotidiana, desprende una incontrolable potencia, que crece con la entrada de la m�sica y que se extiende durante los 70 minutos, sin una sola de l�nea de texto, que se extiende Mami. Porque este es el inicio del tercer montaje de Mario Banushi, el director griego de 26 a�os, llamado a la �lite del teatro europeo y que este viernes y este s�bado aterriza en los Teatros del Canal de Madrid.
Banushi habla bajito, pero con firmeza y va ganando entereza a medida que la conversaci�n avanza y se va desprendiendo de su timidez. Hace apenas tres meses que el jurado de la Biennale de Venecia, que encabeza Willen Dafoe, le ha concedido el Le�n de Plata a un director que se present� con un primer montaje en un apartamento de Atenas con el que encadil� al director del Teatro Nacional de Grecia, que ha profundizado en la vida de su padre, su madrastra -ambos fallecidos- en dos montajes y que ahora, con el tel�n de la maternidad, lo hace tambi�n en la de su madre y su abuela y en la de otras tantas mujeres como ellas.
Para saber m�s
�Tengo mucha familia que no tiene relaci�n ni con el teatro ni con el arte. Eso me encanta porque puedo ir a su casa y hablar de cosas que no tienen que ver con el arte. Eso es lo que me inspira, la vida real. Yo no me inspiro en el arte. Por supuesto que ir� al Prado y me encanta, pero prefiero ir a un barrio ver a una mujer comiendo, a alguien paseando, gente hablando en espa�ol y eso me inspira m�s�, detalla Banushi. Y, por si quedaba alguna duda, vuelve al mismo punto para explicar por qu� sus montajes se dejan llevar por el movimiento y las luces en lugar de introducir texto: La forma con la que me expreso m�s f�cilmente es con la imagen, los colores y las luces. Puedo quedarme una hora observando c�mo la luz del sol entra en la habitaci�n y eso me inspira m�s que un texto, aunque s� que los hay muy hermosos. No s� qu� pasar� luego, pero ahora me inspira m�s la historia de amor de mi primo que Romeo y Julieta�.
De ah� que su a�n corta carrera est� repleta de escenas familiares, de la cotidianidad de un n�cleo que se movi� entre Grecia y Albania. Banushi naci� griego, creci� con su familia materna albanesa hasta los seis y volvi� a su pa�s de nacimiento. La primera vez que sali� de alguno de esos dos pa�ses fue en 2023, ya con su carrera iniciada, para exponer su obra y, sin embargo, suya es la experiencia de la migraci�n. �Pasar la infancia en dos pa�ses, crecer en dos casas me ha dado m�s creatividad y un arte m�s abierto que puede comunicarse con m�s gente. Son dos pa�ses con diferentes rituales y tradiciones, tengo dos lenguas maternas... es un privilegio que conviene no olvidar. M�s en el momento en que est� el mundo. La mezcla de culturas es un tesoro. S� que nunca suceder�, pero pienso en lo hermoso que ser�a ser de donde quieras, de donde realmente sientas que vienes�.
Sin haber llegado a la treintena, sus montajes son demandados por todo el mundo y su nombre asoma ya como uno de los elegidos para liderar el futuro de las artes esc�nicas. Willem Dafoe ya ha puesto su nombre en uno de los eventos teatrales m�s prestigiosos de Europa. Isabelle Huppert ya se ha entregado a sus proyectos. Y las comparaciones con Dimitris Papaioannou, uno de los m�s grandes core�grafos del momento y colaborador de Rosal�a, y con Romeo Castellucci, indiscutible estrella de la vanguardia europea, son constantes. �Para ser honesto, no s� cuales son las referencias de Papaioannou en mi trabajo, pero es el �nico artista que ve�a en Grecia y me encantaba. Su trabajar con los cuerpos, las luces y la atm�sfera me inspir� mucho, por supuesto. Aunque haya creado mi propio lenguaje, uso la desnudez, las luces y los bailarines en el escenario. Es l�gico que me comparen inmediatamente con Papaioannou, Castellucci o Bob Wilson como hacen porque tambi�n trabajan sin palabras. Para m� es un halago que me comparen con ellos porque soy un artista joven que a�n necesita inspirarse. Es como pedirle a un pintor joven que no se inspire en Picasso o Rothko, que solo cree una imagen propia. Eso es imposible�, ahonda Banushi.
-Y eso de que se le haya colocado el peso de ser la gran promesa de las artes esc�nicas, �c�mo lo lleva?
-No s� c�mo me siento. Cuando lo escucho de personas que admiro, la verdad, me siento muy honrado, pero tampoco me afecta. Para m� es m�s importante que alguien se inspire en mi trabajo o que a la gente que sabe de esto le guste lo que hago que escuchar que soy la nueva estrella del teatro europeo. Lo realmente grande es encontrarte a gente que lleva dos a�os pensando en tu trabajo, que quiere trabajar conmigo. Cuando hay gente a la que admiro tanto dici�ndome que quiere trabajar conmigo pienso que lo estoy haciendo bien. Que Willem Dafoe, el m�s grande actor que existe, me ha dado el Le�n de Plata. Eso es m�s grande que nada.
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