Toros
El matador de Linares, que ven�a de haber enterrado a su padre, dio una vuelta al ruedo tras una emotiva faena

Derechazo de Curro D�az.Plaza1
Actualizado
La afici�n de Madrid tiene fama por su dureza. Una exigencia mal entendida por muchos que se traduce en gritos a destiempo, en faltas de respeto a los que se ponen delante. Las Ventas tiene otra cara que, junto a la otra, la hacen �nica e imprescindible: la de la sensibilidad. La que se emociona con el toreo de arte, la m�s humana, la que reconoce los esfuerzos de los toreros.
Curro D�az se sinti� arropado de nuevo en la plaza que le sac� del ostracismo. Se present� con un elegante verde botella y azabache en se�al de luto por la muerte de su padre dos d�as antes, el Viernes Santo. Por Francisco D�az y por Ricardo Ortiz -matador retirado fallecido en M�laga- se guard� un minuto de silencio. La ovaci�n posterior al pase�llo vino a ser el p�same transmitido al veterano matador de Linares. Tambi�n el reconocimiento a su compromiso con su plaza y con su profesi�n en estos momentos de zozobra.
Curro D�az es un torero querido en Madrid. Se le ha exigido como a ninguno. Una cosa no quita la otra. El �nico que no supo estar a la altura de las circunstancias fue el presidente. La faena desplegada ante el cuarto fue un compendio de valor, sentimiento y est�tica. Aquel toro de Mart�n Lorca se lo pensaba en cada embroque pero respond�a a la seguridad del veterano matador. Del acompasado inicio se pas� a varias series de toreo en redondo, aprovechando la humillaci�n una vez salvado el embroque. La estocada cay� algo delantera, quiz� un dedo desprendida, pero la oreja ven�a a premiar todo lo explicado anteriormente y no solo. La constancia, la madurez, la fidelidad a una forma de entender el toreo, el homenaje �ntimo frente a 10.000 personas de un torero a qui�n le transmiti� una idea de la tauromaquia. Para presidir, se�or Rodr�guez San Rom�n, hace falta sensibilidad.
No encontr� suerte ante el irregular primero, tan abierto de cara. Aun as�, vol� su capote con la entrega de querer bordarlo a la ver�nica. Hubo comp�s en la faena, medida y certera (saludos y vuelta al ruedo tras fuerte petici�n).
El mexicano Diego San Rom�n aprovech� la tarde para mostrar sus grandes condiciones. La firmeza se torn� en magn�fica disposici�n con los dos toros. Tambi�n en los de sus compa�eros con dos quites con el capote a la espalda de los que cortan la respiraci�n. De los pases cambiados por la espalda en su primer turno al arrim�n con el sobrero de Carmen Valiente en el que cerr� la tarde. El conjunto tuvo la entrega. El �nico pero: la duraci�n de las faenas. No fue una tarde m�s para el San Rom�n (silencio tras dos avisos y palmas tras aviso).
Complet� la terna Rafa Serna que se estrell� con un primer toro sin opciones y que quiso pero no termin� de redondear ante la movilidad del quinto, quiz� carente de profundidad. El sevillano mostr� buena actitud pero no se materializ� en triunfo (silencio en ambos).
Madrid despidi� con una fuerte ovaci�n a Curro D�az, que se fue destocado tal y como hizo el pase�llo en se�al de luto por la muerte de su padre. Elegante torer�a de la que tan poco nos queda.






























