Obra capital de la Cábala ibérica, el Zohar puede leerse como una metáfora del poder creador de la palabra. La catedrática Lola Josa lo recupera en la antología que acaba de publicar Atalanta

Portada de la primera versión de la portada del Zóhar realizada en Muntúa en 1558.
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El Zohar o Libro del esplendor toma su título de un versículo del profeta Daniel: "Los sabios brillarán como el esplendor del firmamento". Esa luz emerge de la oscuridad de un Dios que se ha retirado del mundo para poder crearlo. Se percibe un cierto regusto a espiritualidad gnóstica en este texto del judaísmo español, atribuido a Moisés de León aunque inscrito en una tradición hermenéutica y simbólica muy anterior, como bien explica la catedrática Lola Josa en su excelente introducción a la antología que acaba de publicar Atalanta. Esta edición asume con acierto el desafío de presentar al lector actual una obra misteriosa y deliberadamente impenetrable sin traicionar su verdadera naturaleza.
El Zohar, en efecto, es un libro de voces, de influencias, de preguntas y respuestas, de sabiduría escondida, a menudo misteriosa, errante en su búsqueda, que recuerda a ratos los diálogos platónicos, aunque con un tono distinto, menos racional si se quiere. Obra capital de la Cábala ibérica, el Zohar puede leerse como una metáfora del poder creador de la palabra que se despliega en forma de espiral, añadiendo en cada giro una nueva capa al sentido al texto.

Zohar, el libro del esplendor
Anónimo
Edición de Lola Josa. Atalanta. 384 páginas. 27¤
Cada grafía adquiere así un significado, cada concepto se convierte en un símbolo. Resulta difícil no reconocer en el pensamiento de filósofos como Emmanuel Lévinas o de ensayistas como Maurice Blanchot un eco de esta forma de percibir la realidad. "En la Cábala -leemos en la introducción-, el lenguaje adquiere la responsabilidad de guiar la experiencia espiritual e incluso es la experiencia espiritual en sí". No sólo eso: para los cabalista el mismo lenguaje crea la realidad, como sucede en el inicio del libro del Génesis.
Quizás el mejor modo de leer el Zohar sea abordarlo como un documento clave de la imaginación espiritual: más como una obra poética y sapiencial que como una formulación metafísica. Descubrimos las lágrimas de ángel y la Esposa de Dios; aprendemos sobre la muerte y sobre la pobreza cuando llama a nuestra puerta; reconocemos el hambre, la ira, la paz y el amor.
"¿Qué hacen los muertos en el otro mundo?", preguntó a una tumba el Rabí Yehudá. "Proteger a los vivos" es la respuesta que obtuvo. Esa protección aparece inscrita en la misma estructura del Cosmos. "En el centro del Cielo -leemos en una capítulo dedicado a Lo impuro- hay un camino iluminado que es la Serpiente del firmamento. En él están fijadas numerosísimas estrellas pequeñas cuya misión es velar por los actos secretos de los humanos".
Nos hallamos, sin duda, ante uno de los grandes libros secretos de Occidente.






















