





















Cuenta la leyenda que en los pliegues m�s profundos y cristalinos de los r�os y lagos catalanes habitan las Donas d'Aigua, unas figuras fe�ricas que protegen la tierra y la imprimen de su belleza y elegancia. Se dice que, con su magia, en los rincones donde el agua a�n canta, estas criaturas son capaces de llevar la primavera a cada brizna y a cada hoja, y que, bajo su mirada, la flora y la fauna florecen sin sufrir da�o alguno. Estas mujeres de agua forman una parte intr�nseca de un folclore que hunde sus ra�ces muchos siglos atr�s. Sin embargo, lo que las civilizaciones antiguas no pudieron prever en sus canciones sobre la tierra y la naturaleza fue la profunda industrializaci�n de los a�os 70. Aquella vor�gine de proceso descontrolado fue la que convirti� al r�o Bes�s en una herida abierta en el paisaje, transform�ndolo en uno de los cauces m�s contaminados de toda Europa.
Ubicado en el nordeste de la Pen�nsula, este cuerpo de agua dulce posee una identidad puramente catalana, discurriendo exclusivamente por la provincia hasta entregar su caudal al Mediterr�neo en la comarca del Barcelon�s. Durante la convulsa segunda mitad del siglo XX, sus casi 18 kil�metros de recorrido se convirtieron en el vertedero de la modernidad. El r�pido y desmedido desarrollo industrial asfixi� el cauce, sus aguas se llenaron de metales pesados, desechos y residuos que degradaron el Bes�s hasta convertirlo en una cloaca al aire libre.
Para saber m�s
Desde entonces, el cantar del agua fue sustituido por el silencio: los h�bitats acu�ticos murieron, los animales emigraron forzosamente a zonas m�s limpias y la biodiversidad qued� extinta. Lo que en aquellos a�os oscuros parec�a un desider�tum inalcanzable, una utop�a para ecologistas y vecinos, es hoy una realidad palpable: el r�o ha vuelto a latir con un ecosistema propio gracias a un proyecto intensivo y multidisciplinar de recuperaci�n ambiental.

La metamorfosis del Bes�s no se ha limitado �nicamente a la depuraci�n de sus aguas o al regreso de las aves y los mam�feros. La transformaci�n ha sido tambi�n visual y cultural. Y es que sus imponentes paredes de hormig�n, esas que se construyeron originalmente como una obra de ingenier�a para canalizar el agua y prevenir los desbordamientos en los �ltimos tramos, hoy sufren una transmutaci�n radical.
Los muros grises dejan de ser barreras para convertirse en el lienzo en blanco de m�s de 60 murales a escala monumental. Se trata de una iniciativa de la Associaci� Mediterranean Street Art que comenz� en 2016 y que promueve la regeneraci�n urbana y cultural para convertir el parque Fluvial del Bes�s en un punto de encuentro entre naturaleza y arte. El proyecto ha sido bautizado como BesArt. The River Museum, y su ambici�n no conoce l�mites: precisamente por eso su destino es convertirse, a corto plazo, en el museo al aire libre m�s grande de todo el continente europeo, seg�n afirman sus propios promotores.
La est�tica que rodea la ribera no es aleatoria; cada trazo de pintura celebra la biodiversidad y reconoce el di�logo entre el ser humano y la naturaleza. Este muro �infinito� paralelo al Bes�s es ahora un testimonio activo del nuevo pulm�n verde de Barcelona. �Ha vuelto la vida al r�o, y al volver la vida al r�o la gente ha vuelto. Las propias paredes que conten�an esa cloaca de r�o ahora tambi�n contienen vida porque tienen colores y tienen arte�, se�ala Jordi Rubio, comisario art�stico del museo. Como �l mismo afirma, el arte deja de ser un simple motivo decorativo, sino que se convierte en una extensi�n del renacimiento natural del lugar. �La vida en el r�o inunda todo el cauce, incluso las paredes que lo contienen�.
La funci�n de Rubio en el proyecto -en el que colabora CaixaForum+ a trav�s de la difusi�n de c�psulas documentales con entrevistas a los participantes -ha sido escoger de un amplio abanico de artistas nacionales e internacionales a los m�s adecuados para formar parte del BesArt, haciendo las veces de puente entre los muros de hormig�n y el talento para revitalizarlos. Estas voces, algunas cl�sicas y otras relativamente desconocidas, ten�an una misi�n: interpretar la historia del Bes�s y plasmar su visi�n del lugar para reconocer la biodiversidad del parque fluvial. El propio Rubio lo explica mejor: �Los artistas prefieren participar porque si se les pide hacer una pieza para el BesArt se les condiciona menos. Cada uno tiene su necesidad de transmitir algo�, sentencia.

Esto es, precisamente, lo que sucede en el caso del BesArt y las obras expuestas, todas ellas creadas a partir de una soluci�n acr�lica y espray. Para Mina Hamada (Luisiana, 1981), una de las muralistas participantes y reconocida en m�ltiples galer�as de Europa, su obra es una puerta a la posibilidad. La artista americana -que ya considera a Barcelona como su segunda ciudad- define su pintura como muy �figurativa�. �Yo misma a veces no identifico lo que es, pero no importa, porque cada persona puede descubrir algo, o sentir alegr�a y felicidad. Eso a m� me gusta�, recoge sobre su mural El canto de los p�jaros. Localizado en la parte este del muro, la obra nace del constante piar de las aves mientras que ella trabajaba en el espacio habilitado. �Estaba en torno a la naturaleza, detr�s hab�a verde, r�o, agua y gente paseando relajada, pero, sobre todo, escuchaba todo el rato a los pajaritos que viv�an entre los agujeros de las paredes. Me gust� mucho la sensaci�n�.
Hamada describe su obra como un experimento en toda regla. Una combinaci�n de colores y formas org�nicas aleatorias que finalmente dieron lugar a una figura ic�nica, la que ahora da nombre al mural. �Al acabar de pintar me di cuenta de que la estructura que apareci� fue la de una paloma�, reconoce. Ahora su obra es visitada por cientos de personas que transitan por el parque desde 2023, a�o en el que se oficializ� el proyecto.
Lo mismo sucede con otro de los murales, el de Sergio Hidalgo Paredes (Barcelona, 1975), m�s conocido en el sector como Sixe Paredes. Su obra, Naturaleza viva, es el claro reflejo de la evoluci�n del Bes�s, del parque fluvial y de la participaci�n del ser humano en el proceso. �El propio t�tulo ya lo dice, era un lugar que estaba inerte, muerto, contaminado, y ahora ha vuelto a la vida�, repasa el artista catal�n. Sus trazos en los muros de hormig�n plasman la simbiosis entre el hombre y la importancia de proteger el ecosistema: �Si se degrada nos llevar� a la cat�strofe�. Su obra, como la de Hamada, emplea una prol�fica gama de colores, una paleta que, tal y como asegura Paredes, se relaciona con la naturaleza. �Est� viva, tiene amarillo, rojo, naranja...�. El trasfondo de esta decisi�n, sin embargo, es mucho m�s simple: �Me gusta usarlos�.
Y a�n as�, su argumento entra en directa contraposici�n con el de Frank de Trepax (Barcelona, 1966), otro de los muralistas encargados de decorar la parte este de la pared y uno de los pioneros en el arte urbano de la ciudad - �soy como Muelle pero de Barcelona�, compara-. Su obra, Punk de Fuga, est� basada en la simplicidad y en el silencio como mensaje para el subconsciente. �l mismo la define como �una pausa para la observaci�n y la meditaci�n contemplativa�, mientras que el espacio se agranda gracias al juego de la perspectiva. �Su uso de colores? Escaso. Pero justificado. �Me gusta poner pocos colores, porque para dar la sensaci�n que he dado en mi pintura con pocos colores basta. No me hace falta poner un arco�ris�, explica.
"Las personas que hacen grafitis son personas que tienen un desprecio por la sociedad, tienen un punto de autismo"
Frank de Trepax
Los murales, lejos de ser comunes grafitis en una pared, adquieren presencia y significado a medida que el BesArt va expandiendo sus fronteras. Los artistas tienen muy clara la diferencia. �Los que hemos participado no somos grafiteros, somos muralistas, artistas que tenemos un universo gr�fico y lo exponemos en su pared�, exclama Trepax. Y a�ade: �Las personas que hacen grafitis son personas que tienen un desprecio por la sociedad, tienen un punto de autismo. Yo a esto lo llamar�a la dictadura del espray, que no aporta nada�.
No coinciden tanto en sus razones para participar en el BesArt. Algunos, como Sixe Paredes aluden a la naturaleza y la importancia de participar en un proyecto de vida. �Amo el ecosistema y ese entorno que se hab�a regenerado me llamaba mucho la atenci�n�, menciona. Trepax, por su parte, reconoce su deseo de volver a formar parte del panorama art�stico de la ciudad. �El dinero que cobr� es una ayuda, pero mi verdadera motivaci�n fue la emoci�n al saber que la gente no me hab�a olvidado y me ten�an en cuenta para participar en este proyecto�.

El BesArt se prepara ahora para una nueva fase, con nuevos patrocinadores y en la que nuevos autores plasmar�n su visi�n en las paredes de hormig�n. Los primeros en pintar, sin embargo, ya recogen lo que sembraron a�os atr�s: mucha visibilidad y comentarios positivos. Sobre todo, recuerdan con cari�o el proceso de pintar al aire libre. �Cuando pintas en la calle nunca est�s sola, siempre hay comunicaci�n, es una obra para todos. Todos opinan y al final se siente como que la obra no es solo m�a, sino nuestra. Es m�s cercana�, apunta Hamada. La artista americana lo deja claro: lo mejor de crear un mural como el del BesArt es compartirlo con todo aquel que pasea por el lugar.
"El BesArt es un punto de encuentro entre artistas, una referencia mundial"
Sixe Paredes
Una explicaci�n muy similar a la que proponen los catalanes, que tambi�n disfrutan de la comunicaci�n en un espacio abierto. �Es importante participar en estos proyectos porque no hay nada de estas caracter�sticas en todo Barcelona. A nivel pol�tico es darles una colleja a los que nos gobiernan y demostrarles que hay gente que tiene iniciativas que valen la pena y que deber�an salir de los parlamentos pero no lo hacen�, rescata Trepax.
Ellos son los representantes de un museo en construcci�n, uno en el que colabora CaixaForum. �El BesArt es un punto de encuentro entre artistas, una referencia mundial porque es un proyecto muy interesante y que abarca grandes dimensiones�, articula emocionado Hidalgo Paredes. Mientras, la llegada de la primavera y el resurgir del Bes�s hacen recordar leyendas como la de las Donas d'Aigua. Las figuras mitol�gicas quiz� vuelvan a ser vistas en esas aguas y reconozcan una nueva era en los colores de los murales que hoy conforman el BesArt.
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