惯性聚合 高效追踪和阅读你感兴趣的博客、新闻、科技资讯
阅读原文 在惯性聚合中打开

推荐订阅源

Simon Willison's Weblog
Simon Willison's Weblog
T
Troy Hunt's Blog
L
Lohrmann on Cybersecurity
S
Schneier on Security
Spread Privacy
Spread Privacy
WordPress大学
WordPress大学
阮一峰的网络日志
阮一峰的网络日志
freeCodeCamp Programming Tutorials: Python, JavaScript, Git & More
让小产品的独立变现更简单 - ezindie.com
让小产品的独立变现更简单 - ezindie.com
G
GRAHAM CLULEY
博客园 - 【当耐特】
有赞技术团队
有赞技术团队
SecWiki News
SecWiki News
博客园 - 叶小钗
博客园 - Franky
V
Vulnerabilities – Threatpost
奇客Solidot–传递最新科技情报
奇客Solidot–传递最新科技情报
O
OpenAI News
小众软件
小众软件
V
V2EX
N
News and Events Feed by Topic
T
The Exploit Database - CXSecurity.com
博客园 - 三生石上(FineUI控件)
The Hacker News
The Hacker News
Project Zero
Project Zero
The Last Watchdog
The Last Watchdog
雷峰网
雷峰网
Google Online Security Blog
Google Online Security Blog
T
Tailwind CSS Blog
C
Cyber Attacks, Cyber Crime and Cyber Security
Exploit-DB.com RSS Feed
Exploit-DB.com RSS Feed
量子位
D
Docker
Recent Announcements
Recent Announcements
T
Threat Research - Cisco Blogs
P
Privacy International News Feed
爱范儿
爱范儿
PCI Perspectives
PCI Perspectives
Jina AI
Jina AI
博客园 - 司徒正美
云风的 BLOG
云风的 BLOG
大猫的无限游戏
大猫的无限游戏
V2EX - 技术
V2EX - 技术
H
Hackread – Cybersecurity News, Data Breaches, AI and More
The Register - Security
The Register - Security
T
The Blog of Author Tim Ferriss
博客园 - 聂微东
Cloudbric
Cloudbric
S
Security Affairs
F
Fortinet All Blogs

La Lectura

El buen retiro Un nuevo delirio genial del inasible César Aira Bad Bunny, Shakira, Aitana... por qué España vive la era dorada de los conciertos de estadio: "Esto es muy simple, en un mundo donde todo es fake, la gente quiere algo de verdad" Catherine Fletcher y un viaje por la historia de hace dos mil a�os El Mundo De los mitos paganos de Grecia y Roma a la fe universal de San Pablo, así nació el cristianismo: "Una misa católica es una ceremonia profundamente pagana" Valeria Luiselli y todas las formas de poder reimaginar una vida William Kentridge: "Mi madre siempre decía que uno debe mancharse las manos al menos una vez al día, y yo he procurado no olvidarlo" Cuando Pérez-Reverte era un joven con una mochila y una cámara: "Una vez que entiendes que el trabajo del periodista consiste en entrar, salir y contar, ya no vuelves a mirar el mundo como antes" Un poema de Elena Medel Patricia Almarcegui: "La turistificaci�n masiva contin�a y continuar�. El dinero no desaparece, cambia de lugar" Miguel Hern�ndez y la prosa de munici�n Bi Gan, director de 'Resurrection': "Los sue�os y el cine son dos expresiones para designar lo mismo" Jos� Sacrist�n y Mar�a Galiana, memoria eterna de nuestro teatro: "Nadie nos va a bajar de aqu� porque no nos da la gana" Juan Gracia Armend�riz ante doscientos catorce d�as de incertidumbre De cloaca al aire libre a monumento del arte urbano: "El BesArt es una referencia mundial" Cartago, el imperio sin memoria: mitos, teorías y verdades de la civilización que Roma quiso exterminar de la faz de la tierra La Casa de Bernarda Alba se hace baile en Madrid: "Espero que el p�blico pueda vivir el encierro, la angustia y los conflictos de estas mujeres sin necesidad de seguir la obra de forma literal" La Biblia de Ferrara, un monumento cultural de lo que somos y de lo que pudimos ser El Mundo Notas al pie de la historia: Cabello/Carceller devuelven la voz a los disidentes olvidados ficial Francis Ker�, arquitecto: "Una de las enfermedades de las democracias africanas es querer parecernos a Occidente sin tener las mismas ra�ces" M�sica, apocalipsis y pol�tica: Jos� �ngel Ma�as recomienda tres pel�culas que reflejan tres formas de entender el cine L�szl� Krasznahorkai: c�mo resistir al miedo gracias a los "errores" de la vida y el arte Rodrigo Rey Rosa: "Los criollos heredamos los peores modales de aquella Espa�a que M�xico denuncia" Jacinto Ant�n: "Soy periodista por casualidad. Cuando empec� ni siquiera sab�a de d�nde ven�an las noticias" Llegar tarde Aquellas hambres John Banville: "La literatura no sirve para nada, no nos hace m�s amables, guapos o inteligentes, s�lo nos produce placer, Pero, �qu� m�s hace falta?" 48 horas con Quevedo en Gran Canaria: "En este punto de mi vida no quiero agradar, me la suda fuerte" Roser Cabr�-Verdiell y la gu�a m�gica para acabar con el miedo por los hijos Barcelona y el Quijote, un amor no correspondido: "Cervantes deber�a ser un referente continuo" El marqu�s de Mor�s, el protofascista que vino de Francia Relato in�dito de Marta Jim�nez Serrano: Feliz Sant Jordi Alonso de Quesada, el poeta que esperaba en la sombra La Esfera de los Libros celebrar� Sant Jordi junto a los lectores 10 novelas en espa�ol recomendadas por el D�a del Libro 2026: Nerea Pallares, Luis Landero, Sara Barquinero, Jes�s Carrasco... 10 ensayos recomendados para el Día del Libro 2026: Historia, biografías, análisis e investigación para entender el presente 10 libros infantiles recomendados para el D�a del Libro 2026 Annie Ernaux y su diario de sombras en busca de la luz 10 novelas juveniles para el D�a del Libro: Laura Gallego, Alice Kellen, Blue Jeans... Thomas Korsgaard: "Una infancia de violencia y pobreza no hace que te conviertas en escritor" Eleg�a de �ngeles blasfemos: Bernardo Atxaga y la exactitud del caos Laura Fern�ndez recomienda para este Sant Jordi tres novelas heterodoxas para lectores poco comunes Mar�a Jos� G�lvez: "No soporto a esa gente que todo lo sabe y no duda nunca de nada" Todo el mundo se droga Cuentacuentos: 'pel�culas' vivientes para despertar el amor por la lectura El señor Calvet (Castilla versus Catalunya) La rebelión de la contracultura del libro: "Los fanzines han resurgido como reacción a la falta de autenticidad del mundo digital" Ángela Segovia y la reivindicación de lo libre y distinto en un mundo apagado Por qué Sherlock Holmes sigue siendo un fenómeno inagotable: "Aún necesitamos alguien que sea más inteligente que todas las fuerzas del mal" El crimen de guerra más perverso del ejército japonés: "Ellos solo quieren hablar de Hiroshima, no de su red de esclavas sexuales" Amélie Nothomb y el valor de los pájaros La exposición más radical de Antonio Ballester: "Es como ir de excursión, vas metiéndote entre plantas y rocas" 'La novia vendida', una fábula checa en clave contemporánea: "Es música bella, muy tierna, graciosa y llena de júbilo" Aitana S�nchez-Gij�n: "Mi experiencia como actriz joven es que te ofrecen ser el objeto de deseo. Ese rol se convierte en un arma de doble filo" Semezdin Mehmedinovic, una cr�nica de las palabras que resistieron al asedio La �ltima aventura literaria de la ins�lita Camila Ca�eque Ece Temelkuran y un mundo donde todos somos "extraños" pero aún no lo sabemos Tres montajes teatrales para repensar nuestra compleja identidad, seg�n Ernesto Caballero Indignada y aburrida Alejandro Gándara: "Sí es posible odiar a primera vista, pasa mucho con los académicos de la RAE" Somos vasos saltados Así ha cambiado Amazon la forma de leer y de escribir: "Por suerte, sigue mandando el gusto imprevisible del lector, no el algoritmo" Ciegos, pero sonrientes: David Toscana y la cara buena del dolor Lea Ypi, polit�loga: "En nombre de la seguridad se demoniza a los migrantes como si fuesen criminales" Juan Carlos Fisher: "Si ciertas personas que están en el poder en España fueran más cuidadosas, habría menos agresividad en la calle" Aby Warbug y el viaje a la gran locura del radical siglo XX Los secretos de un genio de los guiones para contar una historia de leyenda Un rey tirano, un rebelde asesinado y un apellido proscrito en la Suecia medieval : "Se nos conoce como asesinos. Ese es nuestro legado en el país" Selva Almada y la historia de una casa: gritar a la injusticia mediante una ausencia Capturar lo simple: cuando lo cotidiano se convierte en arte Secuelas, reciclaje y algoritmos: por qu� los taquillazos originales de Hollywood han muerto con el avance del siglo XXI Solvej Balle y el fin del aislamiento: vivir con otros un eterno presente Joana Marc�s: "Todo libro escrito por mujeres va a sufrir prejuicios" Los tres musicales de Christian G�lvez para entender mejor la vida y a nosotros mismos Ece Temelkuran: "Europa tiene que redefinir su concepto de hogar, si no lo hace no sobrevivirá, será un museo cadáver" Gente al sol Lorenzo Montatore: "La app que m�s uso es la de la linterna" Deslumbrados y a ciegas con Rilke �ngela, la c�lebre escultora de los 70 que desapareci�, busca donar su legado: "Pasar a la historia me importa un pepino, quiero dar a mi obra el hogar que merece" Un buen�simo debut hecho del humo de incendios lejanos La ONG que salva a artistas en peligro: "El n�mero de gobiernos autoritarios crece en todo el mundo mientras la democracia retrocede" Urbanismo, cultura y civilizaci�n: c�mo Roma transform� el valle del Ebro La guerra de Bosnia contada desde las entra�as de un edificio Las flores y los secretos de la pintura: "Era un anhelo personal mostrar piezas tan bellas" Los naufragios espa�oles que explican el valor del Imperio: "El hallazgo de la Santa Mar�a sigue siendo un reto arqueol�gico e hist�rico transcendental" Desertar Antonio Hitos: el c�mic de siempre para imaginar nuevas maneras de dibujar el futuro La dictadura argentina contada sin mitos ni ideolog�as Yuko Mohri, la nueva estrella del arte japon�s que se mueve entre el punk y el budismo zen Abdelaziz B�raka Sakin: "La democracia es el peor concepto que nos leg� el colonialismo" Frutas infieles Francisco Ferrer Ler�n: "M�s que a imitar a animales, deber�amos probar a imitar a cient�ficos y fil�sofos" Llegar al caldo primigenio de la fe por "la magia salvaje del idioma": los tres libros de �ngel Antonio Herrera El grito literario de Gustavo Faver�n: �M�s manojitos de opio para el pueblo! Luis Alemany: "Desde joven siento estar fuera de sitio, como Torres Blancas" Capa y el monopolio de propaganda Ai Weiwei, artista: "Aunque la censura en Occidente sea diferente a la de los pa�ses totalitarios, la esencia es la misma, a veces hasta es m�s dura" La revelaci�n literaria de Nerea Pallares: "En muchas culturas las mujeres deben reclamar su voz para poder existir"
Miriam Toews: "Es ingenuo pensar que podemos mantener a alguien vivo en un libro, y sin embargo funciona"
Maria Moratti · 2026-04-13 · via La Lectura

Hay preguntas que no buscan una respuesta, sino un lugar donde quedarse y anidar. En Tregua, que no paz (Sexto Piso), la escritora Miriam Toews (Steinbach, Canadá, 1964) convierte una pregunta, "¿Por qué escribo?", en el eje de un libro que avanza, más que por afirmaciones, por tanteos, retrocesos y zonas de incertidumbre. Lo que comienza como el encargo aparentemente inocente de responder a una cuestión literaria termina convirtiéndose en una exploración más incómoda y más honesta, la de una escritora que sospecha que toda respuesta es, en el fondo, insuficiente.

"Este libro nace de una pregunta que para mí es en esencia irrespondible y es simplemente una serie de intentos, erráticos, sinceros, reflexivos y curiosos, por responderla", explica desde su casa de Toronto. En esa formulación, a un tiempo espontánea y programática, se cifra buena parte del corazón de este texto, que busca no tanto aclarar como sostener una inquietud, no tanto resolver como habitar el conflicto.

Tregua que no paz

Miriam Toews

Traducción de Julia Osuna. Sexto Piso. 168 páginas. 19,90 ¤ Ebook: 11,99 ¤

Toews es autora de novelas como Ellas hablan, en la que ficcionaba su crianza en una restrictiva y truculenta comunidad menonita, o Pequeñas desgracias sin importancia, en la que narraba con una mezcla entrañable de crudeza y humor la relación con su hermana mayor después de que ésta se suicidara por una enfermedad mental. Ahora ha construido una obra atravesada por la experiencia personal, las diversas caras del duelo y una forma muy particular de humor que no atenúa el dolor, pero sí lo vuelve habitable.

En Tregua, que no paz, sin embargo, da un paso más allá al prescindir casi por completo de la ficción como escudo. Lo que aparece es una escritura más expuesta, aunque no más transparente, porque incluso en la no ficción, recuerda, "hay siempre una forma de artificio".

"Aunque los lectores piensen 'Oh, es una autobiografía, vamos a encontrar los hechos'... nunca es del todo así. El libro es verdad; todo lo que pasa, pasó, pero los escritores podemos y debemos organizar las cosas de forma que haya ritmo, impulso", defiende la autora. "No es una autobiografía convencional, son sólo recuerdos. Y como sabemos, no todos tenemos el mismo recuerdo de los mismos eventos". La distinción entre ficción y no ficción, sugiere Toews, se vuelve así menos relevante de lo que parece, porque en ambos casos lo que está en juego es una forma de aproximación a algo que siempre se escapa inevitablemente.

Ese deslizamiento hacia lo inasible recorre todo el libro, también cuando se detiene en una idea que la acompaña desde el inicio de su carrera: la escritura como fracaso. Fracaso no en un sentido paralizante, sino como una condición de posibilidad. "Escribir siempre es un fracaso en cierto sentido. Y, sin embargo, el esfuerzo lo es todo. Empiezas sabiendo que al final vas a fracasar, pero lo haces igualmente. Es algo hermoso", dice sonriente, casi como quien describe una ley física inamovible.

En una época poco dada a aceptar ese tipo de límites, donde el fracaso se percibe como una anomalía más que como un horizonte inevitable, la reivindicación de esa faceta de la escritura, compartida por muchos compañeros de oficio, resulta no obstante incómoda. Pero para Toews, ese espacio de incertidumbre no es un defecto, sino el núcleo mismo de la escritura: «Si no hay una pregunta, un grado profundo de incertidumbre en el corazón de lo que escribes, siento que la escritura sufre. Es un examen, una discusión con uno mismo, un intento. No hay una meta final».

Quizá por eso el libro arranca con un tropiezo, con la imposibilidad de dar una respuesta "correcta" a esa pregunta literaria. Lejos de ser un obstáculo, ese fracaso inicial se convierte en una vía de acceso a algo más honesto. "Cuanto mayor me hago, más me doy cuenta de que no tengo respuestas. Ninguna. Mi comprensión del mundo se ha vuelto cada vez más tenue. El desafío es aceptar eso y vivir de esa manera, sabiendo que hay preguntas sin solución", afirma, como si la renuncia a la certeza fuese también una forma de conocimiento.

"Cuanto mayor me hago, más me doy cuenta de que no tengo respuestas. Ninguna. El desafío es aceptar eso y vivir sabiendo que hay preguntas sin solución"

En Tregua, que no paz esa aceptación se entrelaza con otra tensión más íntima, la que existe entre la escritura y el silencio. Las historias de su padre y su hermana, marcadas por episodios de mutismo y con el trágico final del suicidio, atraviesan el libro como una pregunta incómoda, si callar puede ser, en ocasiones, la forma más pura de decir. "Sentí que estaban diciendo mucho más a través de esa retención... Creo que el silencio los protegía y decía mucho de una manera más pura y honesta que con ciertas palabras", recuerda.

Frente a ese silencio cargado de sentido, la escritura aparece, reflexiona Toews, como un intento necesariamente imperfecto. "En cuanto empezamos a hablar o a escribir, ya hemos corrompido los sentimientos que tenemos", admite. "Y, sin embargo, es un gesto inevitable una forma de acercarse a ese territorio intermedio donde todavía es posible encontrarse con quienes ya no están".

Porque, de nuevo, en el centro de este libro late la pérdida de su hermana, cuya muerte ha marcado profundamente su obra y, lógicamente, su vida. Escribir, en ese contexto, adopta una dimensión casi física, como si el lenguaje pudiera retener algo que la vida se ha llevado. "Es una forma de asir a la persona, de mantenerla como rehén, de contenerla en esta forma... sabiendo que es imposible. Es casi ingenuo pensar que podemos mantener a alguien vivo en un libro, y sin embargo, de alguna manera, funciona, de alguna manera cura", confiesa Toews.

La imagen que utiliza para describir ese proceso es reveladora: "Es como construir un muro y derribarlo al mismo tiempo". Un gesto contradictorio que, llevado al extremo, podría resultar insoportable si no fuera porque el propio libro asume esa oscilación como método. No hay cierre, ni redención, ni siquiera consuelo en sentido estricto. Hay, más bien, una caída libre sostenida en el lenguaje.

"En cuanto empezamos a hablar o a escribir, ya hemos corrompido los sentimientos que tenemos"

En ese movimiento, el humor, un elemento normalmente ajeno a la literatura sobre el duelo, el suicidio o la enfermedad, ocupa un lugar decisivo en la literatura de la canadiense. Lejos de ser un adorno o un alivio superficial, funciona, afirma, como una forma de resistencia. "Es una especie de armadura... no elimina la oscuridad, pero es otra manera de entrar en ella y preservarse al mismo tiempo", explica. En su caso, además, es una herencia familiar, una manera de enfrentarse a la realidad sin negarla, pero también sin quedar completamente expuesto a su violencia.

El duelo, en este sentido, aparece como un proceso menos lineal de lo que a menudo se representa. No hay etapas claras ni un final reconocible, sino una transformación gradual del dolor. "Llega un momento en que el dolor ya no es tan afilado, no es tan letal. Y entonces se siente como una traición no experimentarlo igual. Pero tenemos que aprender a aceptar eso y ver que, en cierto modo, hemos sanado", señala la escritora.

La escritora Miriam Toews en su casa de Tornoto, Canada, el pasado agosto.

La escritora Miriam Toews en su casa de Tornoto, Canada, el pasado agosto.Andres Francis Wallace

Esa ambivalencia, entre la fidelidad al recuerdo y la necesidad de seguir viviendo, atraviesa este libro con una intensidad particular. Recordar sin quedar atrapado en el recuerdo, mantener la presencia sin impedir el movimiento, una tensión que no se resuelve, pero que se vuelve habitable en la escritura.

También en la forma. Tregua, que no paz está construido a partir de fragmentos, listas, cartas, escenas que no buscan encajar en una estructura lineal. Más que una elección estética, parece responder a una necesidad de representación. «La fragmentación me parece la forma más representativa de nuestras vidas, de nuestra forma de pensar... Una historia coherente de A a B puede ser reconfortante, pero no refleja del todo lo que significa estar vivo ahora mismo», apunta.

En ese mundo fragmentado, donde la experiencia se dispersa y se acelera, la literatura aparece como un espacio cada vez más frágil. Toews no oculta cierta inquietud al respecto: "Siento que este pequeño mundo de los libros es como una especie amenazada". Y, sin embargo, su propia vida parece desmentir cualquier tentación de inutilidad: "Los libros, escribir, leer... eso es lo que me salva. Me mantiene literalmente viva".

"Llega un momento en que el dolor ya no es tan afilado y se siente como una traición no experimentarlo igual. Pero debemos aceptar que hemos sanado"

La escritura, en ese sentido, no es solo una herramienta de expresión, sino también una forma de control, aunque sea parcial y provisional. "Lo único que podemos controlar es nuestra propia respuesta a las cosas. Y de eso se trata la escritura", dice, consciente de que ese control es también una ilusión, un velo necesario que no se sostiene del todo en el contacto con los lectores.

Porque ahí, en ese encuentro imprevisible, la escritura pierde cualquier pretensión de dominio. El lector, sugiere, ocupa un lugar ambiguo: "Es testigo, intruso y cómplice. Y ojalá cómplice sea el papel predominante". Es en esa complicidad donde la literatura encuentra quizá su sentido más profundo, no en la explicación, ni en la salvación, sino en «la posibilidad de compartir una experiencia que, de otro modo, quedaría aislada», apunta.

Al final, la pregunta inicial permanece intacta. "¿Por qué escribo?". No hay una respuesta definitiva, ni siquiera una aproximación concluyente. Pero sí una cierta forma de aceptación. "Después de escribir el libro, sigo sin tener ni idea. Pero me siento bien sin saberlo. Ya no lo necesito", concluye. En esa renuncia, que no es tanto un abandono como una forma de lucidez, se cifra la verdadera tregua del título: no es una paz alcanzada, sino un equilibrio inestable entre lo que se pierde y lo que, a través de la escritura, todavía se intenta retener.