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Agustina Gonz�lez L�pez fue una subversiva intelectual granadina que a principios del siglo XX invent� la escritura punk, promoviendo el uso de la letra k con irreverencia gram�tica. Se vest�a de hombre, pintaba, publicaba libros sobre teosof�a y espiritismo, obras de ficci�n raras y ensayos futuristas. Fund� un partido pol�tico, denominado Entero Humanista, con el que particip� en las elecciones de 1933 -consigui� nueve votos- y cre�a que la �nica bandera posible deb�a ser blanca y llevar escritas las palabras Alimento y Paz. Paisana y amiga de Lorca, inspir� uno de los personajes de La zapatera prodigiosa y, como el poeta, muri� fusilada tras el alzamiento nacional de 1936. �Alguien la recuerda? Un manto de silencio cubri� su figura y su obra.
�Agustina sufri� una persecuci�n mis�gina brutal en su �poca, pero ahora tampoco se reconoce ninguno de los logros que alcanz�, aseguran Cabello/Carceller, el t�ndem art�stico que ya recuper� en 2019 la figura de Agustina Gonz�lez en su proyecto Locura Social. �En la personalidad de Agustina, nosotros vemos que hay un aspecto en el que la biograf�a tradicional no suele fijarse: su voluntad de saltarse las normas de g�nero. Eso es lo que produce toda esa persecuci�n social, que de otra forma quiz� no habr�a sido tan radical�, a�aden. Hablan as�: a d�o como su firma art�stica, que empez� a principios de los a�os 90 en Madrid, donde viven y tienen su estudio.
En pleno casco hist�rico de Santa Cruz de Tenerife, Caballero/Carceller resucita a Agustina Gonz�lez para su exposici�n en TEA, significativamente titulada Notas al pie. No es la �nica. El t�ndem de artistas lleva a�os utilizando la fotograf�a, las narraciones audiovisuales y otras formas de documentaci�n para construir nuevos imaginarios que cuestionan la manera de contar la historia oficial, tambi�n la del arte. Y, de paso, reivindicar a personajes fascinantes olvidados por la historiograf�a o sacar a la luz ciertos aspectos de otras personalidades m�s conocidas pero que suelen omitirse. Por ejemplo, la transexualidad.
En A/O Caso C�spedes, un proyecto del 2009, resuena la vida de Elena de C�spedes (aunque pas� a la historia como Eleno), que vivi� en el siglo XVI y fue descendiente de madre africana y esclava. Con el tiempo logr� emanciparse, se cas� por la Iglesia con una mujer y ejerci� como cirujano, trabajo que le salv� de cumplir una dura condena de la Inquisici�n acusado de vestirse como hombre. Su trayectoria vital, igual que la de Catalina de Erauso -nacida en 1592, conocida como la monja alf�rez-, sirve a Cabello/Carceller para reflexionar sobre cuestiones de g�nero e identidad racial en la Espa�a de la �poca, pero tambi�n en la historia m�s reciente.
�Conocer la vida de C�spedes, Agustina o Erauso nos permite entender c�mo se puede vivir desde la marginalidad en momentos de verdadero control y persecuci�n. Qu� estrategias de supervivencia desarrollan estos seres humanos que son revolucionarios en su campo e intentan crear otro tipo de sociedad porque no se resignan�, aseguran Cabello/Carceller, que usan invariablemente el g�nero masculino o el denominado inclusivo para referirse a s� mismas. �Lo que nos interesa es traer estos temas al presente para discutir algunos presupuestos que la gente da por sentados, aunque est�n en peligro�, se�alan. Se refieren a un posible retroceso de los derechos de la comunidad LGTBI+.
De las cuatro salas que ocupa su exposici�n en el TEA, la �ltima est� dedicada a un trabajo in�dito que han realizado durante los �ltimos meses en las islas canarias, tambi�n de un episodio local poco conocido. �Es un proyecto que ten�amos pendiente desde hace mucho tiempo. Ya en el 2006 estuvimos en Fuerteventura haciendo fotos, que estar�n presentes en la exposici�n�, cuentan. En uno de los desiertos de la isla volc�nica se levantaba la Colonia Agr�cola Penitenciaria de Tef�a, que estuvo en activo durante doce a�os -de 1954 a 1956-, de los casi cuarenta que dur� el franquismo. All�, fueron enviados muchos homosexuales o transexuales que eran arrestados arbitrariamente bajo la Ley de vagos y maleantes, en vigor durante 15 a�os y que se refer�a a la homosexualidad como un �estado peligroso�, seg�n el propio texto legislativo. Cabello/Carceller lo exponen en su pieza El jard�n imposible de Tef�a. Pr�logo para un campo de concentraci�n.
En su obra, este conjunto de denuncias pol�ticas, revisiones hist�ricas y an�lisis te�ricos invitan a que las �pocas distantes se superpongan, el rap se conjugue con reflexiones filos�ficas posmodernas o textos escritos sean coreografiados en acciones performativas.
Entre esta variedad de posibilidades, el lenguaje al que recurren habitualmente es la ficci�n audiovisual que, en sus manos, huye de toda l�gica convencional y buscan incomodar.
�Trabajamos con actores y actrices amateur que permiten una sensaci�n de cierta extra�eza e introducimos elementos que dislocan. A veces repetimos la misma escena varias veces y lo que podr�a parecer un error termina construyendo la historia de una forma diferente�, explican. Todo ello, articulado desde una metodolog�a queer en la que ponen a los sujetos en momentos extra�os y recuperar ciertas estrategias narrativas de Bertolt Brecht o de Pasolini, incluso de las primeras exposiciones feministas. Todo para romper el relato oficial.
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