






















Un a�o despu�s de recibir el Goya de Honor, Aitana S�nchez-Gij�n descuelga el tel�fono un poco contrariada. Quiere aclarar que no va de vuelta. Puede que la realidad conspire contra sus deseos. Su personaje en Amarga Navidad, la �ltima pel�cula de Pedro Almod�var, vibra por su oficio, y en La malquerida, la obra de Jacinto Benavente dirigida y adaptada por Natalia Men�ndez, interpreta a Raimunda, la madre en este drama familiar. Hace 38 a�os, hizo de Acacia, la hija. Fue su segunda aparici�n en el teatro. La primera con sustancia de leyenda. Con 18 a�os ya hab�a participado en La gran pirueta, de Jos� Luis Alonso de Santos. En cualquier caso, cumplir el ciclo vital en las tablas del Teatro Espa�ol suena un poco a cerrar el c�rculo, aunque todo resulte demasiado obvio. �Creo que recib� pronto el Goya de Honor�, aclara. Despu�s de haber actuado en casi cien pel�culas, fue el primer Goya que recibi� de la Academia. �A m� me choc�. Me sorprendi�, �no? Pero bueno tambi�n es verdad que llevo pr�cticamente desde que era una ni�a en esto. Lo recib� abrumada, con mucho agradecimiento. Supongo que al llevar por aqu� toda la vida ya formo parte del paisaje de muchas personas�.
Hace cinco a�os estuvo nominada por primera vez con Madres paralelas, otra pel�cula dirigida por Almod�var. �No ten�an porqu� haberme dado un Goya antes. Los reconocimientos y los premios es algo que hay que agradecer cuando te llegan. No hay que sentir que nadie est� mal contigo, o te debe algo, por no d�rtelo. No s�. No puedes tener ese punto de rabia, �no? Yo creo que es un poco pueril. Yo me he sentido muy reconocida y sobre todo he trabajado toda mi vida como actriz. He podido vivir de esto toda la vida, cosa que la mayor�a de mis compa�eros no pueden decir. Con lo cual estoy contenta, �sabes? Y he tenido todo tipo de reconocimientos. El Goya, por supuesto, cuando te llega es un sue�o, una maravilla, pero nunca he sentido que nadie estuviera en falta conmigo por no haberlo recibido antes. Ha llegado ahora, pues genial. Es un trabajo concreto, quiero decir�.
Aitana S�nchez-Gij�n naci� en Roma. Su padre huy� de la dictadura de Franco y conoci� a su madre en Italia. Era una italiana de Pescara, como suele decir ella. La relaci�n se forj� en casa de Rafael Alberti, convertida en sede no oficial de la di�spora republicana escondida en Italia. Aitana, la hija del poeta, le puso el nombre. Era su madrina. Con 13 a�os, Aitana S�nchez-Gij�n hizo su primera gira con una compa��a teatral de Aranjuez despu�s de haber descubierto en una actividad extraescolar el potencial de la interpretaci�n. Aquella fascinaci�n acabar�a moldeada bajo los rudimentos de la profesi�n, para ser un modo de vida y al final una ventana a la popularidad. En la trayectoria de Aitana S�nchez-Gij�n hay una exuberancia de producciones, t�tulos y rodajes. Tanto de series de televisi�n, como Segunda ense�anza, La regenta, Carta mortal o Velvet, pel�culas, como Bajarse al moro, Remando al viento o El p�jaro de la felicidad, y obras de teatro como La malquerida, entre otras muchas, el umbral que cruz� cuando era adolescente.
Para saber m�s
El teatro es lo m�s definitivo. Al estreno de la obra, el pasado 13 de marzo, acudi� Ana Marzoa, la Raimunda de cuando Aitana S�nchez-Gij�n hizo de hija.
�A lo largo de mi vida, de toda mi carrera, quiero decir, encuentro en el teatro un lugar de viaje com�n, desde el escenario, junto a mis compa�eros y el p�blico. Hacemos un pacto t�cito con el que viajamos a otras historias, otras vidas, otras �pocas y nos contamos a nosotros mismos�.
Es su segunda vez en la finca de verano Los Berrocales, el lugar donde Jacinto Benavente sit�a el vodevil de celos, muerte y empoderamiento que marca a Acacia y Raimunda. �El teatro es un ritual. Un acto colectivo como sol�a ser el cine. Compart�as con los dem�s espectadores en la sala la experiencia de ver una pel�cula. Ahora que podemos ver cine hasta en el tel�fono se ha perdido el momento de compartir la sala oscura y de sentirte interpelado junto a otras personas al mismo tiempo que est�n ah� respirando contigo. En el teatro, el p�blico se reconoce en nosotros. Los actores hacemos de espejo. Entre todos formamos un todo. Vamos todos juntos�. El contraste entre el teatro y el cine est� marcado por la naturalidad. Al menos as� lo entiende la actriz. �El cine es m�scara ya�, resuelve Aitana S�nchez-Gij�n. �El cine es m�s canalla. No s� si es m�s canalla. En realidad no lo definir�a as�. El teatro es m�s dif�cil. Se establece un ritual que te permite vivir una historia de principio a fin, sin interrupciones y a tumba abierta. Con el v�rtigo del aqu� y ahora y de tener que sobreponerte a todo lo que vaya sucediendo. Salvando las naves todo el tiempo. El cine es puro truco, est� fragmentado, depende much�simo de la t�cnica y, en realidad, est� todo en contra de la actuaci�n del actor. Entonces a m� lo que me parece el cine es que es un milagro. O sea, que salgan las pel�culas y que los actores podamos hacer nuestro trabajo en el cine es un milagro�.
En 2015 se alinearon varias cosas. Protagoniz� Los cuentos de la peste, junto a Mario Vargas Llosa. Y la Medea que abri� el Festival de M�rida montada por Andr�s Lima. Le vali� para ganar el premio Ceres a la mejor actriz de aquella edici�n del festival. Medea fue arrebatadora, algo as� como una epifan�a sobre la sombra que marca al ser humano. El mito de Medea iba cargado de met�foras sobre la crueldad, la guerra, las discusiones, vamos, la polarizaci�n. �Ha habido muchos retos en el teatro, eh. Para m� los m�s vertiginosos han sido hacer de Medea de la mano de Andr�s Lima y otro fue hacer Juana, en 2019, un espect�culo de danza contempor�nea coreografiado por Chevy Muraday, el bailar�n madrile�o. Sin haber bailado nunca, pues me tir� a esa piscina de utilizar el cuerpo de una manera que no hab�a utilizado antes, �no? Y bueno, para m� fue un ejercicio de riesgo m�ximo y de riqueza m�xima tambi�n, porque pude utilizar mi cuerpo como instrumento y ten�a una conciencia de mi instrumento mucho m�s extrema y total que antes. Y luego, quiz�s en el cine, te dir�a que esta pel�cula, Amarga Navidad, ha sido el reto m�s dif�cil que he hecho hasta ahora�.
"Mi experiencia como actriz joven es que te ofrecen ser el objeto de deseo de la historia. Ese rol se convierte en un arma de doble filo"
La malquerida, la obra de Jacinto Benavente, descubre a una mujer que podr�a ser todas las mujeres en alg�n momento de su vida. Puede que Aitana S�nchez-Gij�n probara ese veneno de joven, cuando los papeles orbitaban alrededor de su f�sico. Las actrices guapas llevan siempre la tensi�n de ser consideradas un objeto colgada de la estela de su encanto. Su envejecimiento est� analizado, hay montado alrededor de su madurez todo un dispositivo de alerta y detecci�n inmediata. �Mira, mi experiencia como actriz joven es que te ofrecen, b�sica y fundamentalmente, ser el objeto de deseo de la historia, �no?�, aclara. Todas las caras bonitas funcionan igual. �Y si tienes unas ciertas caracter�sticas f�sicas y cuadras un poco en ese rol de la chica de la pel�cula, que mayoritariamente pasa por ser deseable y por ser atractiva y que haya un erotismo ah� que mueva la historia entonces se convierte ese rol en un arma de doble filo�.
En 1922, Jacinto Benavente recibi� el Nobel de Literatura. La programaci�n de la obra en el Teatro Espa�ol de Madrid sirve de homenaje y tambi�n de recordatorio del olfato del dramaturgo para descubrir que algo no iba bien con las mujeres entonces. �Creo que cada vez se cuentan m�s historias complejas, m�s ricas, que responden m�s a qu� significa ser mujer. Porque ser mujer no es un concepto en el que podamos englobarnos todas, sino que cada mujer es un mundo y creo que ya se est�n contando todos esos mundos desde hace tiempo gracias a la incorporaci�n de miradas femeninas en las producciones. Las mujeres dirigen, producen y los equipos de cine cada vez son m�s igualitarios. Aunque todav�a queda mucho por hacer. Quiero decir que vamos avanzando y es importante que se hayan incorporado tantas buenas y nuevas directoras, tan potentes que adem�s cada a�o nos sorprenden con historias buen�simas. Vuelvo a lo de antes. Creo que ya hay personajes femeninos de mujeres j�venes que no necesariamente tienen que pasar por este �nico lugar de ser el objeto de deseo�.
S� echa de menos haber trabajado con directoras. �Sigo estando viva y siguen estando vivas mis capacidades. Me encantar�a ser dirigida por ellas ahora�, resuelve. Aitana S�nchez-Gij�n cree que podr�a hacer match con la nueva generaci�n de cineastas espa�olas. �Ahora tengo m�s capacidad que cuando era joven y claro que s�: me gustar�a que hubiera m�s mujeres dirigiendo y ser dirigida por m�s mujeres, porque han sido muy pocas en mi carrera�.
Aitana S�nchez-Gij�n sostiene el final de Amarga Navidad. Acaba por hacerse con la pel�cula cuando m�s interesante se pone. �Pedro est� siempre en b�squeda constante. Es alguien que se est� cuestionando tambi�n a s� mismo. En esta pel�cula hace un ejercicio de autocr�tica potente. Entonces lo de considerarlo un cre�do, no s�, me parece que es algo que podr�a decirse a alguien en el instituto. Pedro Almod�var no es cre�do. Sabe qui�n es y el lugar que ocupa en el cine. A partir de ah�, lo importante es ser honesto, continuar proponiendo y crear con la mayor sinceridad posible. En Amarga Navidad hace un ejercicio de honestidad muy arriesgado y muy valiente�, considera.
"Sigo estando viva y siguen estando vivas mis capacidades. Me encantar�a ser dirigida por las mujeres que hacen cine ahora"
El personaje de Aitana S�nchez-Gij�n permite a Almod�var alcanzar su �ltima obsesi�n, o sea, a s� mismo. La pel�cula contiene un universo reconocible, algunas de sus man�as y la intuici�n de que hay historias mucho m�s interesantes en las mujeres. �Pedro Almod�var es el mito por antonomasia. Forma parte ya de la historia del cine. Es alguien que, adem�s, ha creado un universo personal reconocible. Hay hasta un adjetivo que califica sus atm�sferas o cuando alguien hace algo parecido o se inspira en sus pel�culas: almodovariano. Creo que hay algo ah� que ya trasciende a la propia persona de Pedro. Y que se ha incrustado en las vidas de todos desde hace muchos a�os. Ese es el tipo de pope que es Almod�var�.
Puede que tenga raz�n, al fin y al cabo. Aitana S�nchez-Gij�n no est� tan de vuelta. De hecho, el homenaje de la Academia resulta raro, un a�o despu�s, cuando protagoniza tambi�n algunas portadas de la prensa del coraz�n. Lleva la frescura de las estrellas que no caducan. �En estos 40 a�os ha cambiado todo much�simo. Tengo muchas opiniones sobre mi pa�s y el mundo, pero eso nos dar�a para otra entrevista entera. Tengo el temor de que lo que est� sucediendo en el mundo suceda aqu�. Que la extrema derecha ocupe espacios de poder y dinamite desde dentro nuestra democracia. No hay ning�n malentendido con los actores. A la gente le molesta y desgrada que tengamos nuestras opiniones y seamos ciudadanos.Nos niegan ese derecho�.
Lo que no va a cambiar es la adicci�n al teatro. �Voy con frecuencia al cine, pero voy m�s al teatro. Tengo en casa una pantalla estupenda. Priorizo el teatro como espectadora. Lo que me pierdo en el cine lo puedo recuperar. Lo que me pierdo en el teatro me lo pierdo para siempre�.
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