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La Lectura

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Barcelona y el Quijote, un amor no correspondido: "Cervantes deber�a ser un referente continuo"
Vanessa Grae · 2026-04-23 · via La Lectura

En los campos de la Mancha, entre molinos de viento que confunde con desaforados gigantes, don Quijote comienza su andadura, ebrio de la �pica de las novelas de caballer�as. Y la termina en la playa de Barcelona, derrotado por el Caballero de la Blanca Luna. Pero son pocos -acad�micos y letraheridos b�sicamente- quienes recuerdan el desenlace en la Barceloneta, en la playa que hace siglos llegara hasta la medieval Muralla de Mar, donde hoy se alza la Facultad de N�utica de la UPC, frente a Pla de Palau. El Bus Tur�stico para en frente, pero ni turistas ni locales saben que ah� el Quijote abandon� su cruzada caballeresca y regres� a su aldea fantaseando con hacerse pastor. Y es que Barcelona no quiere acordarse del ingenioso hidalgo -que no �ingenuo� como le defini� Jordi Pujol- ni de su paso por la ciudad, donde ve el mar por primera vez y donde llega la v�spera de la noche de Sant Joan, todo un gui�o a las tradiciones catalanas.

Ni rastro de esculturas ni de orgullosos monumentos ni apenas placas en las calles que expliquen la relaci�n de Cervantes con Barcelona, �nica ciudad real que visita el Quijote y de la que deja una detallada y admirada descripci�n. �Existe un absoluto desconocimiento. La literatura ha desaparecido del Bachillerato y ni se ense�a a Cervantes. Es un desastre...�, suspira la escritora Carme Riera, catedr�tica, acad�mica de la RAE y destacada cervantista (cuando Pujol tuvo el lapsus, ella misma le envi� un ejemplar del Quijote).

�Desde el nacionalismo catal�n nunca se ha entendido que el Quijote hizo de Barcelona la primera ciudad literaria con repercusi�n internacional. �Cervantes deber�a ser un referente continuo! Pero parece que a nadie le interesa. Si fuera un autor alem�n o franc�s tal vez s� se habr�a reivindicado m�s...�, expone Riera, que en 2005 comisari� la exposici�n El Quijote y Barcelona en el emblem�tico Sal� del Tinell del Museu d'Hist�ria, uno de los actos centrales de la conmemoraci�n del IV Centenario de la publicaci�n de la primera parte del Quijote (1605). Aquel 2005, Barcelona fue un destacado enclave cervantino, con un congreso, rutas y espect�culos dedicados al Quijote, incluyendo una �pera infantil, Dulcinea. Pero 20 a�os despu�s... �Estamos peor que antes�, se�ala Riera. �Se record� a Cervantes durante un a�o pero luego desapareci�, no se ha potenciado nada. Y despu�s se fue escorando hacia la cuesti�n independentista...�, apunta la autora del ensayo El Quijote desde el nacionalismo catal�n, donde analiza la recepci�n del libro a finales del siglo XIX y c�mo sirvi� para construir un discurso nacional. Demasiado espa�ol, poco catal�n.

Barcelona, un archivo de cortes�a

Adem�s de defender las distintas lenguas, Cervantes salva de la quema de libros el cl�sico catal�n Tirant lo Blanc de Joanot Martorell (adem�s del Amad�s de Gaula y la Galatea de su propia autor�a) y escribe una de las m�s bellas odas a Barcelona en las p�ginas finales, con un Quijote ya derrotado que recuerda as� la ciudad: �archivo de la cortes�a, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades, y en sitio y en belleza, �nica�.

Don Quijote y Sancho Panza pasean por las calles de Barcelona generando gran expectaci�n.

Don Quijote y Sancho Panza pasean por las calles de Barcelona generando gran expectaci�n.GRABADO DE GUSTAVE DOR�

En 2021, el Ayuntamiento de Ada Colau rechaz� con los votos del PSC y ERC la instalaci�n de una escultura del Quijote y Sancho Panza en la Barceloneta propuesta por Ciutadans (con apoyo del PP y Barcelona pel Canvi; los neoconvergentes de Junts se abstuvieron). El entonces teniente de alcalde Jordi Mart�, actual secretario de Cultura, critic� esa �idea monumentalista� y dud� de que la mejor manera de �reconocer a un autor de la importancia oce�nica de Cervantes sea plantarle una escultura�. Dijo que ya exist�a una ruta y varias placas...

Efectivamente, el Ayuntamiento dispone de un folleto o pdf descargable (los tours presenciales corren a cargo de empresas o gu�as particulares). Seguir la ruta completa exige al transe�nte una labor casi detectivesca y puede ser una experiencia muy quijotesca. En la calle del Call n�mero 14, el antiguo barrio jud�o, se suceden los salones de u�as regentados por asi�ticos. Entre proposiciones de ��Massage?�Massage?� quien busque las huellas de Cervantes descubre que la hist�rica imprenta de Sebasti�n Cormellas es una bisuter�a china de est�tica desangelada, tipo al por mayor. Apenas quedan unos esgrafiados borrosos en la pared. En su primer paseo por el coraz�n de Barcelona, don Quijote camina por estas callejuelas y ve un cartel sobre una puerta, Aqu� se imprimen libros;al entrar, emocionado, se topa con El Quijote ap�crifo, la versi�n fake de Avellaneda (en realidad, se imprimi� en Tarragona pero no importa para la trama metaliteraria cervantina). El Quijote se marcha indignado, un poco como el visitante contempor�neo: la tienda de bisuter�a china se llama... Dulcinea.

A solo tres minutos, direcci�n mar, se llega a la calle Cervantes: apenas un suspiro en las callejuelas del G�tico. Mide 52 metros, con pendiente en bajada: no es un dato balad�. Cualquiera puede resultar arrollado por alg�n grupo de turistas despistados que estrenan bici el�ctrica de la tienda E-Bike Rent, en el n�mero 5. Por suerte, resiste el Bar Cervantes, un local familiar, de los de antes, con mesas de m�rmol, mucha madera, barriles y un friso de azulejos.

Siguiendo hacia el mar aparece la supuesta casa de Cervantes, en el paseo Col�n n�mero 2, un edificio del siglo XVI construido frente a la antigua Muralla de Mar. �Seg�n la tradici�n popular, este edificio es el lugar donde Cervantes se hosped�, reza la gu�a municipal. ��Eso es una mentira como una catedral!�, r�e Carme Riera. �Es una cosa que viene del siglo XIX. Madrid hab�a instalado su estatua delante de las Cortes, dise�ada por Antonio Sol�, un catal�n. En Barcelona empez� la leyenda del aqu� vivi�Cervantes. �Ni much�simo menos! Incluso hubo una gu�a tur�stica francesa de finales del XIX que dec�a que hab�a escrito parte del Quijote en esta casa�, cuenta Riera.

Una placa de Acci�n Cultural Miguel de Cervantes, una asociaci�n barcelonesa sin �nimo de lucro, refuerza esa teor�a de la estancia de Cervantes. Aunque no hay prueba documental alguna, ni siquiera est� claro el a�o. Eruditos como Mart� de Riquer lo situaban en 1610, pero la hip�tesis m�s moderna, sostenida por Riera, adelanta la fecha a 1571, con un joven Cervantes que se embarcar�a en la flota de Juan de Austria para la famosa batalla de Lepanto, en la que perder�a la movilidad del brazo izquierdo.

En todo caso, la fachada conserva ese aire de �poca, roto por el supermercado paquistan� que ocupa sus bajos con un estridente letrero rojo en plena arcada medieval. Media vitrina est� invadida por un anuncio de Red Bull y la otra media por cajas multicolor de condones y lubricantes, adem�s de parafernalia para fumar (que si papel de liar, etc). En la entrada, tras los souvenirs fe�simos y las pelotas del Bar�a, se despliega toda una estanter�a de alcoholes: m�s que un s�per se dir�a una licorer�a.

Aunque la Casa Cervantes sea una leyenda, el Quijote s� entr� a la ciudad por la Muralla de Mar que pasaba por aqu�: queda una parte en el actual Museu Mar�tim, las antiguas atarazanas. Una de las joyas del museo es, precisamente, la r�plica de 60 metros de eslora de La Real, la mayor galera de su tiempo, buque insignia de Juan de Austria en Lepanto, que derrot� a la flota del Imperio otomano. Curiosamente, la visita al Mar�tim no figura en la ruta cervantina oficial.

�Cuando Avellaneda publica la segunda parte ap�crifa del Quijote, el editor de Cervantes le apremia a escribir, como nos pasa siempre... Le dice que publique su segunda parte lo m�s pronto posible porque sino otro se llevar� el dinero y el m�rito... Pienso que es entonces cuando Cervantes recuerda su juventud y los buenos momentos en Barcelona para terminar el libro�, plantea Riera. Si Avellaneda public� la secuela en 1614, al a�o siguiente Cervantes contraatac� con su segunda parte, la original.

Todas las primeras ediciones se custodian en la Biblioteca de Catalunya, que posee uno de los mejores fondos cervantinos del mundo, con cerca de 9.000 vol�menes y que se inici� en 1915, con la donaci�n del bibli�filo Isidre Bonsoms y su legado de 3.500 libros y manuscritos. Eso s�, el acceso es restringido y el p�blico general tiene que esperar a visitas especiales o d�as de puertas abiertas.

�En Catalu�a ha habido grandes admiradores del Quijote, aunque hoy parezca olvidado�, resalta Riera. Y recuerda a su colega Francisco Rico, otro catedr�tico y acad�mico, experto cervantista fallecido en 2024, que sol�a decir que �El Quijote es y ha sido desde el siglo XVII el libro preferido de Catalu�a�. La �indiscutible� contribuci�n catalana al Quijote ha sido sobre todo acad�mica y editorial, ya en 1671 el librero Rafel Vives imprimi� juntas la primera y segunda parte.

Hace solo un a�o, Barcelona fue la sede del III Encuentro de Ciudades Cervantinas, tras el cual el alcalde Jaume Collboni impuls� una beca de investigaci�n dotada con 6.000 euros. Tambi�n anunci� una nueva obra de Juli Gonz�lez para el Patio de Esculturas del Ayuntamiento: la pieza abstracta Quijote (1929-1930), cedida por el Mnac, de apenas 43 cent�metros (monumentalista no es).

Tal vez la ausencia m�s notoria de un Quijote en bronce o un busto de Cervantes -hay uno en el Poble Espanyol, dise�ado por Frederic Mar�s- sea en el parque que lleva su nombre, justo al inicio de la Diagonal, popularmente conocido como Parque de las Rosas por sus espectaculares 10.000 rosales. Solo hay una placa -m�s parecida a una l�pida- que conmemora l�nguidamente el IV Centenario de 2005.

A Cervantes hay que buscarle en los libros, aunque sentara c�tedra avant la lettre haciendo de Barcelona una ciudad literaria.