






























Actualizado
La irrupci�n de la novela gr�fica como concepto en el mundo del c�mic, una circunstancia debatida, analizada, vilipendiada y retorcida hasta la n�usea, trajo consigo un par de hechos incontestables: la conquista de las baldas de las librer�as generalistas a golpe de tapa dura y el reconocimiento de un sector de la cr�tica literaria habituado a torcer el morro cuando escuchaba la palabra �tebeo�.
Pero ahora, en estos locos a�os 20 del siglo XXI, puede que lo que necesiten los c�mics sea reivindicar su individualidad y volver a creer en s� mismos sin necesidad de ir cogidos de la mano de la literatura. O al menos esto es lo que cree firmemente Antonio Hitos (Huelva, 1983). Galardonado en m�ltiples cert�menes, antiguo residente de la prestigiosa Maison des Auteurs de Angulema y reconocido como un �dibujante para dibujantes�, esa difusa categor�a que se concede a los artistas llamados a dejar huella entre sus colegas, Hitos ha puesto toda la carne en el asador con su �ltimo trabajo, C�mic radical (Astiberri).
Compuesto por m�s de 200 p�ginas mudas, sin texto ni onomatopeyas, que ofrecen una leve an�cdota autoconclusiva en cada una de ellas y protagonizadas por una rana antropomorfa con una sudadera, C�mic radical es un libro �nico y, a la vez, un manifiesto. �Lo que quiero reivindicar no es tanto lo que sea que son los c�mics, sino una cierta estructura verdadera y singular de su cualidad de lenguaje�, explica el autor en un extenso ep�logo a la obra que le sirve como ensayo justificativo.
Para saber m�s
�Cu�l es esa estructura a la que se refiere? Una ret�cula sencilla de cuatro vi�etas por p�gina en la que un protagonista recurrente realiza todo tipo de acciones nimias y cotidianas: pasar la fregona, mirar el m�vil, leer un libro o cazar una mosca, que para eso es una rana. Lo que importa en ellas es el tiempo que pasa, la secuencia que se establece cuando la mirada se dirige de una ilustraci�n a otra insertada en cada hoja. Contin�a Hitos: �Debe haber, por tanto, una forma de apreciar el lenguaje del c�mic que lo abra a una lectura liberada de su propiedad como veh�culo, y entonces es posible, y puede que urgente, poner en el centro ese tiempo vuelto espacio�.
C�mo reflejar el paso del tiempo es una cuesti�n central en el origen del arte del c�mic. �Pasar de una vi�eta a otra reflejando momentos sucesivos, como hac�a Rube Goldberg en Boob McNutt, o explorar el espacio de la p�gina como contenedor completo de la simultaneidad temporal, a la manera de las espectaculares composiciones de Frank King en sus p�ginas dominicales de Gasoline Alley? Tanto un ejemplo como otro tienen m�s de un siglo, cuando los tebeos no se reconoc�an en el espejo de la literatura o el cine. Esta es la aut�ntica ra�z del c�mic, y a esto tambi�n se refiere Hitos con ese �radical� que presenta el t�tulo de la obra: �La belleza de los c�mics, en cuanto lenguaje, aut�nomo, puede residir tambi�n disociada de sus cualidades literarias o pl�sticas�, concluye el dibujante.

Antonio Hitos
Astiberri. 280 p�ginas. 22�. Puede encontrarlo aqu�.
Una afirmaci�n arriesgada pero que expone a las claras cu�l es la intenci�n del onubense. El reflejo del tiempo como elemento discursivo, pero tambi�n est�tico, sin m�s consideraciones, presenta un rechazo casi autom�tico entre el p�blico habitual de los tebeos, de naturaleza m�s bien conservadora: �No pienso en el p�blico cuando dibujo� nos aclara Hitos en una conversaci�n telem�tica, mientras afirma que �esta vez en concreto he dibujado muy libre, con un simple bol�grafo, sin tener en cuenta m�s consideraciones que mi propio goce, que lo hab�a casi perdido con mis anteriores tebeos�. En ellos, el dibujante establec�a con met�dica cartesiana estructuras geom�tricas de rigor implacable, estructuras que en C�mic radical saltan por los aires gracias a un dibujo urgente e impreciso: �Quiero que el dibujo conserve el gesto, me gustar�a que pudiera rastrearse la direcci�n en la que han sido trazadas las l�neas. Ya no estoy tan seguro de lo que constituye un error que deba ser corregido ni c�mo distinguirlo de la imprecisi�n perfecta de un garabato�, confiesa. Y puntualiza: �Nunca como ahora hab�a pensado tanto en lo que significa el acto de dibujar�.
La postura art�stica radical de Hitos fantasea incluso con otras formas de presentar el c�mic que no necesitan obligatoriamente de su publicaci�n en un libro impreso. C�mic radical, de hecho, naci� como una exposici�n en la Biblioteca Ignasi Igl�sias-Can Fabra de Barcelona, donde todas sus p�ginas pod�an verse desplegadas en las paredes de una sala del recinto. Queda dilucidar ahora la continuidad o no de este camino abierto por el dibujante, y si encontrar� continuidad en su trabajo, siempre mutante, o tendr� �mulos que comulguen con una apuesta tan arriesgada como epif�nica. En cuanto a los lectores, ya me preocupo yo de ellos: C�mic radical es un libro estupendo, sencillo y a la vez exigente, absolutamente disfrutable por cualquier persona que posea un m�nimo de sensibilidad.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。