Entrevista
Fue la primera espa�ola en presidir la m�tica agencia Magnum, adem�s de Premio Nacional de Fotograf�a. Expone en el IVAM 'Apoteosis Now'. "Hay demasiadas im�genes y no estamos preparados para ordenarlas", dice

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Cuando Cristina de Middel (Alicante, 1975) entr� en Magnum hubo quien le pregunt� c�mo iba a gestionar su relaci�n con la realidad. Al fin y al cabo, la legendaria agencia de fotograf�a que cuenta entre sus fundadores con Robert Capa o Henri Cartier-Bresson no se dedicaba a la ficci�n. Sus archivos guardan algunas de las im�genes sin las que no se entiende la historia del siglo XX -desde el desembarco de Normand�a hasta la entrada de Fidel Castro en La Habana-, mientras que De Middel se hab�a ganado el primer aplauso de la cr�tica con su trabajo Afronautas. Un fotolibro que recreaba -en una mezcla de imaginaci�n y realidad- la fantas�a del programa espacial que intent� lanzar Zambia en los a�os 60.
�En Magnum lo que hice fue entrar en un sitio que era, en teor�a, territorio enemigo. Fue como meterme en la boca del le�n con cohetes�, ironiza la tambi�n Premio Nacional de Fotograf�a. El desastre no fue a mayores sino todo lo contrario: el idilio entre Magnum y De Middel acab� con la fot�grafa aupada a la presidencia en 2022. Dos a�os despu�s, quien era la primera presidenta espa�ola de la agencia recog�a el Premio Princesa de Asturias de la Concordia.
Libre ya de toda responsabilidad y afincada en Salvador de Bah�a (Brasil), De Middel regresa a Valencia para presentar en el IVAM su particular Apoteosis Now.
- En tiempos de apocalipsis, �reivindica que hay alternativa al fin del mundo?
- Siempre hay alternativas, aunque tampoco quiero lanzar un mensaje de esperanza porque no hay mucha. Respecto a la imagen y el impacto que tiene en nuestra vida, el futuro es bastante incierto. Hay que esperar y ver hacia d�nde se mueve la bestia.
- �Qui�n es la bestia?
- La inteligencia artificial y el descontrol que produce la cascada de im�genes que hay. Llevamos varias d�cadas convirtiendo la imagen en un lenguaje, pero no se ense�a en las escuelas ni tenemos el conocimiento a�n para discernir si una imagen es leg�tima o no, e incluso si es necesario que sea leg�tima o no. Estamos en blanco, utilizando alegremente un lenguaje que no dominamos. A nivel popular, el conocimiento sobre la imagen no ha avanzado tan r�pido como el uso del propio lenguaje. Es como si tuvi�semos a un chimpanc� con una metralleta.
- De hecho, la exposici�n del IVAM, planteada como una catarata y una avalancha de im�genes, puede leerse como la advertencia sobre el peligro de la sobreinformaci�n. �La era de la imagen solo ha servido para insensibilizarnos y desinformar?
- Normalmente en las exposiciones, en el discurso art�stico, hay una tendencia a ordenar las cosas y a utilizar las im�genes de una manera que sirvan para entender un problema o contar una historia. En este caso, lo que hago es romper precisamente todo ese relato. En cuanto hab�a un m�nimo de hilo, lo he deshecho. Precisamente para crear esa catarata de im�genes, que es el contexto en el que nos movemos. Estamos bombardeados continuamente con im�genes que no sabemos de d�nde vienen ni qu� uso tienen. Muchas veces el orden que t� le impones a esas im�genes es lo que hace el mensaje en s�, lo que quieres decir. Y lo �nico que quiero decir es que hay demasiado y no estamos preparados para ordenarlo. Entonces, o nos lo ordena alguien, con los riesgos que eso conlleva, o aprendemos a ordenarlo nosotros.

'Blanco', de la serie 'Apoteosis now' que expone el IVAM.IVAM
- Tenemos a un presidente de Estados Unidos capaz de provocar un terremoto pol�tico publicando en redes una fotograf�a manipulada con IA. �Qu� dice esto del mundo en que vivimos?
- Tampoco quiero ser catastrofista y a lo mejor este avance tan r�pido y descontrolado de la IA es lo que ha hecho que los gobiernos se hayan dado cuenta del poder de la imagen. Se han arremangado y se han puesto a buscar c�mo controlar esto. Es bueno que no sea un problema silenciado. Creo que todos hemos despertado y nos hemos dado cuenta de la importancia de saber leer las im�genes. Muchas veces hago el paralelismo con lo que era ir al supermercado hace 15 a�os. Comprabas y ya estaba. De repente, empezamos a concienciarnos sobre lo que nos met�amos en el cuerpo: si era cancer�geno, si ten�a mucha sal... Este control se ha normalizado y creo que con las im�genes suceder� igual. Ahora se consumen im�genes inconscientemente, pero vamos a necesitar una denominaci�n de origen, un certificado de autenticidad. En eso se est� trabajando, sobre todo en el marco de la Uni�n Europea, pero no tanto en otros pa�ses donde impera la ley del salvaje oeste.
- Teniendo en cuenta la capacidad de la IA para difuminar la realidad, �est� en riesgo el valor documental de la fotograf�a?
- Creo que no. Siempre va a haber fotograf�as fidedignas, que son testimonio de lo que ha pasado. Cuando se fund� Magnum [en 1947], la fotograf�a estaba en la cumbre de su valor documental porque no hab�a m�s opciones y era lo m�s cerca que se pod�a estar de lo que se retrataba. Hoy hay m�s herramientas para saber lo que ha pasado. En t�rminos de crudeza, puedes conectar m�s con un frutero de la Franja de Gaza retransmitiendo con su c�mara que con el reportero enviado por The New York Times. Si lo que quieres es entender qu� est� pasando, tendr�s que acudir a los profesionales. Mi pron�stico para la IA es que pasar� como con la imagen publicitaria. Cuando ves un anuncio de champ� en el que la chica se lava el pelo y le salen alas, no haces la asociaci�n entre esa imagen y el hecho de que vayas a salir volando por usar el producto. Vamos a saber identificar lo que es propaganda y lo que no. A�n no hemos llegado ah�, pero los adolescentes, aunque han estado mucho m�s expuestos, est�n m�s preparados para este tipo de im�genes. Si sale Trump vestido como Jesucristo ya saben que es un se�or que est� loco.
- �El precio a pagar es que tengamos que sospechar continuamente de todo?
- Volvemos a la base de la filosof�a y el humanismo. Hay que sospechar de todo y dudar. A m� me aterra la idea de una sociedad en la que la verdad no es un valor a�adido, pero tal vez sea lo que necesitemos. La verdad se ha manipulado mucho. Y, si existe una �nica verdad, se puede manipular para que haya otra. Si la verdad no es un valor a�adido, si depende de cada uno y de la experiencia personal, igual hay que tener menos miedo a una sociedad sin verdad. A lo mejor est� ah� la soluci�n, pues una �nica verdad tampoco nos ha llevado a tener una sociedad mejor. Ya sea en el campo teol�gico o en el pol�tico, cada uno tiene su verdad y no nos ha ido muy bien, as� que puede que la �poca de la duda se nos d� mejor.
- Siempre ha sido muy cr�tica con la prensa. �Fue su mala experiencia en el sector lo que la llev� a explorar la reconstrucci�n de otra realidad m�s art�stica en sus trabajos?
- Soy cr�tica, pero al mismo tiempo necesito a la prensa. Me gustar�a que no se simplificase. Yo lucho contra el uso simplificado que se hace de las herramientas, entre ellas la fotograf�a, para contar el mundo en el que vivimos.
- Si por algo se ha caracterizado su trabajo es por jugar con los l�mites de la realidad y la ficci�n. �Por qu� ese inter�s por la ficci�n cuando puede captar la realidad con su c�mara?
- La ficci�n no es meter en una coctelera un drag�n, un unicornio y un poco de purpurina. La ficci�n es el relato, c�mo ordenas los hechos para que tengan un sentido al margen de la realidad. Los libros m�s le�dos y que han construido civilizaciones son los religiosos. La Tor�, el Cor�n o la Biblia son ficci�n. El list�n telef�nico no es ficci�n y no sirve para nada. La ficci�n es muy importante, no como un ejercicio de imaginaci�n, sino para explicar la realidad. Para m�, la mejor ficci�n es la que parece verdadera.
Para saber m�s
- Reivindica tambi�n el humor.
- El humor y lo l�dico. Es el rebote existencial despu�s de haber salido de la prensa. Si la seriedad y el rigor son los dos grandes pilares del periodismo, para m� lo son el humor y la ficci�n para hablar de temas esencialmente period�sticos. Son las dos herramientas que mejor me funcionan para que la gente se quede mirando y capturar su atenci�n. La atenci�n, de hecho, es el gran campo de batalla para cualquier comunicador: c�mo conseguirla y que sea sostenida, que dure m�s de los tres o cuatro segundos de un reel. La atenci�n es una capacidad f�sica y la estamos perdiendo. Puede que nuestro conocimiento se vuelva much�simo m�s superficial.
- Dej� la presidencia de la agencia Magnum el a�o pasado. �Qu� balance hace de su mandato y cu�l cree que ha sido su principal aportaci�n?
- Quiero creer que se ha abierto un poquito a discursos y a puntos de vista menos decimon�nicos. Es dif�cil valorar la aportaci�n, porque Magnum es un proyecto a muy largo plazo y va todo muy lento. El gran logro es que siga en pie, porque es como mantener un diplodocus. No hay nada como Magnum ahora mismo, no hay nada que funcione hoy as�. Vive de la dedicaci�n y la generosidad de sus miembros. Remamos en una balsita en medio de una tormenta y a contracorriente. Con pocos apoyos, pues Magnum es como la agencia de la verdad y dem�s, pero no recibe ayudas como instituci�n. Es una empresa que tiene que vivir de vender fotos, fotos que cada vez est�n menos en sinton�a con la industria. El reto es mantenerla a flote.
- �Ha sufrido el s�ndrome de la impostora?
- Much�simo. Soy mujer, �c�mo no lo voy a sufrir? Y lo sigo sintiendo. No me paraliza, pues pienso que forma parte de quien quiere crecer. Yo lo veo como algo bueno, como una cojera con la que nac�.
- �El fotoperiodismo se ha cre�do en un pedestal?
- S�. Y Magnum no est� libre de pecado. La leyenda del fotoperiodista, del hombre intr�pido que se va a salvar el mundo, porque fue la leyenda de Capa, sigue ah�. El fotoperiodismo tuvo su �poca dorada que ya no lo es tanto. Lo es para algunos elegidos. Una cosa que siempre me chirri�, y por la que quise distanciarme, es la superioridad moral que se asocia con haber estado en una guerra. Toda la sociedad sabe que est� pecando de indiferencia. Saber que se est� muriendo gente en un pa�s y t� estar mirando v�deos de las Kardashian implica tener una desconexi�n bastante fuerte para no sentirte mal como ser humano. Si eres fotoperiodista y te acercas al drama humano, parece que haces algo m�s que quien est� mirando a las Kardashian en Instagram. Sin embargo, no creo que el fotoperiodista sea superior moralmente a la persona que est� en su casa sin hacer nada.
- �Hay alguna foto que nunca har�a?
- La que no me dejan hacer. La idea de ir robando fotos me parece cada vez m�s violenta.
- �Y c�mo es contemplar Espa�a desde la distancia?
- Siempre tengo un ojo en Espa�a, pero me gusta vivir en el extranjero y tener que aprender continuamente. Llego a Espa�a y me muero. Me canso. Yo necesito est�mulo.




















