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En un primer vistazo a la obra La Virgen con el Ni�o, San Juan y �ngeles (1536) el protagonismo absoluto es de Jes�s, apoyado sobre el regazo de la virgen Mar�a, mientras tres figuras angelicales levantan un pa�o rojo a sus espaldas. Solo a trav�s de un an�lisis m�s exhaustivo, uno es capaz de localizar una de las partes m�s importantes de esta pintura de Lucas Cranach el Viejo: sobre las manos del beb� se posa un racimo de uvas, lo que se traduce como un s�mbolo de la aceptaci�n del sacrificio que har� en su vida adulta. Este detalle, casi imperceptible si no se observa con detenimiento, es solo uno de los que descubre la exposici�n La bot�nica en el arte. Las plantas en las colecciones del Museo del Prado en CaixaForum Girona.
La muestra, organizada en colaboraci�n con el Museo Nacional del Prado, gira en torno a 53 obras distintas -entre las que se incluyen pinturas y esculturas-, con la omnipresencia de las plantas en todas ellas. Eduardo Barba (Madrid, 1978), jardinero, paisajista, e investigador bot�nico ejerce de comisario e insiste en el atractivo de las flores y plantas camufladas en los cuadros: �Era un anhelo personal mostrar piezas que quiz�s no sean tan conocidas pero que son igualmente bellas. Cuando te pones delante de ellas son un suspiro de belleza. Algunas lo son por los trazos, otras por los colores, otras por las mezclas de flores que aparecen en ellas�. Lo que todas tienen en com�n es que las plantas se transforman en actores silenciosos con m�s de una funci�n irremplazable.
Para saber m�s
La bot�nica en el arte se gest� con el objetivo de alterar la jerarqu�a de la mirada y acercar la bot�nica al espectador. Barba entiende esta rama de la biolog�a como el nexo de uni�n entre la ciencia y el arte, casi como la culminaci�n de este enfoque multidisciplinar a nivel visual. �Completa el discurso de la obra. Si falta, ser�a como una poes�a que carece de muchos de sus versos�, compara. Siguiendo la misma analog�a, las plantas se convierten en el alma del poema, en el eje central del proyecto. Uno que a su vez est� dividido en cuatro secciones independientes.
El recorrido por el espacio habilitado para la exposici�n comienza con la observaci�n de los detalles y la simbolog�a de la bot�nica en el arte. Su nombre es �Plantas que cuentan historias�, que viaja por los distintos motivos mitol�gicos, religiosos y hasta nobiliarios que llevaron al artista a incorporar ese elemento en su obra. �Si la planta no est�, esta obra de arte se descontextualiza, se pierde una gran parte de la informaci�n�, resume el comisario. La segunda etapa -�El Prado es un jard�n�-, por su parte, es una imagen al pasado y al devenir de la jardiner�a, algo que queda claro desde el principio con el cuadro Bodeg�n de flores, de Jan Van Kessel el Viejo.

Si la representaci�n de esta segunda secci�n era un bodeg�n art�stico, el cuadro seleccionado como cara de �El gusto por las plantas� sigue la misma tem�tica. Mesa, de Jan Davidsz de Heem muestra la maestr�a t�cnica a la hora de representar las frutas con todo lujo de texturas. Barba recopila en este espacio todas aquellas obras que rotan alrededor de plantas sensoriales y comestibles, aunque ser� la cuarta etapa -con el t�tulo m�s aleg�rico-, la que concluya la exposici�n. �Se exploran las plantas y el paisaje y como estos tambi�n puede transmitir un sentimiento o una carga de informaci�n muy potente�, virtualiza el comisario sobre �Las emociones en el paisaje�.
La exposici�n se construye simulando una experiencia inmersiva, en la que el espectador no solo observa las obras, sino que puede adentrarse en cada pieza a trav�s de la proyecci�n de aromas. �Hay cinco estaciones olfativas, que propician un acercamiento a�n mayor. Muchas de las plantas representadas tienen un est�mulo olfativo que en un cuadro no se puede oler�, explica el comisario. La propuesta esc�nica tambi�n se compone de un c�mputo de fotograf�as que fomentan el est�mulo visual y se integran en ese �mbito cient�fico del que habla Barba. �Las personas har�n la traslaci�n r�pida�, se�ala sobre las im�genes cedidas por la artista Paula Codo�er.
La bot�nica en el arte se estructura a partir de cuadros enfrentados cual d�ptico, como una representaci�n de dos ideales en di�logo. �Muchas veces una misma planta est� expresando dos mensajes muy diferentes�, comenta el comisario. Por ejemplo, la hiedra, que aparece durante un ritual del dios Baco y tambi�n en una obra religiosa como expresi�n culmen de la vida eterna. La muestra juega con la temporalidad y devuelve al momento contempor�neo la importancia de las plantas que han quedado relegadas a motivos del pasado.
A�n hacen falta un par de vistazos para encontrar el clavel o el gordolobo en un cuadro -una flor que aparece ligada al martirio de Jesucristo-, si bien ahora es mucho m�s sencillo escapar de esa ceguera vegetal y prestar atenci�n a una de las figuras principales de las obras. Para Eduardo Barba todo desemboca en una idea clara: los elementos florales no son simple decoraci�n. La bot�nica trasciende y se transforma en la esencia y el hilo conductor del arte.
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