


























Jos� �ngel Ma�as
Actualizado

�Viva para siempre el m�todo Stanislavski!
Nunca fui un gran fan de Timoth�e Chalamet. Me parece una mosquita muerta. No me gust� en Dune. No me rellenaba a un protagonista como Paul Atreides, y me disgust� cuando supe que iba a encarnar a Bob Dylan. Sin embargo, pese a mis prejuicios, cuando lo vi en A complete unknown me fascin�.
No era Thimothee Chalamet; era el mism�simo Dylan con su gestualidad, su manera parca de hablar y cantar, de mirar y de ser. Basta con verle en una escena tan sencilla como cuando Dylan visita a Woody Guthrie en el hospital y le presenta la canci�n que ha compuesto para �l: �santo Cielo! Es para enmarcar. �Viva para siempre el m�todo de Stanislavski! El chico traspasa la pantalla.
Y luego est� todo el resto. Empezando por el gran acierto de acotar el inacabable periplo dylaniano al momento en el que Dylan irrumpe como un meteorito en el mundo del folk estadounidense y luego lo traiciona para grabar su ya el�ctrico Highway61 Revisited, m�tico LP donde aparece por primera vez Like a Rolling Stone. De fondo, la relaci�n sentimental con Joan Baez y el agitado Estados Unidos de los a�os 60. Disfrut� una barbaridad.

Una pel�cula atmosf�rica, hipn�tica y posapocal�ptica
Pol�micas aparte, y ha habido unas cuantas, incluso alguna puramente cinematogr�fica, Sirat fue, para m�, la mejor pel�cula espa�ola del a�o pasado. He seguido, como digo, la controversia que gener�, y tengo que reconocer que yo soy de los que est�n fascinado por el poder�o visual de esta obra posapocal�ptica y madmaxiana. Un poder�o que engancha desde el principio, desde las primeras im�genes, donde vemos c�mo se monta un muro de bafles negros contra el trasfondo de un acantilado arcilloso en el desierto marroqu�, y ese corte a los ravers bailando al anochecer.
Por eso opino que Sirat es una pel�cula atmosf�rica, de esas que s� o s� ha de verse en una sala de cine, pues es all� donde la banda sonora del franc�s Kangding Ray (David Letellier) cobra todo su sentido. Volviendo a algunas de las pol�micas y las quejas del p�blico, para m� las tan cacareadas carencias dialogu�sticas las suplen unos actores reales cuya mera presencia vale ya de por s� miles de palabras. Es una presencia hipn�tica, brillante, contundente, imprevisible.
Antes de esta pel�cula yo de Oliver Laxe hab�a visto la tan celebrada Lo que arde, y ya en esta me hab�a fascinado esa primera secuencia nocturna del destrozo de un bosque de eucaliptos, as� que solo puedo pensar que es una especia de sello del director. Por poner alg�n pero, que no se diga, quiz�, como guionista, eche en falta, ciertamente, di�logos un poco menos funcionales. Pero es una premisa del director y, como digo, el poder�o visual y el naturalismo de los actores suplen perfectamente esta carencia. En resumen, una maravilla.

Un testimonio para quitarnos la venda de los ojos
Por �ltimo, Mr. Nobody contra Putin, no de casualidad ganadora del Oscar a Mejor Documental, es la obra cinematogr�fica m�s punzante y emotiva que he visto en lo que llevo de a�o. Pavel Talankin ha filmado, mientras era todav�a maestro, lo que sucedi� en una escuela rusa de Karabash, ciudad industrial de los Urales, durante la invasi�n de Ucrania.
La ideologizaci�n progresiva, con la presencia creciente en las aulas del nacionalismo cada vez m�s delirante del se�or Putin, ya sea v�a la ceremonia matutina de rendir homenaje a la bandera, las clases de historia tendenciosas o las intervenciones de mercenarios como los Wagner (!) explicando a un p�blico infantil c�mo funciona una mina o una metralleta, tienen un valor documental, para nosotros, como occidentales, impagable, y nos quita una venda de los ojos con respecto a lo que est� sucediendo en Rusia.
Lo imagin�bamos, pero la realidad supera ampliamente la ficci�n. Es una distop�a dolorosa, una valiente denuncia por parte de un hombre que dif�cilmente regresar� ya a su pa�s. La recomiendo encarecidamente.
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