惯性聚合 高效追踪和阅读你感兴趣的博客、新闻、科技资讯
阅读原文 在惯性聚合中打开

推荐订阅源

C
CERT Recently Published Vulnerability Notes
G
Google Developers Blog
freeCodeCamp Programming Tutorials: Python, JavaScript, Git & More
宝玉的分享
宝玉的分享
Microsoft Security Blog
Microsoft Security Blog
Jina AI
Jina AI
L
LangChain Blog
博客园_首页
有赞技术团队
有赞技术团队
The Register - Security
The Register - Security
GbyAI
GbyAI
Blog — PlanetScale
Blog — PlanetScale
钛媒体:引领未来商业与生活新知
钛媒体:引领未来商业与生活新知
让小产品的独立变现更简单 - ezindie.com
让小产品的独立变现更简单 - ezindie.com
J
Java Code Geeks
cs.AI updates on arXiv.org
cs.AI updates on arXiv.org
Security Archives - TechRepublic
Security Archives - TechRepublic
量子位
雷峰网
雷峰网
Security Latest
Security Latest
博客园 - 【当耐特】
V2EX - 技术
V2EX - 技术
OSCHINA 社区最新新闻
OSCHINA 社区最新新闻
博客园 - 聂微东
IT之家
IT之家
爱范儿
爱范儿
S
Schneier on Security
N
News | PayPal Newsroom
H
Help Net Security
Recent Announcements
Recent Announcements
Martin Fowler
Martin Fowler
N
News and Events Feed by Topic
C
Cyber Attacks, Cyber Crime and Cyber Security
U
Unit 42
博客园 - 司徒正美
Forbes - Security
Forbes - Security
P
Proofpoint News Feed
W
WeLiveSecurity
Cisco Talos Blog
Cisco Talos Blog
小众软件
小众软件
The Cloudflare Blog
AWS News Blog
AWS News Blog
酷 壳 – CoolShell
酷 壳 – CoolShell
P
Palo Alto Networks Blog
Google DeepMind News
Google DeepMind News
H
Heimdal Security Blog
V
Vulnerabilities – Threatpost
Microsoft Azure Blog
Microsoft Azure Blog
T
Tailwind CSS Blog
G
GRAHAM CLULEY

La Lectura

El buen retiro Un nuevo delirio genial del inasible César Aira Bad Bunny, Shakira, Aitana... por qué España vive la era dorada de los conciertos de estadio: "Esto es muy simple, en un mundo donde todo es fake, la gente quiere algo de verdad" Catherine Fletcher y un viaje por la historia de hace dos mil a�os El Mundo De los mitos paganos de Grecia y Roma a la fe universal de San Pablo, así nació el cristianismo: "Una misa católica es una ceremonia profundamente pagana" Valeria Luiselli y todas las formas de poder reimaginar una vida William Kentridge: "Mi madre siempre decía que uno debe mancharse las manos al menos una vez al día, y yo he procurado no olvidarlo" Cuando Pérez-Reverte era un joven con una mochila y una cámara: "Una vez que entiendes que el trabajo del periodista consiste en entrar, salir y contar, ya no vuelves a mirar el mundo como antes" Un poema de Elena Medel Patricia Almarcegui: "La turistificaci�n masiva contin�a y continuar�. El dinero no desaparece, cambia de lugar" Miguel Hern�ndez y la prosa de munici�n Bi Gan, director de 'Resurrection': "Los sue�os y el cine son dos expresiones para designar lo mismo" Jos� Sacrist�n y Mar�a Galiana, memoria eterna de nuestro teatro: "Nadie nos va a bajar de aqu� porque no nos da la gana" Juan Gracia Armend�riz ante doscientos catorce d�as de incertidumbre De cloaca al aire libre a monumento del arte urbano: "El BesArt es una referencia mundial" Cartago, el imperio sin memoria: mitos, teorías y verdades de la civilización que Roma quiso exterminar de la faz de la tierra La Casa de Bernarda Alba se hace baile en Madrid: "Espero que el p�blico pueda vivir el encierro, la angustia y los conflictos de estas mujeres sin necesidad de seguir la obra de forma literal" La Biblia de Ferrara, un monumento cultural de lo que somos y de lo que pudimos ser El Mundo Notas al pie de la historia: Cabello/Carceller devuelven la voz a los disidentes olvidados ficial Francis Ker�, arquitecto: "Una de las enfermedades de las democracias africanas es querer parecernos a Occidente sin tener las mismas ra�ces" M�sica, apocalipsis y pol�tica: Jos� �ngel Ma�as recomienda tres pel�culas que reflejan tres formas de entender el cine L�szl� Krasznahorkai: c�mo resistir al miedo gracias a los "errores" de la vida y el arte Rodrigo Rey Rosa: "Los criollos heredamos los peores modales de aquella Espa�a que M�xico denuncia" Jacinto Ant�n: "Soy periodista por casualidad. Cuando empec� ni siquiera sab�a de d�nde ven�an las noticias" Llegar tarde Aquellas hambres John Banville: "La literatura no sirve para nada, no nos hace m�s amables, guapos o inteligentes, s�lo nos produce placer, Pero, �qu� m�s hace falta?" 48 horas con Quevedo en Gran Canaria: "En este punto de mi vida no quiero agradar, me la suda fuerte" Roser Cabr�-Verdiell y la gu�a m�gica para acabar con el miedo por los hijos Barcelona y el Quijote, un amor no correspondido: "Cervantes deber�a ser un referente continuo" El marqu�s de Mor�s, el protofascista que vino de Francia Relato in�dito de Marta Jim�nez Serrano: Feliz Sant Jordi Alonso de Quesada, el poeta que esperaba en la sombra La Esfera de los Libros celebrar� Sant Jordi junto a los lectores 10 novelas en espa�ol recomendadas por el D�a del Libro 2026: Nerea Pallares, Luis Landero, Sara Barquinero, Jes�s Carrasco... 10 ensayos recomendados para el Día del Libro 2026: Historia, biografías, análisis e investigación para entender el presente 10 libros infantiles recomendados para el D�a del Libro 2026 Annie Ernaux y su diario de sombras en busca de la luz 10 novelas juveniles para el D�a del Libro: Laura Gallego, Alice Kellen, Blue Jeans... Thomas Korsgaard: "Una infancia de violencia y pobreza no hace que te conviertas en escritor" Eleg�a de �ngeles blasfemos: Bernardo Atxaga y la exactitud del caos Laura Fern�ndez recomienda para este Sant Jordi tres novelas heterodoxas para lectores poco comunes Mar�a Jos� G�lvez: "No soporto a esa gente que todo lo sabe y no duda nunca de nada" Todo el mundo se droga Cuentacuentos: 'pel�culas' vivientes para despertar el amor por la lectura El señor Calvet (Castilla versus Catalunya) La rebelión de la contracultura del libro: "Los fanzines han resurgido como reacción a la falta de autenticidad del mundo digital" Ángela Segovia y la reivindicación de lo libre y distinto en un mundo apagado Por qué Sherlock Holmes sigue siendo un fenómeno inagotable: "Aún necesitamos alguien que sea más inteligente que todas las fuerzas del mal" El crimen de guerra más perverso del ejército japonés: "Ellos solo quieren hablar de Hiroshima, no de su red de esclavas sexuales" Amélie Nothomb y el valor de los pájaros La exposición más radical de Antonio Ballester: "Es como ir de excursión, vas metiéndote entre plantas y rocas" 'La novia vendida', una fábula checa en clave contemporánea: "Es música bella, muy tierna, graciosa y llena de júbilo" Aitana S�nchez-Gij�n: "Mi experiencia como actriz joven es que te ofrecen ser el objeto de deseo. Ese rol se convierte en un arma de doble filo" Semezdin Mehmedinovic, una cr�nica de las palabras que resistieron al asedio La �ltima aventura literaria de la ins�lita Camila Ca�eque Ece Temelkuran y un mundo donde todos somos "extraños" pero aún no lo sabemos Miriam Toews: "Es ingenuo pensar que podemos mantener a alguien vivo en un libro, y sin embargo funciona" Tres montajes teatrales para repensar nuestra compleja identidad, seg�n Ernesto Caballero Indignada y aburrida Alejandro Gándara: "Sí es posible odiar a primera vista, pasa mucho con los académicos de la RAE" Somos vasos saltados Ciegos, pero sonrientes: David Toscana y la cara buena del dolor Lea Ypi, polit�loga: "En nombre de la seguridad se demoniza a los migrantes como si fuesen criminales" Juan Carlos Fisher: "Si ciertas personas que están en el poder en España fueran más cuidadosas, habría menos agresividad en la calle" Aby Warbug y el viaje a la gran locura del radical siglo XX Los secretos de un genio de los guiones para contar una historia de leyenda Un rey tirano, un rebelde asesinado y un apellido proscrito en la Suecia medieval : "Se nos conoce como asesinos. Ese es nuestro legado en el país" Selva Almada y la historia de una casa: gritar a la injusticia mediante una ausencia Capturar lo simple: cuando lo cotidiano se convierte en arte Secuelas, reciclaje y algoritmos: por qu� los taquillazos originales de Hollywood han muerto con el avance del siglo XXI Solvej Balle y el fin del aislamiento: vivir con otros un eterno presente Joana Marc�s: "Todo libro escrito por mujeres va a sufrir prejuicios" Los tres musicales de Christian G�lvez para entender mejor la vida y a nosotros mismos Ece Temelkuran: "Europa tiene que redefinir su concepto de hogar, si no lo hace no sobrevivirá, será un museo cadáver" Gente al sol Lorenzo Montatore: "La app que m�s uso es la de la linterna" Deslumbrados y a ciegas con Rilke �ngela, la c�lebre escultora de los 70 que desapareci�, busca donar su legado: "Pasar a la historia me importa un pepino, quiero dar a mi obra el hogar que merece" Un buen�simo debut hecho del humo de incendios lejanos La ONG que salva a artistas en peligro: "El n�mero de gobiernos autoritarios crece en todo el mundo mientras la democracia retrocede" Urbanismo, cultura y civilizaci�n: c�mo Roma transform� el valle del Ebro La guerra de Bosnia contada desde las entra�as de un edificio Las flores y los secretos de la pintura: "Era un anhelo personal mostrar piezas tan bellas" Los naufragios espa�oles que explican el valor del Imperio: "El hallazgo de la Santa Mar�a sigue siendo un reto arqueol�gico e hist�rico transcendental" Desertar Antonio Hitos: el c�mic de siempre para imaginar nuevas maneras de dibujar el futuro La dictadura argentina contada sin mitos ni ideolog�as Yuko Mohri, la nueva estrella del arte japon�s que se mueve entre el punk y el budismo zen Abdelaziz B�raka Sakin: "La democracia es el peor concepto que nos leg� el colonialismo" Frutas infieles Francisco Ferrer Ler�n: "M�s que a imitar a animales, deber�amos probar a imitar a cient�ficos y fil�sofos" Llegar al caldo primigenio de la fe por "la magia salvaje del idioma": los tres libros de �ngel Antonio Herrera El grito literario de Gustavo Faver�n: �M�s manojitos de opio para el pueblo! Luis Alemany: "Desde joven siento estar fuera de sitio, como Torres Blancas" Capa y el monopolio de propaganda Ai Weiwei, artista: "Aunque la censura en Occidente sea diferente a la de los pa�ses totalitarios, la esencia es la misma, a veces hasta es m�s dura" La revelaci�n literaria de Nerea Pallares: "En muchas culturas las mujeres deben reclamar su voz para poder existir"
Así ha cambiado Amazon la forma de leer y de escribir: "Por suerte, sigue mandando el gusto imprevisible del lector, no el algoritmo"
Andrés SeoaneCarmen CasadoTexto, Ilustraciones Texto, Ilustracio · 2026-04-10 · via La Lectura

Como ha ocurrido con Netflix o Spotify, que cambiaron radicalmente sus campos, «Amazon se ha infiltrado, poco a poco y de forma irreversible, en todas las dimensiones de la experiencia colectiva de la literatura», sostiene con rotundidad el historiador, crítico literario y profesor de Literatura en la Universidad de Stanford Mark McGurl. No es una metáfora particularmente retórica, ni busca escandalizar, sino que es la tesis que sostiene su perspicaz, lúcido y divertido ensayo La novela en la era de Amazon (Shackleton Books), una investigación sobre cómo el capitalismo tecnológico y el ecosistema digital que abandera la empresa estadounidense han afectado a la literatura.

Su análisis no intenta demostrar que la plataforma dicte lo que se escribe, él mismo matiza que «nunca es tan simple», sino algo más complejo: que ilumina el ecosistema en el que hoy se produce la literatura, y que ese ecosistema, por definición, condiciona tanto la lectura como la escritura. En contra de lo que se pueda pensar, la idea central de su ensayo es que el cambio no es únicamente industrial, es decir, no se trata solo de cómo se venden los libros, sino de cómo circulan, cómo se clasifican y, en última instancia, cómo se conciben, escriben y leen. «Desde la perspectiva de Amazon, toda la ficción es ficción de género», explica. «Su algoritmo ha creado un sinfín de maneras de dividir los libros para producir un formato genérico más fácilmente encontrable, reproducible y vendible».

Así, la clásica distinción más o menos estable entre libros literarios y libros de género se diluye en una lógica de segmentación constante, donde cada libro encuentra su lugar en una categoría específica, por improbable que esta sea. La cuestión, sugiere McGurl, «no es estética, sino comercial. El género es, ante todo, una herramienta de marketing». Ese diagnóstico es válido en el contexto estadounidense -en el que Amazon controla aproximadamente el 80% de la distribución de libros-, pero, ¿hasta qué punto ese modelo es extrapolable a España, donde las librerías siguen teniendo un peso considerable y donde el ecosistema editorial conserva todavía una estructura relativamente reconocible?

En nuestro país, los datos dibujan un escenario intermedio. Las librerías físicas, reunidas desde 2020 en torno a la plataforma Todostuslibros como forma de combatir el monopolio de la empresa, siguen siendo el principal canal de venta, concentrando en torno al 44% de las compras, y aproximadamente tres de cada cuatro libros se adquieren todavía en tiendas. Pero, al mismo tiempo, el comercio online representa ya cerca de una cuarta parte del mercado, y en ese ámbito Amazon es el actor dominante. En el libro digital su peso alcanza, a través de Kindle, cifras cercanas al 75% y algo similar ocurre con el audiolibro a través de Audible. Pero más allá de las cifras exactas, lo que emerge es una convivencia entre dos modelos que no terminan de sustituirse, pero que tampoco pueden ignorarse mutuamente.

«Lo que ha provocado este modelo es un evidente cambio en el lector. Ahora quiere inmediatez, selección rápida y disponibilidad constante, y eso ha obligado a toda la cadena del libro a adaptarse», sostiene el editor de Páginas de Espuma Juan Casamayor, cuyo diagnóstico no se formula en términos alarmistas. En España esto se percibe en fenómenos como la creciente importancia de los rankings, las recomendaciones automatizadas o las categorías de género hipersegmentadas. «El lector ya no llega necesariamente a un libro por el escaparate de una librería o una crítica en prensa, sino por una cadena de sugerencias invisibles que responden a patrones de consumo».

La cuestión, añade, es si ese cambio en los hábitos de consumo termina filtrándose también en la forma de escribir: «Si cambian los lectores, es posible que cierta escritura se haga a favor de eso. Pero no creo que sea algo automático ni consciente y, desde luego, no afecta a las editoriales literarias». En ese matiz, ese eterno debate entre libro literario y libro como producto, coinciden varios actores de la industria.

La influencia de Amazon en la distribución y la visibilidad de un libro es indiscutible, pero su impacto en la escritura, en cambio, resulta más difícil de aislar. «Yo no veo un auge de manuscritos que vengan ya amazonizados o que respondan a una fórmula», defiende Claudia Casanova, traductora y editora de Ático de los Libros. «Nosotros seguimos trabajando con autores, con agentes, con procesos editoriales que no tienen que ver directamente con el algoritmo». Sin embargo, reconoce un aspecto en el que el entorno ha cambiado de manera profunda: «La autopublicación cada vez más masiva y profesional ha abierto una puerta que antes no existía. Y eso, inevitablemente, transforma el conjunto del sistema».

"Lo que ha provocado este modelo es un cambio en el lector. Ahora quiere inmediatez, selección rápida y disponibilidad constante"

Juan Casamayor

El resultado es un desplazamiento sutil pero profundo: la literatura deja de organizarse en torno a una conversación cultural más o menos compartida y pasa a hacerlo dentro de múltiples burbujas de afinidad, donde cada lector recibe un menú distinto. En ese contexto, escribir ya no es solo proponer una obra, sino también, aunque sea indirectamente, posicionarse dentro de un sistema de descubrimiento. Un papel que cumple la autoedición, que siempre ha existido pero que el sistema KDP (Kindle Direct Publishing), la gran promesa democratizadora del ecosistema Amazon, ha llevado a límites insospechados.

La posibilidad de publicar sin intermediarios, de acceder directamente a un mercado global y de obtener una remuneración relativamente alta en el formato digital -hasta el 70% de las regalías en ebooks- ha alterado la percepción misma de lo que significa ser escritor. McGurl utiliza un término preciso para describir esa figura, el «autor-emprendedor». «En la era de Amazon, el trabajo de escribir ficción converge con el de comercializarla», explica. Testigo privilegiado de esta tendencia es Fernando Paz, responsable de narrativa del grupo Anaya y editor de los sellos AdN o Contraluz, quien lo confirma desde la práctica editorial. Si bien afirma que en lo literario todo sigue igual, «en géneros como el romantasy o el new adult existen desde hace ya un tiempo autores que llegan con una comunidad ya creada, con lectores fieles, con experiencia en autopublicación. Eso antes era impensable», destaca. «El fenómeno del romantasy, por ejemplo, tiene mucho que ver con ese circuito. Autoras que empiezan en digital, que encuentran un público y que luego dan el salto al papel con tiradas muy fuertes, como por ejemplo Annette Christie o Ali Hazelwood».

Ese proceso de profesionalización no está exento de tensiones. Por un lado, amplía el acceso, permite que voces que antes no habrían pasado por el filtro editorial encuentren lectores, pero por otro, genera una saturación difícil de gestionar. McGurl lo formula sin rodeos: «Hay muchísima basura por ahí. El problema del control de calidad es real». Y añade una imagen que, pese a su tono irónico, resulta bastante gráfica: «Es como un apocalipsis zombi, con tantos libros que nos atacan como una horda». Paz, por su parte, defiende la coexistencia. «Si este tipo de autores se canalizan bien y se contribuye a dar salida comercial a sus creaciones, todo es positivo. Los editores tenemos que estar muy pendientes en el futuro de todo esto, cada vez más».

"Quizá todo es un malentendido. Estamos confundiendo literatura con contenido y llamamos lector a quien es un consumidor"

Pilar Adón

También en España la autopublicación ha permitido que muchos autores encuentren lectores sin pasar por el filtro editorial tradicional, e incluso que algunos construyan carreras sólidas fuera del circuito. Sin embargo, también existe la amenaza de la saturación, y la visibilidad es el cuello de botella. «Ya no se trata de poder publicar», resume Casanova, «sino de conseguir ser leído. Y, por suerte, aunque sí que haya quien piensa en eso, escribir para el algoritmo no garantiza el éxito. Lo maravilloso de la literatura es que sigue mandando el gusto imprevisible del lector».

«Al final, aunque no lo busques, el algoritmo sí le está diciendo a mucha gente qué debe leer y qué no. Ventas, posiciones, tendencias... todo eso forma parte del día a día cada vez más, y es difícil sustraerse a ello, tiene consecuiencias», matiza Casamayor. «No necesariamente en la selección editorial, yo no voy a publicar un libro porque crea que funcionará bien en Amazon, pero sí en la circulación posterior e incluso en qué se escribe», opina. «Sí hay una tendencia a textos más breves, más fragmentados, con capítulos cortos y ritmo rápido. Eso se ve», dice, pero evita establecer una relación directa: «No sé si eso se debe a Amazon, internet y las redes o es el mundo en general. Vivimos en una cultura de lo inmediato y lo fragmentario, y eso afecta a todo, también a la escritura».

¿Y qué opinan de esto los propios escritores? Pilar Adón, Premio Nacional de Narrativa, editora en Impedimenta y jurado de multitud de galardones, como el recientemente entregado Aena, niega vehementemente la mayor y plantea la cuestión en términos más radicales. «Quizá el problema parta de un enorme malentendido, de que usamos términos inexactos para las cosas. Estamos confundiendo literatura con contenido, con un producto y llamamos lector a quien es un consumidor», afirma rotunda. «Y eso tiene que ver con la velocidad, con la cantidad, con la idea de que todo se puede producir y consumir de forma inmediata». Su crítica no se dirige únicamente a Amazon, sino al conjunto del ecosistema digital, pero encuentra en la plataforma un síntoma claro: «Si puedes publicar tres libros al día, algo está fallando en la definición misma de lo que es escribir».

Esta alusión hace referencia a la decisión tomada hace un par de años por Amazon de, ante el aluvión de títulos generados mediante inteligencia artificial, restringir a tres el número de obras que un autor puede subir a su plataforma. «Es bastante delirante, casi como jugar a la lotería. Es lanzar a la red algo que, evidentemente, ni tú mismo has podido leer a ver si a alguno le va bien y te haces millonario», reflexiona irónico Paz. Un episodio grotesco reciente se dio el pasado enero, cuando apenas diez días después de la detención de Nicolás Maduro ya circulaba en Amazon una novela basada en el suceso, 33 Minutos, de Alberto Pertejo-Barrena. Más allá de la anécdota, el caso ilustra un cambio de escala. La literatura, tradicionalmente asociada a procesos largos, aparece ahora como un producto susceptible de ser generado casi en tiempo real.

Frente a esa aceleración, algunos editores reivindican el valor del tiempo. «Nuestro trabajo es, en parte, proteger el espacio de la escritura», señala Casanova. «Darle al autor el margen necesario para que el libro se construya sin esa presión constante». Casamayor lo expresa en términos más pragmáticos: «Yo intento convertir mi gusto en algo rentable. Pero no le pido a un autor que escriba pensando en el mercado». Esa tensión entre creación y comercialización no es nueva. McGurl recuerda que escribir para el mercado ha sido la norma durante siglos, y que la idea de una literatura completamente autónoma es, en cierto modo, una anomalía histórica asociada al modernismo. Lo que cambia ahora es la intensidad de esa relación. El mercado no solo existe, es visible, cuantificable, inmediato.

Esa visibilidad tiene efectos ambiguos. Por un lado, permite una conexión más directa entre autores y lectores. En ese punto, el debate se desplaza del terreno tecnológico al estético. ¿Qué tipo de literatura favorece este ecosistema? ¿Una más accesible, más inmediata, más reconocible? ¿O, por el contrario, una más diversa, precisamente por la ausencia de filtros McGurl sugiere que ambas cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo. La segmentación del mercado permite que existan nichos muy específicos, pero también favorece la repetición de fórmulas dentro de esos nichos. «El objetivo es encontrar un público y seguir atendiéndolo», explica. Y establece un paralelismo histórico revelador. «Es, en cierto modo, el regreso del momento dickensiano de producción serial y relación directa con el lector».

"En un entorno dominado por lo digital el objeto físico se convierte en una forma de resistencia, o al menos de diferenciación"

Claudia Casanova

Ese modelo es visible en muchos de los fenómenos editoriales recientes, también en España. Series que se prolongan, sagas que se expanden, universos narrativos que crecen en función de la demanda. Incluso en sellos que explotan géneros muy populares como Esencia, dedicado a la literatura romántica, e Istoría, que publica novela histórica, ambos del grupo Planeta. Frente a esa dinámica, algunos elementos tradicionales adquieren paradójicamente un nuevo valor. «Estamos viendo un cuidado creciente en las ediciones», señala Casanova. «Cantos pintados, cubiertas elaboradas, ediciones de coleccionista... Hay una apuesta por lo material. En un entorno dominado por lo digital, el objeto físico se convierte en una forma de resistencia, o al menos de diferenciación».

Otra forma de diferenciación, defiende Adón, siempre en el equipo de la literatura como arte, es lo diferente, lo original. «Esta tendencia a la uniformidad de temas y estilo favorece lo contrario, lo genuino, lo impredecible y sorprendente. Hay quien busca el éxito rápido, el golpe, pero el verdadero éxito es mantenerse. Construir una obra, no un producto», insiste. Y relata una anécdota ilustrativa de que siempre ha habido, en mayor o menor medida, modas. «Yo siempre he escrito novelas donde la naturaleza y los personajes solitarios y aislados tienen mucho peso, y recuerdo que hace unos años, cuando se hizo viral la literatura rural y el nature writing me encasillaron ahí. No, mire usted, yo siempre he escrito de esto y lo seguiré haciendo cuando pase. Y así ha sido», cuenta divertida.

Algo similar opina la escritora Marta Jiménez Serrano, quien asegura no escribir «ni para Amazon ni siquiera para el lector, sino pensando en el texto, en lo que quiero hacer». En su caso, la tendencia de moda a la que se le asocia es la autoficción. «Es lo que me gusta escribir, pero justo cuando estaba con Oxígeno, mi último libro, coincidieron en librerías dos novedades de autores jóvenes que eran novelas de ficción de más de 700 páginas», dice en alusión a Los escorpiones, de Sara Barquinero, y a La península de las casas vacías, de David Uclés. «Entonces se empezó a hablar en prensa y en redes del fin de la autoficción y del auge de los tochos, y yo estaba escribiendo una experiencia personal mía de unas 150 páginas», comparte entre risas.

"Da igual lo que digan la prensa o el algoritmo, al final quien decide qué se lee y se escribe son el lector y el escritor"

Marta Jiménez Serrano

Además de narradora, Jiménez Serrano es profesora de un concurrido taller de escritura, y asegura que jamás se ha encontrado con un alumno con ideas amazonianas, aunque sí percibe la influencia de lo mainstream. «Llegan con una idea muy clara de lo que funciona. De cómo enganchar, de cómo mantener la atención y eso antes no era tan explícito». Sin embargo, insiste en que esa conciencia no se traduce necesariamente en una uniformidad estilística. «También hay mucha gente intentando encontrar su voz, salirse de lo que se espera y cuyas influencias no son los best sellers de turno sino, de pronto, Galdós o Jane Austen».

En este sentido, la novelista apunta que en nuestra sociedad existe una especie de «moda de hacer modas, pero yo creo que el lector es más inteligente que todo eso. Yo lo que noto en compañeros y alumnos son ganas de escribir de lo propio, de autenticidad. Y eso no lo controla nadie, da igual lo que diga la prensa o el algoritmo, al final quien decide qué se lee y se escribe son el lector y el escritor».

Esa dimensión, difícil de cuantificar, que escapa a la lógica algorítmica y no se puede reducir a una categoría o una puntuación es quizá el límite del modelo descrito por McGurl. Amazon puede reorganizar la distribución, la visibilidad y, en cierta medida, las expectativas del público, pero la escritura como práctica creativa, mantiene zonas de resistencia difíciles de capturar.

Al final, el panorama que emerge en España es el de una transición abierta. Amazon no ha sustituido al sistema anterior, pero lo ha alterado de forma irreversible y la industria editorial ya no puede pensarse al margen de ese entorno, no porque determine lo que se escribe, sino porque define el espacio en el que lo escrito circula y se lee. En ese equilibrio inestable, entre la abundancia y la atención, entre la visibilidad y el ruido, se mueve hoy la literatura. Y, como siempre, serán el tiempo y los lectores, no el algoritmo, quienes acaben decidiendo qué libros triunfan y permanecen.