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Historia
En este ensayo subtitulado 'Sur, pared�n y despu�s' el historiador Carlos Malamud aborda el periodo con estilo �gil, claro y directo poniendo en duda los lugares comunes que se defienden como verdades incuestionables a izquierda y derecha

Emilio Eduardo Massera, Jorge Rafael Videla y Orlando Ram�n Agosti, l�deres de la Junta Militar argentina.
Rogelio N��ez
Actualizado
El 24 de marzo de 1976, se produjo en Argentina un golpe de Estado que desemboc� en uno de los periodos m�s tr�gicos de su historia: una dictadura de rasgos totalitarios y violadora sistem�tica de los Derechos Humanos. Medio siglo despu�s, el catedr�tico de Historia de Am�rica Carlos Malamud (Buenos Aires, 1951) ha escrito un ensayo sobre el tema, Golpe militar y dictadura en Argentina (1976-1983), que lleva como subt�tulo un sugerente gui�o tanguero con gran carga de profundidad: Sur, pared�n y despu�s.
En �l Malamud analiza los antecedentes del golpe, lo contextualiza en su dimensi�n internacional y latinoamericana y se adentra por las caracter�sticas del r�gimen y su final, el juicio a las Juntas Militares durante el gobierno de Ra�l Alfons�n. 13 cap�tulos en los que el catedr�tico em�rito de la UNED e investigador principal del Real Instituto Elcano disecciona la Argentina de los 70 y 80 con un estilo �gil, claro y directo, ajeno a cualquier tipo de barroquismo.

Golpe militar y dictadura en Argentina (1976-1983)
Carlos Malamud
Catarata. 264 p�ginas. 21 � Ebook: 9,99 �
Malamud, miembro de la Academia Nacional de la Historia de Argentina, no elude los temas pol�micos que a�n hoy polarizan a la sociedad de su pa�s. Busca acabar con ciertos lugares comunes que, desde un lado y otro del espectro pol�tico, se defienden como verdades intocables, casi sagradas: por ejemplo, que la Doctrina de Seguridad Nacional fue un invento de Estados Unidos que las FFAA latinoamericanas asumieron como propia. Pone en evidencia que el "giro en la doctrina militar" bebi� de otras fuentes (la OAS francesa) y pesaron m�s los "Estados Mayores latinoamericanos que el Pent�gono".
Es un libro que no va a gustar a las posiciones m�s ideologizadas. En esa izquierda que sostiene de forma fundamentalista que hubo 30 mil desaparecidos, que habla de dictadura c�vico-militar y que no ha hecho autocr�tica del terrorismo que desencaden�. Malamud sostiene que los 30 mil se han convertido en una cifra "m�tica", un s�mbolo que la izquierda se niega a analizar cuando el primer informe de "Nunca M�s" habla de unos 9.000. Asimismo, sostiene que no fue un genocidio la "brutal represi�n desencadenada" y que fue una dictadura militar porque las decisiones claves fueron tomadas por los militares.

El historiador e investigador del Real Instituto Elcano.UNED
Tampoco va a gustar en esa derecha que sostiene tesis revisionistas donde se equipara el terrorismo de Estado con el de la guerrilla. La guerrilla cometi� actos terroristas y delinqui�, pero las FFAA usaron el aparato del Estado no para "restablecer el orden" sino para "utilizar el terrorismo para reorganizar el entramado pol�tico y social". El terrorismo de Estado no fue equiparable al guerrillero, ni por magnitud ni por responsabilidad. Una violencia que fue vista como algo normal: "Socialmente se asum�a que para aniquilar a la guerrilla, los militares no pod�an respetar la ley... la guerra sucia devino en terrorismo de Estado [...] la Iglesia y parte de la opini�n p�blica lo aprobaban".
El libro de Malamud invita, finalmente, a reflexionar sobre por qu� y c�mo mueren las democracias. La Argentina de los 70 es un ejemplo de que cuando las instituciones liberal-democr�ticas no funcionan, la ciudadan�a se decepciona y termina por no creer en la democracia. Analiza c�mo el "vac�o de poder por el fracaso del gobierno de Isabel Per�n" permiti� que surgiera un mesianismo militar, nuevos "salvadores de la patria" que se convirtieron para muchos en la �nica salida al "caos": "La p�rdida de la democracia se ve�a como un mal menor". Y enfrente los guerrilleros "desconfiaban de la democracia formal y burguesa".
Un libro que hoy, cuando predominan los planteamientos iliberales a izquierda y derecha, demuestra c�mo cobra vigencia el "nunca m�s" del fiscal Strassera.























