La periodista ha dedicado esta distinción a su madre, fallecida hace algunas semanas y a la que estaba muy unida.

Sara Carbonero, tras recibir la Medalla de Castilla-La Mancha.
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Sara Carbonero (42) acaba de vivir una jornada cargada de emociones. Acompañada de su pareja, Jota Cabrera, su hermana Irene y su comadre, Isabel Jiménez, la periodista ha recibido la Medalla de Castilla-La Mancha. Una merecida condecoración que se le ha otorgado por su labor en el mundo del periodismo y por la imagen que la manchega ha proyectado de su tierra tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.
Un día muy especial para la comunicadora que ha tenido lugar en un momento complicado para ella. Sara se encuentra en pleno proceso de duelo tras la reciente muerte de su madre, Goyi Arévalo, a la que estaba muy unida. Hace unos días, en su reaparición ante los medios en la inauguración de una tienda de su marca en Madrid, contó que estaba siendo una etapa delicada. Para ella, Goyi era un pilar fundamental en su vida y no hay día que no piense en ella. Esta jornada no ha sido una excepción.
Sin poder contener las lágrimas, Carbonero ha contado en su discurso que estaba con su madre en el hospital cuando se enteró de que iba a ser reconocida con esta distinción: "Es caprichosa la vida. Justo cuando me enteré de que iba a recibir este premio, mi mamá estaba malita en el hospital. Fue nuestra última conversación. Ella sonrió orgullosa, como siempre. Ella es la responsable de que yo sea la persona que soy. Me lo dio todo y del mismo modo yo todo lo que hago es por ella", ha dicho la comunicadora, que ha recalcado que siempre la tiene presente. "Solo muere lo que se olvida y yo jamás la voy a olvidar", ha sentenciado.
Para la periodista, esta medalla ha llegado en una etapa delicada, aunque prefiere hacer una lectura optimista de cara al futuro: "Este premio llega en un momento muy difícil de mi vida, pero quizá sea una señal para mostrarme que siempre hay motivos para seguir. Como el cariño de la gente y el orgullo de los tuyos", ha comentado.
La periodista ha querido dar las gracias a todas las personas que han estado apoyándola en este duro trance y en otros también. "Parte de esta medalla es de los míos. Es de mis hijos, que no han podido venir. Es de mi pareja, de Jota, que está siempre conmigo en lo bueno y en lo malo. Es de mi hermana, que es un pilar fundamental para mí. Y es de mis amigos, de Isabel, de toda la gente que me apoya, que me anima y que me ayuda a seguir en estos momentos", ha dicho Carbonero, que ha roto su habitual hermetismo para hablar de su pareja.
No obstante, la verdadera protagonista de toda su intervención ha sido ella, su madre: "El trozo más grande es para ella, es para mi mami, porque sin ella yo no sería nada, no estaría aquí. Y estoy segura de que me está viendo mientras sonríe, quizá, desde un lugar de La Mancha de cuyo nombre siempre querré acordarme", ha relatado.
La periodista ha aprovechado también para recordar algunos detalles de su infancia y su juventud y ha explicado que se siente muy afortunada por la familia que tuvo: "El mejor legado que pueden dejar unos padres a sus hijos son raíces y alas. Tuve la suerte de que mis padres y mis abuelos me dieron unas raíces muy fuertes, un lugar al que volver siempre, el sitio de mi recreo... mi pueblo, Corral de Almaguer", ha sentenciado.


























