
Mónica Naranjo, en el programa 100% únicos.
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La muerte de su hermano ha sido uno de los episodios más duros a los que ha tenido que hacer frente Mónica Naranjo en su vida. La artista tenía apenas 23 años cuando Enrique, su hermano mayor, falleció a los 29 años. Una tragedia que marcó un antes y un después en la vida de la cantante, de la que no ha hablado muchas veces y que ha preferido mantener en la intimidad. Sin embargo, ahora se ha sincerado sobre lo que este suceso supuso para ella.
Ha sido durante una entrevista en el programa 100% Únicos, presentado por Daniel Guzmán. "Eso no se supera nunca", respondió la cantante cuando uno de los entrevistadores le preguntó por aquel terrible suceso. "Si le viera de nuevo le diría tantas cosas, porque han pasado muchos años. Imagínate si tengo cosas que contarle", añadió.
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A pesar de que han pasado ya más de dos décadas, Mónica sigue tenido muy presente a Enrique, que trabajaba como road manager. "Era mi mejor amigo", aseguró la artista en una entrevista que concedió a La Vanguardia en 2011.
La muerte de Enrique coincidió con una de las etapas más intensas de su carrera. Mónica se encontraba grabando el disco Chicas malas y tuvo que poner en pausa todo el proyecto para permanecer al lado de su hermano. "Paré la grabación y me fui con él al hospital. No sabíamos si iba a salir. No quería dejarlo solo. Me pasé la vida en el hospital. Me empezaron a presionar desde las discográficas", contó la artista hace algunos años.
No le quedó más remedio que volver al trabajo y eso es algo que nunca ha podido olvidar. La artista tuvo que dejar solo a su hermano y tiene grabada la última mirada que le dedicó. "Esa mirada que me dio la tengo aquí", dijo.
Tras la muerte de Enrique, Mónica hizo un parón en su carrera y estuvo varios años sin lanzar ningún disco. Necesitaba tiempo para recuperarse de esta dura pérdida que cambió su manera de entender la vida. Regresó en 2008 con Tarántula. "Volví con mucha tristeza porque me faltaba la presencia de Enrique, que siempre me acompañaba en las giras", dijo a La Vanguardia. No obstante, está convencida de que, esté donde esté, su hermano sigue acompañándola. Así lo piensa porque cuando fueron a esparcir sus cenizas, al arrojarlas al mar, un grupo de mariposas blancas revoloteó a su alrededor.
"Hacía una tramontana tremenda y estábamos en el mes de noviembre y, de repente, cuando empezamos a deslizar sus cenizas en el mar, en el polvito que salía empezaron a revolotear un montón de mariposas. Esa fue la señal de que mi hermano se liberó. Cada vez que atravieso momentos difíciles Enrique aparece en forma de mariposa, y siempre son de color blanco", dijo en una intervención en El Hormiguero, donde confesó que piensa en él todos los días y que incluso hasta puede oler su perfume.





















