






















El fin de semana pasado, Luis Astolfi Pérez de Guzmán (67), un icono de la hípica española, recibió un emotivo homenaje en el Club de Campo de Madrid durante el concurso internacional de saltos. En el mismo escenario donde conquistó tantos trofeos, entre ellos tres copas del Rey, Javier Revuelta, presidente de la Federación Hípica, le entregó la medalla de oro a su trayectoria, máxima distinción de esta entidad. En el acto estuvo presente lo más top de la equitación mundial. "Fue muy emocionante, me sentí muy querido, y para mí lo mejor del mundo es sentirme querido. La verdad es que siempre he intentado portarme bien con la gente, no creo haber hecho jamás una putada a nadie", asegura Astolfi en charla con LOC.
Últimamente no para de recibir reconocimientos: en marzo de 2025 el premio Andalucía de Deportes, y en noviembre el giraldillo del Ayuntamiento de Sevilla. Se lo entregó en el Club Pineda su gran amiga, la Infanta Elena, con la que en la década de los 80 protagonizó un idilio que nunca se confirmó oficialmente pero aupó a su pesar a este discreto sevillano a las portadas de la prensa rosa.

Luis Astolfi y la Infanta Elena de Borbón y durante el Seville Horse Tour 2026 en CarmonaGTRES
Estos homenajes no responden sólo a su brillante curriculum hípico, que incluye cuatro Juegos Olímpicos y diploma olímpico en Barcelona 92, sino también en parte a la conmoción que provocó la noticia de que padece ELA, grave enfermedad degenerativa que afecta al sistema nervioso y de momento no tiene cura. Él mismo lo confirmó en marzo pasado al revelar que le fue diagnosticada hace año y medio, aunque de momento asegura que no tiene muchos síntomas. "Parece que tengo afectada la segunda motoneurona, se me nota un poquito en el habla y en el brazo derecho, pero nada más. La verdad es que no me gusta mucho hablar de esto, además nunca se sabe. Yo soy optimista, tengo mucha fe en las cosas buenas, también en los médicos y, por supuesto, en Dios. Siempre he tenido mucha suerte en la vida", asegura.
De momento hace vida normal, incluso se ha operado hace dos semanas de su brazo derecho para mejorar la movilidad. "Fue una pequeña intervención por artroscopia para ver si puedo levantar el brazo un poco más. Actualmente vivo en Sevilla con una sobrina mía, pero me valgo perfectamente por mí mismo, no necesito ayuda. También viajo, estuve recientemente en Estados Unidos con un sobrino mío que competía".
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Su rutina cotidiana es bastante activa y enfocada en cuidarse: por la mañana acude a una piscina a nadar, por la tarde al fisioterapeuta para rehabilitar y prácticamente a diario va al Club Pineda, su segunda casa, donde comenzó a montar con 11 años. "No sé estar quieto, me gusta trabajar y también salir, no soy nada casero. Como fuera todos los días con amigos que, afortunadamente, tengo un montón, habitualmente en Pineda".
Allí sigue entrenando, aunque hace tiempo que dejó la competición, y en la actualidad tampoco monta. "Ahora me cuesta trabajo sobre todo bajarme del caballo, pero me entretiene seguir enseñando, le echo una mano a un sobrino mío que es jinete y tengo allí un par de caballos que montan mis hijos", revela.

Astolfi en el homenaje que le hicieron el fin de semana pasado en MadridGTRES
Luis (34), el mayor, se dedica al inmobiliario aunque también imparte clases de equitación. En julio del año pasado se casó en Marbella con la farmacéutica Cristina Serrano, boda a la que no faltó la Infanta Elena. Esperan un hijo que nacerá este verano y será el primer nieto del jinete. "Me hace mucha ilusión ser abuelo", reconoce. Tiene otra hija, Marina (29), también apasionada por los caballos.
Ambos nacieron de su matrimonio en 1991 con Isabel Flórez, una empresaria sevillana dueña de dos conocidas tiendas de calzado infantil en la capital hispalense, El caballito azul. La boda se celebró en la intimidad en Holanda, donde Astolfi, en pleno apogeo de su carrera hípica, residía. Conocía al jinete desde niña y según ella misma ha revelado, cuando era adolescente se echó un noviete y Astolfi bromeaba: "A ver cuando le dejas y sales conmigo".
Inesperadamente, el matrimonio se rompió en 2012. "Estaba continuamente viajando, a lo mejor me tiraba cuatro meses fuera sin aparecer por casa y, claro, eso afecta mucho al matrimonio y a la vida familiar. Pero es que el deporte de alta competición exige total dedicación, incluso sacrificar la vida personal. O te entregas totalmente o no funciona", reconoce a LOC el jinete.
Cuando saltó a la palestra como novia de Astolfi, Isabel Flórez, alérgica a salir en los papeles, centró la atención mediática. La razón es que Luis Astolfi había acaparado años antes el foco de la prensa rosa, que siempre le ha considerado como el gran amor de la Infanta Elena. Su primera imagen juntos se publicó en 1986 durante una romería del Rocio chico y durante tres años el jinete se convirtió en presa favorita de los paparazzi, algo complicado de sobrellevar para un deportista de alto nivel y nada amigo de exhibir su vida privada.
Sobre el papel Astolfi parecía el yerno ideal para los Reyes: guapo, muy educado y miembro de una conocida y numerosa familia sevillana de 14 hijos, compartía además con la Infanta su pasión por los caballos, pues ella también competía en concursos hípicos. Pero la relación, si es que existió, no cuajó. "De eso no voy a hablar", zanja caballerosamente el jinete, que se deshace en elogios hacia la Infanta Elena, con la que actualmente comparte una gran amistad. "Es una buenísima persona, siempre nos hemos llevado estupendamente y mantenemos una amistad de toda la vida".
La duquesa de Lugo es una de las personas que le han apoyado incondicionalmente desde que recibió el terrible diagnóstico del ELA. Pero Luis Astolfi tiene claro que no va a tirar la toalla y, mientras pueda, quiere seguir ligado al mundo del caballo. "En mi trayectoria deportiva mi lema ha sido hacer siempre lo máximo que podía para lograr el triunfo, aunque después las circunstancias mandan, esa es mi filosofía , siempre lo intento todo".
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