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Las tías (concepto especial),esas con las que se han pringado del Rey abajo, todos (o casi), nunca han sido un problema para José Luis Rodríguez Zapatero (65). Al contrario, el presidente (los que le rodean le mantienen el tratamiento) siempre ha presumido de no haber sido nunca infiel a su mujer, Sonsoles Espinosa (61) y después de 35 años de casados, seguir "tan enamorado de ella como el primer día". Los que le conocen hablan literalmente de la perpetua luna de miel desde que Sonsoles y José Luis se hicieron novios. Fue la segunda vez que se vieron, en la manifestación en León contra el intento de golpe del 23-F. Y le regaló un libro de Borges en el que escribió una cita. "El amor es producir una mitología privada y hacer del universo una alusión a la única persona indudable". Y a Sonsoles le dedicó su ensayo sobre el escritor argentino. "A Sonsoles, indudable".
Zapatero tiene estos días algunas certezas además de la de Sonsoles. La primera que el próximo jueves comparecerá en la Audiencia Nacional imputado por delitos de tráfico de influencias y blanqueo de capitales en la trama Plus Ultra. Él tiene asumido "lo que le vaya a pasar"; solo "espera que sus hijas", a quienes el PP ya ha pedido encausar, y "Sonsoles aguanten". El hallazgo de un lote de joyas en la caja fuerte del despacho, que tras muchas especulaciones Ansorena y el Instituto Gemológico Español han tasado en 1,3 millones, dejan a Sonsoles en una posición expuesta. Sobre todo porque los portavoces del matrimonio cifraron su valor en apenas 40.000 euros.
Otros expertos consultados por LOC elevan el precio en el mercado de las joyas hasta el doble de la cifra de Ansorena, ya que se tasa a la baja para evitar contravaloraciones y según el valor de reposición, inferior al PVP final. El lote requisado consta de un centenar de gargantillas, pulseras, relojes, anillos, brazaletes y pendientes que el juez ordenó tasar para investigar a ZP por delito fiscal y tráfico de joyas. Son varios sets de gusto árabe compuestos de rubíes, zafiros y esmeraldas. El informe de Ansorena dice que un collar en oro blanco "cuajado de diamantes" rematado por "dos esmeraldas naturales" originarias de Zambia está valorado en 278.000 euros. ¿Es mucho o poco? Una sola muestra. La tiara que Don Felipe le regaló a Letizia por los cinco años de su boda en 2009 está valorada en 50.000 euros aunque al entonces Príncipe solo le costó unos 20.000. Por el collar de esmeraldas que la condesa de Romanones subastó en Sotheby's Corinna Larsen pagó 257.000.
Para saber más

Los que conocen de cerca a los ZP no salen de su asombro por las revelaciones sobre cómo presuntamente se desviaba dinero a las cuentas del ex presidente. Dicen que pensaban que no podía albergar ambición alguna porque para él lo importante era ejercer el magisterio "moral" por el mundo y "que se le hiciera caso", tras el ostracismo en el que quedó cuando dejó el PSOE y España en 2011 en una terrible recesión económica. Lo que no imaginaban es que la banalidad del bien solo era, según el auto del cuidadoso juez Calama, la coartada de la palabra, obra y comisión. Otra cosa es su familia.

El matrimonio ZP, en una imagen de archivo.EM
Desde su salida de Moncloa, Sonsoles Espinosa ha sido muy cara de ver. A ella nunca le gustó el protagonismo. Los intentos de sacarla de su anonimato cuando estaba en Moncloa fueron un fracaso. Dicen los que la conocen que ella no se considera "tímida, sino reservada para lo suyo" y que "ni siquiera por su marido estaba dispuesta a hacer ciertas cosas". Y una de ellas era ejercer como lo habían hecho sus predecesoras. "Ha sido la única mujer de presidente que no ha tenido una corte, por llamar de alguna forma a un círculo de confianza". Ella siempre se había replegado en su familia cuando vivían en León y quiso seguir la misma dinámica en Madrid para proteger a sus hijas.
Sin embargo, el hallazgo en la caja fuerte ha devuelto a Sonsoles al lugar que siempre ha detestado: el escrutinio público, esa "visibilidad vicaria" en el que la ha colocado el lote de joyas al que los partidarios de Zapatero (la fiel secretaria Gertru) atribuyen a una herencia familiar de doña Sonsoles y regalos de viaje.
Menos vicarias son las sospechas sobre sus hijas, Laura (33) y Alba (31), propietarias de What the Fav, la empresa de la que presuntamente se valía la trama de Plus Ultra para distribuir dinero hacia la familia Zapatero.
Las niñas no habían vuelto a ser virales desde aquella foto con los Obama en 2009. Era la primera vez que se las fotografiaba desde un reportaje de Diez Minutos de la familia en 2004 y que causó gran malestar. A Sonsoles nunca le ha gustado la relevancia. De hecho, prefirió entrar en un coro cuando dejó las clases de música que impartía en León. Cantó en el coro Intermezzo del Teatro Real obras de Shönberg y quienes la trataron solo tienen buenas palabras hacia ella. Allí aún conserva un grupito de amigas que no sueltan prenda. La productora Nuria Moreno, hija de Nuria Espert, alaba su discreción y profesionalidad: "Disciplinada y con muchísimas ganas. Pendiente de los directores y perfecta". Hubo quien pensó que las alhajas eran atrezzo de la ópera.

En la versión operística de Don Quijote en la que participó Sonsoles Espinosa en 2010.EM
Más allá del vídeo que ZP grabó cuando se le imputó, apenas se han podido recoger trazos de la familia Zapatero en las últimas semanas. La salida de las hijas de la oficina y una escena surrealista del programa de Nacho Abad -un repartidor con un pedido para Laura que llamaba al telefonillo y al que respondía ZP- han sido la muestra de que la familia afronta unida la adversidad. Zapatero asume que sus circunstancias judiciales no pintan bien tras las declaraciones de Sergio Sánchez, socio de la consultora Análisis Relevante, y el previsible cambio de posición de Julio Martínez, el nombre detrás de Análisis Relevante, después de que cambiase de abogado.
Los Zapatero han contado ya que la primera vez que se cruzaron las miradas fue en el vestíbulo de la Facultad de Derecho de León. Sonsoles se prendó de ese "muchacho tímido de ojos claros que estaba en cuarto de carrera y que todavía era, simplemente, José Luis". Ella recordaría que Zapatero llevaba aquel día un chubasquero amarillo y El País en la mano. Él era "un joven de rostro aniñado que no era ligón, por mucho que le gustara a multitud de chicas. Coincidían en muchas cosas. Progresistas, les gustaba el cine y la literatura, sus progenitores tenían un alto concepto de la institución familiar e incluso guardaban cierto parecido físico. Un parecido que se ha ido incrementando con el paso del tiempo". 43 años más tarde, pocos son capaces de saber si esa mímesis de almas y cuerpos continúa. La política siempre fue una obsesión en la vida de Zapatero, que en el lecho de muerte de su madre en 2000 le preguntó si creía que sería presidente del Gobierno. Sonsoles, hija de un militar de "talante demócrata y gran lector", consiguió moderar los afanes de su novio. Entonces ya había añadido el Zapatero a su Rodríguez y se postulaba a secretario de la agrupación local del PSOE. Ella nunca pensó en sacarse el carné del partido.

Los Zapatero en su boda en Ávila en 1990.EP
"Fue un noviazgo largo -paseos por la ciudad, cineclub...-, durante el cual Zapatero se convirtió en diputado". Se casaron un día de enero de 1990 en el Santuario de Sonsoles de Ávila, la ciudad en la que ella creció. En la única foto que se conserva no hay rastro de las joyas que se dicen familiares. La víspera, Alfonso Guerra anunció que dejaba su cargo y el ya marido quiso ir a la comparecencia del dimitido, por lo que pactó con ella trasladar la luna de miel de París a Sevilla. "Allí pasaron un fin de semana, ella pensaba en París".
Al parecer, la pareja tenía un trato: la política se relegaba cuando estaba en casa. Ella acordó que sólo iría a los actos imprescindibles. Tenía una asesora personal para esas contadas ocasiones, Ana, y trataba directamente con Angélica Rubio, directora de coordinación informativa del presidente. Cuando se vestía de Elena Benarroch llevaba colgantes de ámbar de Felipe González. En la caja fuerte no estaban.

La foto de los Zapatero con sus hijas y los Obama en la Casa Blanca en 2009.WHITE HOUSE
Escribía Lucía Méndez que Sonsoles es el equilibrio, el sosiego, el punto de apoyo y todo lo demás del líder socialista. "Es lo mejor que tengo", decía él. Hace unas semanas la columnista hizo una interesante descripción del político: "Se crio en una buena familia. Estudió lo que quiso. Se casó con la chica más guapa. Sonsoles y él son un matrimonio feliz. También fue un diputado feliz".
Hoy viven de alquiler en Aravaca hasta que arreglen la casa que se compraron (sus hijas adquirieron otras dos) en Puerta de Hierro tras vender la de Pozuelo. También tienen otra en Lanzarote, en la playa de Famara.

Sonsoles Espinosa con David Delfín, Mario Vaquerizo y Elena Benarroch en 2013.EM
ZP decía que "el amor es de las pocas cosas que sobrevive a la muerte". Falta saber si lo hará a la Justicia; sobre todo si imputan a las hijas, un acto que explican los partidarios por el "atolondramiento" del presidente al que todo le salió bien a la primera. Otra cosa es que en realidad la discreción de Sonsoles sea exponente de eso que llaman en las redes sociales lujo silencioso. ZP se presentará como una víctima de la ultraderecha. En esa dirección irá su abogado aunque la venda haya caído antes que el telón. La izquierda compara su descrédito con el del Rey Juan Carlos. "Pero sin las tías", como se jactaría ZP.
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